La Incidencia de los Tarajales (Tamarix sp) y otros factores ambientales en la salinización de las aguas superficiales en la isla de Fuerteventura.
Juan Miguel Torres Cabrera,
Doctor en Biología. I.E.S. Gran Tarajal. Fuerteventura
1. ¿CONSERVAR LAS AGUAS O LOS TARAJALES?
El agua en la isla de Fuerteventura es un recurso escaso y caro. Por eso históricamente ha existido una cultura muy desarrollada sobre el aprovechamiento del agua de lluvia mediante gavias, maretas, aljibes y, más recientemente, charcas. Con la construcción de las presas de mayores dimensiones, como Las Peñitas y Los Molinos, los problemas de salinización de las aguas embalsadas se hicieron visibles.
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El agua de lluvia recogida en las charcas es de
excelente calidad.La Matilla.
Un sector de la opinión pública de la isla responsabiliza a los tarajales de la salinización de estas aguas. La cualidad que tienen estos arbustos de expulsar sales por las hojas y su influencia en la salinidad de los suelos ha sido siempre conocida por el campesinado majorero. Además, la aparición de problemas de salinización en algunas presas, como Las Peñitas, coincide con el crecimiento de tarajales en ellas. Tales circunstancias llevan a creer que el tarajal saliniza las aguas.Para resolver el problema, se ha establecido una aparente incompatibilidad entre la conservación de una planta como el tarajal y la protección del agua. ¿Son realmente incompatibles? ¿Podemos aplicar una explicación que es válida para los suelos a un problema nuevo y distinto como la salinización de las aguas en las presas durante los últimos veinte años?
2. ¿POR QUÉ AUMENTA LA SALINIDAD DE LAS AGUAS EN LAS PRESAS?
Entre los posibles factores causantes de la salinización de las aguas en las presas de la isla de Fuerteventura hay que destacar la propia salinidad de los suelos, la evaporación del agua durante el encharcamiento, el afloramiento de aguas salinas subterráneas y la expulsión de sales por las hojas de los tarajales.
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Cuando las aguas de lluvia permanecen embalsadas
durante varios meses se produce un aumento de su
contenido en sales a consecuencia de la evaporación.
Llano de Santa Catalina. Betancuria
Los suelos
El agua natural de mejor calidad disponible en la isla de Fuerteventura proviene de la lluvia y es recogida en presas. Aunque su contenido salino varía según el tipo de suelo por el que circula, la baja salinidad de estas aguas (0,34 gramos de sales por litro) permite su uso agrícola sin ningún tipo de restricciones. Así pues, la influencia de la salinidad de los suelos en la salinización de las aguas de las presas es prácticamente nula.
La evaporación
En la mayoría de las charcas el agua se infiltra en poco tiempo. También puede permanecer durante muchos meses, como ocurre en la Rosa del Taro, La Matilla o Betancuria. En estos casos detectamos habitualmente problemas de salinización. Durante el encharcamiento prolongado se evapora una gran cantidad de agua (unos 2000 litros por metro cuadrado y año) separándose por desecación las sales que el agua de lluvia había arrastrado. Cada metro cúbico de agua que se evapora deja en la presa unos 340 gramos de sales. Esto explica por qué en pocos meses puede multiplicarse por tres la salinidad de algunas charcas, aunque en ellas no existen tarajales ni manantiales salinos, ni otra fuente aparente de sales (Tabla 1).
Localidad |
Salinidad del agua(gramos/litro) |
|
Mayo - 1997 |
Octubre -1997 |
|
| Rosa del Taro | 0,9 |
2,2 |
| Betancuria | 0,5 |
1,9 |
| Valhondo | 0,5 |
1,4 |
Tabla 1
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El agua salina subterránea que entra
en las presas ocasiona los más graves
problemas de salinización de aguas
embalsadas. Naciente salino en la
Vega de Río Palmas, que vierte en la
Presa de Las Peñitas.
Los manantiales salinos
Las charcas que reciben aguas salinas subterráneas sufren los problemas de salinización más graves. El agua de la presa suele ser más salina que el agua subterránea a consecuencia de la evaporación, especialmente cuando no ha habido lluvias recientes (Tabla 2). El problema de salinización se manifiesta aquí en ausencia de tarajales, como ocurre en Catalina García o Castillo de Lara. El aporte salino del agua subterránea es el factor determinante independientemente de la existencia o no de tarajales.
Los tarajales
Las hojas de los tarajales expulsan unos 490 gramos de sales por metro cuadrado y año. Esta cantidad es inferior a la concentración de sal que produce la evaporación (686 gramos por metro cuadrado y año). Incluso si una charca fuera cubierta totalmente por los tarajales, la influencia del tarajal en la salinización del agua nunca podría ser mayor que la observada en las charcas que se salinizan por evaporación. Como los tarajales crecen generalmente en las riberas, limitados a zonas poco profundas, no hay razón para atribuir un papel destacado en la salinización de las aguas a la sal expulsada por las hojas de este arbusto.
