curso:Visita científica a Las Azores 2003
ASPECTOS GENERALES SOBRE LAS ISLAS AZORES
El archipiélago de Azores esta constituido por una cadena de nueve islas situadas entre los 36º 55’ y 39º 43’ de latitud norte y entre los 25º y 31º 07’ de longitud oeste, a unos 1.600 Km de la costa este norteamericana. La isla más cercana al archipiélago es Madeira. Estas islas están dispuestas en tres grupos que siguen la dirección NW-SE: el grupo oriental, Formado por San Miguel y Santa Maria, el central compuesto por Terceira, Graciosa, San Jorge, Pico y Faial y el occidental con las islas de Flores y Corvo. El área de las islas varia entre los 17 km2 de Corvo y los 757 km2 de San Miguel, siendo la superficie total del archipiélago de unos 2.344km2.
CLIMA
Poseen estas islas un clima oceánico, templado y con temperaturas algo superiores a las que les correspondería por su latitud. Esto se debe a los efectos producidos por la corriente cálida del Golfo que baña sus costas. Los inviernos son suaves, siendo la media al mes más frío (febrero)de 14ºC, y los veranos poco calurosos, con una media de 22ºC en el mes más cálido (agosto). Tan sólo en las cumbres más altas se registran temperaturas por debajo de 0ºC. Produciéndose entonces nevadas que duran pocos días (sobre todo en Pico, 2.351m.).
La humedad relativa es bastante alta, con una media de 75 por 100, aunque en las zonas altas se alcanza hasta un 95 por l00. Asimismo, la vertiente norte de las islas es más húmeda que la sur. Las precipitaciones, como cabe esperar, son muy altas. En Pta. Delgada, la capital de San Miguel, situada en la costa sur y junto al mar, la media anual es de 1.050 m.m.
GEOLOGÍA
La gran cantidad de erupciones volcánicas conocidas en este archipiélago y la enorme distancia a que se encuentra del continente europeo hacen que prácticamente todos los autores coincidan sobre el origen exclusivamente volcánico del mismo. Grandes profundidades (2000-3000 m.) separan una de otras, constituyendo así cada una de ellas un edificio volcánico independiente que ha surgido del fondo del océano por sucesivos aportes de material volcánico.
El volcanismo en esta región del Atlántico se produce por la existencia de fallas de transformación perpendiculares a la cordillera dorsal-atlántica, que, como ya hemos indicado anteriormente recorre el océano atlántico de norte a sur. Las Azores, pues, se encuentran situadas en esas fallas alineadas en dirección NW-SE. El origen, disposición y edad de las diferentes islas están de acuerdo con las modernas teorías referentes a la deriva continental y a la mecánica de expansión del suelo oceánico. Así, por ejemplo, la edad de las islas es mayor a medida que aumenta la distancia de las mismas a la cordillera dorsal atlántica.
Las Azores, en conjunto, representan el archipiélago más joven de la Macaronesia (7-8 millones de años), aunque individualmente es El Hierro (Canarias) la isla más joven de esta región (menos de 2 millones). Sin embargo, hay que señalar que la isla de Sta. María se han encontrado fósiles característicos del Mioceno Superior (10-15 millones de años). Otro fenómeno producido en estas islas debido a su posición son los movimientos sísmicos, muy abundantes y algunos catastróficos. El más antiguo conocido data de 1522, que destruyó la ciudad de Vilafranca do Campo en la isla de San Miguel, causando mas de 5.000 muertos. El mas fuerte, sin embargo, tuvo lugar en 1757 en la isla de San Jorge, que alcanzó la magnitud de 7,4 en la escala de Richter, causando uno 1.000 muertos en una población que en aquella época no sobrepasaba los 5.000 habitantes.
Las islas occidentales, Flores y Corvo, no han padecido erupciones volcánicas ni movimientos sísmicos históricos; en Graciosa han ocurrido ligeros temblores de tierra sin mayor trascendencia y Santa Maria también se ha librado de movimientos importantes. El grupo central de las islas ha sido el más afectado por el volcanismo y los terremotos en especial la isla de San Miguel.
Una prueba más de la actividad volcánica en estas islas son los cráteres y calderas de paredes casi verticales y de gran altura que se encuentran en la mayoría de ellas. Estas caldeiras suelen tener un lago en su interior formado por la acumulación de agua de las lluvias, lo que indica, por otro lado, la gran pluviometría existente. La más conocida es la Caldeira das Sete Cidades en la isla de San Miguel, que mide unos 5 Km de diámetro. En su interior se encuentran dos bellos lagos el lago Azul y el lago Verde, cuyos nombres se debe a las diferentes tonalidades de sus aguas. Lagoa do Fogo y Lagoa das Furnas son también dos interesantes calderas de la misma isla.
