Islandia
Observaciones sobre flora y fauna
Lázaro Sánchez-Pinto
Asociación Viera y Clavijo. Agosto 2006
4
La vegetación de las regiones costeras apenas difiere de las demás. En algunas zonas hay arboledas de abedules que llegan casi hasta el borde del mar, en otras aparecen especies propias de los matorrales bajos de ericáceas y sauces enanos y, en fin, en otras se extienden los monótonos pastizales de ciperáceas, helechos y gramíneas.
Sólo unas pocas plantas nativas crecen exclusivamente en el litoral, entre ellas, la mostaza ártica (Cakile artica), una crucífera emparentada con la mostaza marina (Cakile maritima) de las costas canarias. Otras son relativamente abundantes en algunas regiones costeras, pero también se encuentran esporádicamente en el interior.
-
Playa de arena en Bakkagerdi, en el Este de Islandia. En primer plano,
la mostaza ártica (Cakile artica) de flores blancas;
detrás, la gramínea Leymus arenarius
Es el caso de la manzanilla de mar (Matricaria maritima), cuyas flores no huelen a manzanilla, o de la milenrama (Achillea millefolia), una planta con propiedades medicinales. La armeria (Armeria maritima) se distribuye prácticamente por toda la isla, y es frecuente tanto en la costa como en el interior.
En las playas de arena es muy común Leymus arenarius, una robusta gramínea psamófila (propia de sustratos arenosos), que también crece en las arenas volcánicas del altiplano.
-
Mostaza ártica (Matricaria maritima) -
Milenrama (Achillea millefolia) -
Armeria (Armeria maritima)
Los tipos de vegetación que reconocimos en Islandia son, básicamente, los que hemos descrito: bosques de abedules, matorrales bajos de brecinas y sauces enanos, pastizales de ciperáceas, equisetos y gramíneas, malpaíses con musgos y líquenes, y vegetación costera. Ahora bien, los límites entre unos y otros son muy difusos, al menos en la mayoría de las zonas que visitamos. El paisaje natural se ha transformado tanto desde la colonización de la isla, que ahora sólo se puede especular sobre cómo podría haber sido en el pasado.
Como pudimos comprobar, muchas plantas son comunes por toda la isla y participan en diferentes formaciones vegetales. Otras, sin embargo, están más restringidas a ciertos ambientes o aparecen asociadas a determinados tipos de vegetación. Así, por ejemplo, la angélica (Angelica archangelica) es una especie muy frecuente por toda la isla, pero casi siempre la vimos en zonas húmedas, bordes de riachuelos, cascadas, etc. Algo parecido les ocurre al epilobio rosado (Epilobium latifolium) y a la potentilla (Potentilla anserina), que generalmente se encuentran en ambientes hiperhúmedos.
-
Angélica (Angelica arcgangelica) en el borde de un riachuelo
Los Potamogeton son plantas acuáticas que flotan en charcas, arroyos, etc.. La rodiola (Rhodiola rosea), una crasulácea pariente lejana de nuestros verodes, suele crecer en riscos inaccesibles a las ovejas, pero también lo hace en pastizales abandonados, igual que la saxífraga rosada (Saxifraga oppositifolia). La silene (Silene uniflora) siente preferencia por los terrenos arenosos y de piedra pómez, desde las regiones costeras hasta los desiertos del altiplano.
En fin, la campánula de flores azules (Campanula rotundifolia), la drías (Dryas octopetala), una pequeña rosácea considerada la flor nacional de Islandia, o la zarzamora de rocalla (Rubus saxatilis), de frutos comestibles, aparecen asociadas a las zonas boscosas. Todas estas plantas también crecen ocasionalmente en ambientes diferentes a los suyos, lo que parece indicar que algunas formas de esas especies están evolucionando y adaptándose a otros medios naturales. De hecho, así es cómo se originaron muchos endemismos de Canarias y de otras regiones del mundo.