Localidad |
Salinidad del agua(gramos/litro) |
|
Agua subterránea |
Agua de la presa |
|
| Catalina García | 13 |
22 |
| Barranco de La Torre | 7 |
7 |
| Castillo de Lara | 3 |
4 |
Tabla 2
Por tanto, de los cuatro agentes que hemos considerado como posibles causantes de la salinización de las aguas en las presas de la isla de Fuerteventura, la evaporación y los afloramientos de agua salina subterránea aparecen como responsables más directos. Las medidas para solucionar este problema deberán atenerse a estos factores. La incidencia de la salinidad de los suelos o de la secreción de sales por las hojas de los tarajales resulta insignificante en el proceso de salinización de las aguas.
3. ¿CÓMO SE HA PRODUCIDO LA SALINIZACIÓN DE LAS AGUAS EMBALSADAS EN LAS PEÑITAS Y LOS MOLINOS?
La presa de Las Peñitas
La presa de Las Peñitas es en la actualidad una infraestructura hidráulica inutilizada debido a la intervención simultánea de varios factores. Por una parte, recibe aguas salinas (4 gramos de sales por litro) del naciente de Vega de Río Palmas. Este naciente presentó un caudal medio de 3 litros por segundo entre noviembre de 1996 y el mismo mes de 1997. Eso significa que el 98 % (180 toneladas) de sales recibidas en la presa en ese año procede del naciente, mientras sólo un 1% proviene del agua de escorrentía. Solamente el 1% restante es atribuible a los tarajales. En suma, durante ese período el contenido medio de sales en el agua embalsada en la presa fue de 8 gramos por litro.
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La altura del muro del muro de 20,6 m.
que tenía la Presa de Las Peñitas en el
momento de su construcción (1943)
ha pasado a 1,,4 metros en la actualidad.
No sólo se reduce la cantidad de agua
embalsada, además se evapora y
saliniza con mayor rapidez.
Por otra parte, el avanzado proceso de aterramiento que sufre la presa de Las Peñitas no sólo ha reducido su capacidad inicial a un 10 %, sino que además afecta a la calidad de la escasa agua retenida. Como el agua tiene un metro de altura y ocupa una superficie de unos 30.000 metros cuadrados, hay una mayor exposición a la evaporación y, en consecuencia, una mayor salinización. Podemos decir que en las condiciones actuales la presa de Las Peñitas actúa más como una salina que como una infraestructura destinada a la conservación del agua en cantidad y calidad.
Así se explica por qué la salinización no se manifestó inmediatamente después de su construcción, en los años ’40 y ’50, aunque entonces también desembocaba en ella el naciente de Vega de Río Palmas. En esas condiciones el volumen de agua retenido por la presa era mayor y permitía disolver mejor las sales. Pero, a medida que el aterramiento avanzaba, la capacidad para disolverlas descendió y los problemas comenzaron a ser más evidentes. Durante este período los tarajales colonizaron el sedimento depositado por el agua. Como ya se sabía que el tarajal expulsa sales por las hojas, se le atribuyó sin más la salinización del agua embalsada.
Por tanto, los problemas de salinización del agua en la presa de Las Peñitas son consecuencia de tres factores que actúan conjuntamente: a) Los aportes de agua salina del naciente de Vega de Río Palmas; b) La evaporación, que concentra aún más estas sales; y c) El aterramiento, que impide retener la suficiente agua de escorrentía para posibilitar la dilución de las sales acumuladas.
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La secreción de gotas salinas por las hojas
de los tarajales supone un aporte importante
de sales al suelo, aunque su incidencia en la
salinización de las aguas es insignificante.
La presa de Los Molinos
Otro ejemplo de cómo los nacientes salinos y la evaporación provocan la salinización de las aguas embalsadas lo tenemos en Los Molinos. Aquí no existen comunidades de tarajales a las que atribuir el aumento de la salinidad. El naciente, que tiene un caudal medio de 1,8 litros por segundo y una salinidad de 10,5 gramos por litro, vierte en la presa un aporte diario de 1,6 toneladas de sales. Como consecuencia de ello, y como reflejan los datos en la tabla 3, durante un año el contenido de sales en el agua de la presa de Los Molinos se incrementó en 116 toneladas.
Cantidad inicial de sales (25-11-96) |
Toneladas | % |
798 |
||
Aportes |
589 |
100 |
| Naciente | 574 |
97 |
| Escorrentía | 15 |
3 |
| Tarajales | 0 |
0 |
Pérdidas |
447 |
100 |
| Desagüe | 447 |
100 |
Cantidad final de sales (8-11-97) |
||
| Observada1 | 914 |
|
| Esperada2 | 940 |
|
| Error estimación (%) | 2,8 |
Tabla 3
1 Corresponde a cantidad de sales existente en el momento de la medición, según el volumen embalsado y la salinidad del agua.