En Terceira existe otra famosa caldera, la de Guilherme Moniz cuyas verticales paredes se elevan a mas de 600m. de altura. No tiene lago en su interior y sus dimensiones alcanzan los 4 km de largo y 2 km de ancho.
Muy llamativas e interesantes y, por supuesto, ligadas también a este volcanismo activo, son las fumarolas que se deben a la salida de gases sulfurosos -entre otros- que hacen entrar en ebullición el agua acumulada en las depresiones de la zona.
Por ultimo, diremos que ya existen aprovechamientos de esta energía geotérmica.
ERUPCIONES VOLCANICAS Y MOVIMIENTOS SÍSMICOS HISTÓRICOS EN AZORES |
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Año |
Erupción volcánica |
Movimiento sísmico |
1522 |
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San Miguel |
1544 |
San Miguel |
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1547 |
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Terceira |
1562 |
Pico |
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1563 |
San Miguel |
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1580 |
San Jorge |
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1591 |
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San Miguel |
1614 |
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Terceira |
1630 |
San Miguel |
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1638 |
Submarina cerca de San Miguel (1) |
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1652 |
Pico |
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1672 |
Faial |
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1682 |
Submarina entre San Miguel y Terceira |
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1713 |
San Miguel |
San Miguel |
1718 |
Pico |
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1720 |
Submarina entre San Miguel y Terceira |
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1755 |
San Miguel |
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1757 |
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San Jorge |
1762 |
Terceira |
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1800 |
Submarina al sur de Terceira |
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1808 |
San Jorge |
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1811 |
Submarina cerca de San Miguel |
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1841 |
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Terceira |
1848 |
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San Miguel |
1852 |
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San Miguel |
1867 |
Terceira |
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1902 |
Submarina entre Pico y Terceira |
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1907 |
Submarina cerca de San Miguel |
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1911 |
Submarina cerca de San Miguel |
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1926 |
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Faial |
1932 |
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San Miguel |
ERUPCIONES VOLCANICAS Y MOVIMIENTOS SÍSMICOS HISTÓRICOS EN AZORES |
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Año |
Erupción volcánica |
Movimiento sísmico |
1933 |
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San Miguel, Terceira |
1935 |
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San Miguel |
1939 |
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Santa María |
1957 |
Submarina en Faial (2] |
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1958 |
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Faial |
1964 |
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San Jorge |
1979 |
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Terceira |
1998 |
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Faial y Pico |
1998 |
Submarina al oeste de Terceira (Serreta) (3) |
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(1) Esta erupción dio lugar a un islote que alcanzó los 120 metros de altura, desapareciendo al poco tiempo bajo las aguas del océano.
(2) Esta erupción dio lugar a un islote (dos Capelinhos) que acabó uniéndose al resto de la isla por sucesivos aportes de material.
(3) 9 de julio de 1998. 8 muertos.
HISTORIA. POBLACIÓN
El descubrimiento de Azores, atribuido a marinos portugueses y genoveses, se remonta a principios del siglo XIV, ya que aparecen en las cartas náuticas de la época, como la carta genovesa de Angelino Dalorta (l325) y la carta mallorquina de Angelino Dulcert (1339). Sin embargo, su descubrimiento oficial se sitúa en la primera mitad del siglo XV (1427), cuando el piloto portugués Diogo de Silves, bajo los auspicios del infante don Enrique el Navegante, llega a las dos islas más orientales , Santa María y San Miguel. El poblamiento del archipiélago comenzó en estas dos islas bajo el mando de Gonzalo Alvarez Cabral, siendo la Carta Real del 2 de Julio de 1439 el primer documento que se conserva con respecto al poblamiento de las islas. A continuación y paulatinamente fueron descubiertas y pobladas las restantes islas, siendo las últimas Flores y Corvo, descubiertas veintitrés años después de las primeras pobladas ya en el siglo XVI. Hay que señalar que, antes del asentamiento humano en las Azores, sus descubridores habían soltado numerosos animales domésticos para que se propagasen y multiplicasen, con el fin de servir como medio de sustento y como auxiliares agrícolas a los primeros colonos. El poblamiento del archipiélago se realizó con familiares de diversas procedencias y fue distinto en cada isla. Así, a Santa María, la primera isla poblada, acudieron familias portuguesas de las regiones de Alentejo y Algarve.
