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Entre brumas, polvos y agua prodigiosa
Breves consideraciones sobre
nuestro último curso en La
Palma
Sirva esta introducción como agradecimiento a Carlos Soler por el desinteresado favor prestado a los asistentes del curso en La Palma organizado por la “Viera y Clavijo”
por: L. L. Beltrán
Tuvimos el privilegio de conocer a Carlos Soler en nuestro curso realizado en La Gomera en octubre de 2007 y, bien digo privilegio, porque cuando se está al tanto de las obras hidráulicas desplegadas por este ingeniero en nuestro archipiélago y se tiene la oportunidad de poder visitar algunas de ellas en su compañía, es una gozada. No menos satisfacción produce leer su libro “Historia de la Fuente Santa” publicado por Turquesa Ediciones. Una encantadora narración en la que detalla, en estilo novelesco, la obstinación y el empeño que ponen una serie de personajes de la historia palmera en la infructuosa búsqueda de la mentada fuente.
A pesar de haber trabajado en diversos lugares del planeta como:
Las Antillas, Senegal, Cabo Verde, El Amazonas y Galápagos, es en
Canarias donde se ha desarrollado su vida profesional. Como el mismo dice: “Canarias
es el lugar del mundo donde he buscado agua con mayor afán y con
mayor éxito”. Este afán que puso en dirigir la
obra de la Galería de Recuperación de la Fuente Santa tuvo
como recompensa el encontrar y desenterrar el mítico naciente sepultado
en 1677 por las lavas procedentes de la erupción del San Antonio que,
como ya hemos dicho, fue más que rebuscado por varias generaciones
de palmeros durante tres siglos sin éxito.
Nos volvimos a encontrar con Carlos el domingo 3 de febrero de
2008 en los salones del hotel Teneguía Princess de Fuencaliente.
Tras darnos una pequeña y amena charla sobre el mítico naciente,
nos acompañó a la galería donde nos fue explicando
la monumental obra paso por paso hasta llegar al propio naciente. Aclarando
que éste es el único manantial termal de Canarias y uno de
los más importantes de España en cuanto a propiedades curativas
se refiere por sus aguas cloruradas sódicas carbogaseosas.
El 4 de febrero, lunes de carnaval, nos acicalamos
con el propósito de participar en la fiesta de Los Indianos. Pasado
el mediodía nos presentamos en las calles de Santa Cruz, que a esa
hora ya se sometían al sempiterno binomio que marca el ritmo en esta
trascendental fiesta: tan asfixiadas y emblanquecidas por
los polvos de talco, como tonificadas por esa excitante música
que incita a bailar.
Danzando y refrescando las gargantas con el acostumbrado “mojito”,
cuando los estómagos comenzaron a pedir justicia nos encaminamos
al Casino a degustar un menú cubano de arroz y frijoles con “puelco”,
como demandaba la ocasión .
La tarde transcurrió entre sones y algarabía.
El martes 5, sin tener en cuenta la resaca del día anterior, nos
encaminamos hacia el Cubo de la Galga.
Este milenario bosque de laurisilva transporta al caminante a un pequeño edén dentro del mundo real, donde los nacientes de agua, helechos y toda su vegetación conforman un ecosistema paisajístico muy bien conservado y digno de admiración. Al atardecer nos acercamos hasta la Playa de Nogales que, con su fina arena negra y bajo el impresionante acantilado, se muestra al visitante como un obsequio celestial.
Nos sorprendió el ocaso y empezamos a distinguir las primeras estrellas, pero más sorprendidos y abstraídos nos quedamos con la explicación de algunos enigmas del firmamento y sobre el cálculo de la latitud según el lugar en que te encuentres, expuesta por Paco.
Por la noche, como es habitual, Lázaro nos mantuvo embelesados con
una amena y no menos encantadora charla sobre el Dragón de Las Hespérides.
El miércoles 6 y jueves 7 nos propusimos bordear los contrafuertes
de Aceró y aunque un poco maltrechos por el fuerte desnivel, el esfuerzo
valió la pena, ya que este obstinado sendero, unas veces tenaz
otras apacible, nos va sorprendiendo con arreglo a las distintas cotas, no
sólo con el cambio de sus variados pisos florísticos sino con
unas panorámicas sobrecogedoras sobre La Caldera de Taburiente y otros
rincones de La Palma.
Después de la anhelada cena, ya en la residencia donde nos alojábamos,
Charo Guimerá, como de costumbre, nos amenizó la digestión
con sus improvisadas ocurrencias que no sólo nos divierten y hacen reír
tanto sino que favorecen que las relaciones y convivencia del grupo sean inmejorables. ¡Hay
que agradecer esa desprendida donación¡ .A tenor de la moderna
psicología: reír proporciona una vida más larga y placentera.
El sábado 8, la presencia de una pequeña borrasca imposibilitó llevar
a cabo el objetivo diseñado, que era subir al Bejenado y así cerrar
la panorámica de La Caldera.
Valorando que el día no se presentaba apropiado para caminar, rápidamente
se recompuso el programa y con el cambio de planes nos encaminamos al Centro
de Interpretación de La Zarza en Garafía
. Metidos en aquel espectacular caboco contemplando aquella vasta superficie
de grabados rupestres nos sorprendió una lluvia torrencial, tan impetuosa
que algunos salimos calados hasta los huesos. Seguimos el recorrido
por el norte de La Palma.
Después de cenar para despedir el curso nos reunimos en la residencia
para charlar y tomar unas copas. Avanzada la noche sólo quedábamos
unos pocos noctámbulos, fue en ese preciso momento cuando la negrura
del firmamento, como regalo de despedida, nos mostró un insuperable
espectáculo de luces y sonidos producidos por infinidad de rayos que
se argüía como una guerra entre dioses.
¡Nunca había visto nada igual¡. El apasionante suceso, una vez en la cama, me ayudó a dormir plácidamente. Al día siguiente las noticias confirmaban que en el Centro Metereológico de La Palma se había contabilizado más de 400 rayos.
Antes de tomar el avión de regreso, como colofón, una visita
a la ilustrada ciudad de Santa Cruz de La Palma y un almuerzo de buen pescado
en Casa Goyo.
Para finalizar, reconocer a los ponentes su habilidad, maestría y
buena disposición. Mi agradecimiento para ellos que hago extensible
a todos y cada uno de los asistentes, sólo con su presencia,
saber estar y camaradería demostrada, aumentan la grandeza del grupo.