-
Epilobio de flores rosadas (Epilobium latifolium) -
Potentilla (Potentilla anserina) -
Las especies de Potamogetonson acuáticas -
Rodiola (Rhodiola rosea) -
Saxífraga (Saxifraga oppositifolia) -
Silene (Silene uniflora) -
Campánula de flores azules
(Campanula rotundifolia) -
Drías (Dryas octopetala),
la flor nacional de Islandia -
Zarzamora de rocalla (Rubus saxatilis)
Uno de los mayores atractivos de Islandia son las numerosas colonias de aves marinas que se encuentran en todo el perímetro costero de la isla. En total reconocimos una docena de especies diferentes, aunque vimos muchas más que no fuimos capaces de identificar correctamente.
En el litoral son comunes los ostreros (Haematopus ostregalus), siempre picoteando en busca de moluscos marinos, así como chorlitejos (Charadius hiaticula), correlimos (Calidris alpina)y otras aves limícolas que también frecuentan las ciénagas y lagunas del interior.
-
Ostrero (Haematopus ostregalus) -
Correlimos (Calidris alpina) -
Chorlitejo grande (Charadius hiaticula)
Las grandes colonias de aves marinas se ubican en abruptos acantilados de difícil acceso, y en los numerosos islotes que rodean la isla. Algunos islotes pequeños se levantan sobre fondos tan someros que, durante la bajamar, se puede llegar a ellos andando. Este es el caso de uno llamado Ingolsfhöldi, situado en la región de Skeidararsandur, al Sur del glaciar Vatnajoküll, donde se cree que desembarcó Ingolfur, el primer vikingo que se estableció en Islandia.
-
El frailecillo (Fratercula artica) es el ave
marina más famosa de Islandia
Allí existe una gran colonia de frailecillos (Fratercula artica), el ave marina más famosa de la isla. Su carne y sus huevos forman parte de la tradición culinaria islandesa, y su simpática figura se ha comercializado en una gran variedad de objetos, como llaveros, muñecos, gorros, camisetas, etc. El frailecillo es uno de los alimentos favoritos de otra ave marina, el fulmar (Fulmarus glacialis), un animal de gran envergadura y muy agresivo, que incluso ataca a las personas que merodean por su entorno.
-
El fulmar tiene bastante “mala leche”,
a pesar de que las aves no tienen leche
En dos ocasiones nos embarcamos con el objetivo de observar algunos de los muchos cetáceos que frecuentan las costas islandesas. Lo hicimos en las bahías de Reykiavik, al Oeste de la isla, y de Husavik, al Norte, ambas famosas porque allí se producen muchos avistamientos. Sin embargo, no tuvimos suerte, ya que sólo vimos algunos delfines, unos pocos calderones y un viejo tiburón ballena que, para colmo, fue embestido por la embarcación en la que nos encontrábamos.
-
Foca gris (Halichoerus gripus)
En ambas ocasiones, los respectivos guías nos dijeron
que el día anterior sí que habían visto muchísimos
cetáceos de varias especies, pero a pesar de sus disculpas, nos sentimos
muy frustrados. En cualquier caso, disfrutamos del paseo marítimo y, además,
nos invitaron a una taza de chocolate con un bizcocho, y hasta mañana a
las ocho.
A lo largo de nuestro viaje nos acompañaron varios guías, todos
ellos muy buenos profesionales y con grandes conocimientos sobre la historia,
la cultura y la naturaleza de Islandia. Nosotros quedamos encantados con ellos
y ellos con nosotros.
El entrañable Sr. Bragui, nuestro último guía y el que más tiempo estuvo con nosotros, nos llevó a zonas costeras poco visitadas, donde tuvimos la oportunidad de ver focas en su medio natural y a muy poca distancia. La más común, y la única que nosotros vimos, es la foca gris (Halichoerus gripus). Esta especie ha suscitado tensos debates entre ecologistas y pescadores, ya que su población ha disminuido drásticamente en las últimas décadas debido a las intensas capturas.