Le siguió San Miguel, que se pobló con familias norte-alentejas, extremeñas y madeirenses. Terceira y Graciosa recibieron familias procedentes del norte de Portugal. Faial, Pico y San Jorge tu vieron gran participación de familias flamencas junto a las portuguesas y Flores y Corvo fueron pobladas por las que ya se podían considerar azoreanos por su nacimiento o por su larga estancia en estas islas. Posteriormente, vendrían alemanes, italianos, franceses, castellanos, ingleses, normandos y belgas, en mayor o menor número. El diferente origen de los primeros colonos aun se refleja en nombres de pueblos como Ribeira dos Flamengos, Bretanha, casas con chimeneas alentejadas, molinos de traza flamenca, etc.
Las Azores, al igual que el resto de los archipiélagos macaronésicos, a excepción de Canarias, estaban deshabitadas a la llegada de sus descubridores. Sin embargo , no cabe duda de que mucho antes fueron visitadas por antiguos navegantes, ya que se han encontrado inscripciones rupestres y algunos vestigios arqueológicos en algunas islas.
El nombre de estas islas fue dado por sus descubridores al observar el elevado número de aves rapaces que allí habitaban. Ellos la identifican como Azores (Accipiter gentilis), ave común en la Península Ibérica. Sin embargo, la identificación no fue correcta, ya que estas aves son ratoneros o aguilillas de una raza propia de las islas (Buteo buteo rothschildi),aún abundante en las mismas.
Dada su situación en el Atlántico, las Azores han sido desde su descubrimiento un punto de unión entre el Viejo y el Nuevo Continente.
Numerosos navegantes y descubridores históricos como Vasco de Gama, Alvarez Cabral y otros hicieron escala en el archipiélago durante sus viajes intercontinentales. También Cristóbal Colón pasó por Santa Maria al regreso de su primer viaje a América. De las Azores partieron muchas expediciones hacia el Nuevo Mundo, como la de Joao Fernández Lavrador, considerado como el descubridor de la Tierra del Labrador. En fin, esta nueva e importante ruta comercial fue un atractivo para numerosos piratas argelinos, holandeses, ingleses y franceses que, al igual que en las otras islas atlánticas, saquearon y destruyeron muchos pueblos y villas del archipiélago. Varias fortalezas construidas por el Gobierno portugués en los lugares estratégicos, de la que quedan aún varias en pie, y la presencia casi continua de la flota de guerra portuguesa en la zona, impidieron la continuación de los terribles ataques de los corsarios. En tiempos más recientes, las Azores han desempeñado un importante papel en el desarrollo de las comunicaciones (primer cable submarino entre Europa y América, escala obligada en los primeros vuelos intercontinentales, etc.) así como en las dos ultimas guerras mundiales, ya que fueron utilizadas como base de los países aliados. Ya en 1918 los americanos establecieron una base naval en San Miguel, existiendo en la actualidad una moderna base aeronaval americana en Terceira.
La emigración, fenómeno común de los archipiélagos macaronésicos ha sido siempre muy fuerte. Las primeras emigraciones se dirigieron a Brasil, donde la huella azoreana perdura en los estados de Río Grande do Sul y Santa Caterina. Posteriormente, los emigrantes se dirigieron a California y a Hawaii y más recientemente a Bermudas, Venezuela, Canadá y otros estados Norteamericanos
La división administrativa del archipiélago ha sido, desde un punto de vista histórico, un largo proceso de luchas y enfrentamientos políticos entre las principales islas. Desde 1836, el archipiélago esta dividido en tres distritos: Ponta Delgada, que comprende las islas de San Miguel y Santa Maria; Angra do Heroismo, con Terceira, Graciosa y San Jorge; y Horta que incluye las islas de Faial, Pico, Flores y Corvo. El distrito más poblado es el de Ponta Delgada, con una densidad de población de 200 habitantes por Km2, y el menos el de Horta (50 habitantes por km2). Con la constitución de la República Portuguesa tras la revolución del 25 de abril de 1974, las Azores pasaron a formar una región autónoma, dotada de Asamblea y Gobierno Regional, cuya capitalidad se encuentra en Ponta Delgada (San Miguel).