2 Es la cantidad de sales que cabría esperar si a la cantidad de sales observada el día 25-11-96 se suman los aportes y se reducen las pérdidas durante el período de estudio.
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La salinización de las aguas es debida a la
evaporación y a la influencia de aguas salinas
subterráneas. La conservación del agua y la
conversación de los tarajales no son incompatibles.
4. ¿SON LOS TARAJALES TAN PERJUDICIALES
COMO SE DICE ?
La secreción de sales por las hojas de los tarajales es una forma de adaptación de estos arbustos a un medio en el que existe un exceso de sales en el suelo o en las aguas subterráneas. La cantidad de sales expulsadas es variable entre zonas de gavias como Antigua (391 gramos por metro cuadrado y año) y zonas más salinizadas como Catalina García (685 gramos por metro cuadrado y año). En ambos casos los tarajales actúan como una bomba de sal, extrayéndola de las capas profundas y depositándola en la superficie del suelo.
La incidencia de este fenómeno en la calidad del agua de las presas parece ser irrelevante debido a la pequeña cantidad de sales que aportan frente a los grandes volúmenes de agua que son retenidos. Pero su influencia en el suelo sobre el que se asienta sí parece ser bastante perjudicial, ya que la salinidad del mismo puede aumentar hasta diez veces más que el suelo al que no llegan sus ramas (Tabla 4). Eso explica por qué tradicionalmente en la isla de Fuerteventura se ha impedido que este arbusto crezca en los terrenos de cultivo.
Localidad |
Salinidad del suelo(gramos de sales por kilo de tierra) |
|
Suelo bajotarajal |
SueloCircundante |
|
| Las Peñitas | 77,4 |
7,7 |
| Antigua | 55 |
5,7 |
| Mafasca | 114 |
|
Tabla 4
En conclusión, la expulsión de sales por las hojas del tarajal no es la causa de la salinización de las aguas de las presas, aunque sí es muy perjudicial para los suelos en los que crece, por la cantidad de sal depositada en ellos.
5. ¿QUÉ SE DEBE HACER PARA PROTEGER LAS AGUAS Y LOS SUELOS Y CONSERVAR LOS TARAJALES?
Como hemos expuesto, no existe incompatibilidad entre la conservación del agua y la conservación de los tarajales, ya que no son los responsables de la mala calidad de aquella. Para evitar los problemas de salinización del agua se debería abordar sus verdaderas causas, es decir: evitar la entrada de aguas procedentes de manantiales salinos, reducir en la medida de lo posible los efectos de la evaporación y controlar los procesos de erosión para evitar la colmatación de los embalses. Para resolver el problema de la salinidad del agua en las presas y barrancos, cualquier medida que contemple el arranque de tarajales supondría un coste económico y ambiental innecesario, debido a que estos arbustos no son los causantes de esa salinización.
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Los tarajales situados en las márgenes de los
barrancos ejercen una importante labor
protectora de las gavias ante las arroyadas
violentas, además de un eficaz cortaviento.
Barranco de Betancuria.
Los problemas de salinización causados por los tarajales en el suelo pueden resolverse como históricamente se ha hecho en la isla de Fuerteventura: impidiendo su crecimiento en terrenos de cultivo como las gavias y permitiendo su desarrollo en los barrancos. Como el tarajal es una planta protegida y la corta, destrucción o desraizamiento debe contar con la correspondiente autorización de la Viceconsejería de Medio Ambiente, parece conveniente sugerir:
Una serie de medidas para su adecuada gestión
y para solucionar los problemas generados por su conservación:
- Debe autorizarse el arranque de tarajales cuando estos crezcan en terrenos de gavia y su poda cuando las ramas cuelgan hacia el interior de esta.
- Debe respetarse su crecimiento en todos los barrancos de la isla, salvo en aquellos canalizados en los que su crecimiento impida la circulación del agua y genere riesgo de erosión o inundación de los terrenos circundantes.
- Debería evitarse su plantación en suelos poco salinos (terrenos de cultivo y jardines) para evitar su salinización.
El tarajal puede ser empleado en la solución de determinados problemas :
- como protector de los trastones de las gavias frente a las arroyadas violentas.
- como cortaviento puede reducir la velocidad del viento a la mitad hasta una distancia de 25 metros cuando la barrera de tarajales alcanza entre tres y cuatro metros de altura.
- como pantalla protectora de la maresía en jardines costeros, siempre que se plante a una distancia de dos o tres metros del área de cultivo.
- en tareas de revegetación de terrenos salinos, debido a su buena capacidad de adaptación.
Además las comunidades de tarajales desempeñan un importante papel ecológico ya que constituyen un hábitat imprescindible para diversas especies de animales y un refugio para especies cinegéticas.