Un paseo botánico por Las Azores

Lázaro Sánchez-Pinto

Introducción

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En las tres semanas que duró nuestro viaje por las Azores, visitamos seis de las nueve islas que conforman ese archipiélago, y tuvimos la oportunidad de reconocer las principales formaciones vegetales que caracterizan el paisaje isleño, incluyendo sus plantas más representativas. Este artículo se ha elaborado con el propósito de no olvidar demasiado pronto lo que observamos y aprendimos, para mantener fresca la memoria de las vivencias agradables, que es muy bueno para la salud mental. Las fotografías son del autor y de la "Base de Dados da Biodiversidade das Açores" (www.azoresbioportal.angra.uac.pt). En ese portal encontrarán amplia información sobre flora y fauna de Azores.
 

Un paisaje transformado

Muros de piedra y setos de hortensia

Muros de piedra y setos de hortensias

Oficialmente, las Azores fueron descubiertas por navegantes portugueses a lo largo de la primera mitad del siglo XV, aunque su existencia parece que se conocía desde mucho antes, ya que algunas islas figuran en antiguos mapas y cartas náuticas del siglo XIV. En cualquier caso, todas estaban deshabitadas en esa época y la vegetación natural se mantenía prácticamente inalterada.

Poco a poco, las diferentes islas comenzaron a ser pobladas por colonos portugueses y de otras regiones europeas, sobre todo flamencos, siguiendo la política expansionista propiciada por la corona portuguesa, que contemplaba el establecimiento ordenado de núcleos urbanos, con sus correspondientes administraciones civiles y militares, además de las eclesiásticas.

Los primeros pobladores, desde luego, no lo tuvieron nada fácil. Se enfrentaban a una naturaleza salvaje, en un territorio rudo y agreste, donde se producían terremotos y erupciones volcánicas con frecuencia (por ejemplo, en 1522, Vilafranca do Campo, en San Miguel, que entonces era la población más importante de Azores, fue completamente destruida por un terremoto).

Además, una densa vegetación leñosa cubría casi por completo la superficie de las islas, desde las cumbres hasta el mar, como atestiguan las antiguas crónicas.  Para que el poblamiento humano tuviera éxito, era necesario disponer de terrenos de cultivo y pastos para el ganado, así que la vegetación natural se fue eliminando de forma sistemática y progresiva, hasta que desapareció casi por completo en todas las islas.

Actualmente, solamente el 30% de la flora azoreana se considera nativa de este archipiélago. El resto corresponde a especies introducidas que, con el tiempo, se asilvestraron y desplazaron a las plantas autóctonas.                                                 

Los primeros cultivos fueron de cereales, sobre todo trigo y centeno, y, en menor medida, viñas y caña de azúcar. A partir del siglo XVII se extendió el cultivo del maíz o millo, que es el más importante en la actualidad, ocupando el 60% del suelo agrícola. Desde el punto de vista socio-económico, la producción de lácteos (leche, mantequilla, quesos, etc.) es el capítulo más relevante de Azores, donde se dice que hay más vacas que personas.

De hecho, el 25% de la leche que se consume actualmente en Portugal procede de estas islas, que producen más de 500 millones de litros de leche al año. No es de extrañar, por tanto, que extensos pastizales y cultivos de millo (5.500 hectáreas) y viñas (2.000 hectáreas), dominen el paisaje vegetal.

Entre ellos se desarrollan diferentes tipos de arboledas, formadas por una mezcla heterogénea de especies exóticas y nativas. Hoy en día, sólo algunas zonas remotas conservan parte de la primitiva vegetación.