ECONOMÍA
La principal fuente económica de las Azores se basa en la ganadería, particularmente en el ganado vacuno, introducido a finales del siglo pasado, muy abundante en la actualidad y sin problemas de pasto. Gran parte de la población azoreana vive de la producción de carnes y derivados lácteos (queso, leche en polvo, mantequilla, etc.). Junto a la ganadería la agricultura ha presentado un importante papel desde el poblamiento del archipiélago. Durante el siglo XVI se basó en el cultivo del trigo, que posteriormente fue sustituido por la introducción del maíz (millo), de gran aceptación y buen rendimiento en las islas. En la segunda mitad del siglo XVIII se introdujo la caña de azúcar, que tuvo una gran importancia agrícola, así como los cultivos menores de ñame y la batata. Ya en la segunda mitad del siglo XIX comenzaron los cultivos de piña tropical (ananás), tabaco, café y té, adquiriendo especial importancia el primero. La piña tropical se cultiva en invernaderos (estufas) y su producción se exporta principalmente a Europa. El auge de este cultivo fue enorme desde su introducción en 1864 como lo indica la exportación de más de 2 millones de frutos en 1913, siguiendo en la actualidad en alza. Un capítulo importante en la economía insular lo constituye la pesca, principalmente la de túnidos.
Sin embargo, la más espectacular es la de la ballena, realmente se capturaba el cachalote, iniciada a mediados del siglo XVIII. Ésta se realizaba a bordo de frágiles embarcaciones de remos que se aproximaban a los grandes cetáceos, de tal forma que permitían su captura con el arpón lanzado a mano por un vigoroso azoreano. Tenían fama los hombres de estas islas de buenos pescadores de ballenas. Así lo recoge también Herman Melville en su famosa obra (Moby Dick), donde se hace referencia a su valen tía y destreza con el arpón. Al contrario de los pescadores noruegos y japoneses, los azoreanos limitaban sus capturas a las aguas que rodean el archipiélago.
Las explotaciones forestales constituyen otra fuente de ingresos importante. A ello se debe sin duda la profunda transformación de la vegetación autóctona del archipiélago a la que haremos referencia mas adelante
También figuran entra las exportaciones los productos artesanales como calados, cestería, cerámica, etc. y los de pequeñas industrias como el agar-agar (que se obtiene de algas marinas, el alcohol (como el famoso Verdelho de Graciosa), etc.
La industria turística está poco explotada, hecho por otro lado comprensible, ya que está en función del clima y de las horas de sol al año, que constituyen el principal atractivo para el turista europeo. Gracias a esta falta de turismo, la arquitectura popular se conserva perfectamente en la mayoría de las ciudades y pueblos, aunque ya ha empezado a hacer aparición la antiestética figura de los modernos rascacielos en las ciudades más importantes, como Ponta Delgada.
Por ultimo, y dentro de este apartado de economía, hay que señalar que, probablemente unos de los mayores ingresos con los que cuenta el archipiélago sea el importe que pagan los americanos por su base militar en Terceira.
FLORA
Al contemplar los bellos paisajes de las islas de Azores, con las colinas de suave relieve tapizadas de prados y bosques de un intenso verdor en contraste con el azul de las hortensias, pudiera pensarse que la flora autóctona poseyera aún un esplendor acorde con la abundancia de agua. Nada más lejos de la realidad: la vegetación natural de las Azores ha sido, incluso más que el resto de los archipiélagos, esquilmada y sustituida por plantas foráneas. La sensación de encontrarse con un gran jardín (a la abundancia de flores debe su nombre una isla, Flores) se trueca en decepción a los ojos del naturalista al comprobar la realidad del paisaje que contempla. Numerosas especies vegetales introducidas dominan ahora sus montes y prados. El impacto del hombre ha sido demoledor. Del “alto e espeso arvoredo de cedro, louros, ginjas e faias” que cuentan las antiguas crónicas, actualmente no queda casi nada y los poco restos de laurisilva se encuentran en las zonas más remotas de algunas islas.
Esta formación boscosa, típica de la región macaronésica, ha sido sustituida por bosquecillos repartidos entre los inmensos pastizales, siendo las principales especies arbóreas una conífera de origen japonés (Cryptomeria japonica)y un árbol australiano (Pittosporum undulatum). Una planta de origen asiático (Hedychium gardnerianum), introducida en Azores el siglo pasado, constituye apretados sotobosques que impiden el crecimiento de cualquier otra planta. También ha alcanzado una abundancia enorme la hortensia o flor de mundo, tanto es así, que incluso ha llegado a convertirse en el símbolo florístico de las Azores. Tantas hortensias (Hydrangea macrophylla) de flores azules hay en Faial, que esta isla se conoce como la isla azul.
Actualmente se han identificado unas 700 especies de plantas vasculares en esta isla, de las cuales solo unas 49 (7 por 100) se consideran endémicas de las mismas. Hay que aclarar que una gran parte de la vegetación (aproximadamente un 85 por 100) ha sido introducida recientemente, pues los inventarios florísticos realizados por botánicos en el siglo pasado daban un total de unas 350 especies. Esto es, en menos de un siglo, la composición florística de este archipiélago ha aumentado en un 100 por 100, lo que sin duda pone en mayor peligro a la flora autóctona que, junto a la labor devastadora del hombre, une la competencia ecológica de las numerosas especies introducidas.
En líneas generales, la flora endémica de las Azores presenta una mayor afinidad con la flora europea, si bien muchos géneros desarrollados en la Macaronesia tienen representantes en este archipiélago. Así por ejemplo, el género Tolpis (T. Azorica y T. Fruticosa) o Lotus (L. azoricus).
Con respecto a la altitud, se pueden distinguir varias regiones o pisos de vegetación según el siguiente esquema teórico:
Región 1.- Este piso basal (0 - 50m) se caracteriza por la presencia de algunos endemismos azoreanos entre los que se encuentran una pequeña Euphorbia (E. Azorica) y otras plantas típicas de las zonas costeras como Festuca petraea, Chrithmum maritimum, etc.
Región 2.- Esta región comprende desde los 50 a los 600 metros de altitud. Originalmente estuvo ocupada por especies arbóreas autóctonas pertenecientes al bosque de laurisilva (Laurus azorica, Ilex perado, Picconi azorica, etc.), aunque en la actualidad se encuentre casi totalmente dedicada a los cultivos.
Región 3.- En este tipo (600 - 1.200m.) se desarrollan los brezales (Erica spp.), destacando además la presencia de un pequeño cedro endémico del archipiélago (Juniperus brevifolia). Actualmente gran parte de esta zona ha sido forestada con especies foráneas, como la citada conífera Cryptomeria japonica.
La isla de Pico, la única que sobrepasa los 1. 200 m de altitud, cuenta además con un cuarto piso en el que predominan especies como el brezo (Erica azorica) y otras de los géneros calluna, Vaccinium, etc.
Con respecto a las plantas inferiores(algas, hongos, líquenes y musgos) las Azores poseen una riqueza apreciable dada la alta humedad existente en estas islas, favorecida también por el hecho de que esta flora se encuentra menos alterada que la flora vascular. Desde el punto de vista cien tífico está también poco estudiada y presenta, por tanto, un gran interés para los botánicos actuales.
Por último hay que destacar la presencia en este archipiélago de varios jardines de aclimatación de gran atractivo para el visitante. Estos jardines, gracias a la benignidad del clima y a la abundancia de precipitaciones, poseen una buena representación de la flora exuberante de numerosos países. En ellos se pueden con templar espléndidos ejemplares de araucarias chilenas y australianas, jacarandas del Brasil, cedros del Líbano, gigantescos Ficus africanos, helechos arborescentes, etc., incluso algunos maravillosos ejemplares de dragos.
FAUNA
La fauna de Azores se destaca de los otros archipiélagos macaronésicos por una singular característica: su pobreza. Desde el punto de vista faunístico y teniendo en cuenta el fenómeno de la dispersión, los archipiélagos atlánticos siguen una clara sucesión de más rico y más pobres: Canarias, Madeira, Cabo Verde y Azores.
Con respecto a los vertebrados, el grupo que más destaca es el de las aves, representadas por unas 36 especies nidificantes, de las cuales 28 son terrestres y el resto marinas. Por otro lado, se han citado más de 100 especies migratorias que pasan mayor o menor tiempo en las islas. La mayoría son de origen europeo, aunque también las hay americanas y, en menor proporción, de procedencias más lejanas como asiática, etiópicas, suratlánticas, etc.
Al igual que en otras islas oceánicas, gran parte de la fauna ornitológica ha sufrido un proceso de especiación insular y ha dado lugar, por tanto, a subespecies propias del archipiélago, como el ratonero o aguililla (Buteo buteo rothschildi), el mirlo (Turdus merula azoriensis), el pinzón vulgar (Fringilla coeleds moreletti), la paloma torcaz (Columbus columbus azorica), el estornino pinto (Sturnus vulgaris granti), etc.
Un caso curioso lo constituye la raza insular del camachuelo (Pyrrhula pyrrhula marina) que se consideraba extinguida, pero que ha sido redescubierta en una zona en la que aún se conserva algo de laurisilva (Pico da Vara, en San Miguel). El fenómeno de la especiación llega a dar lugar a diferentes razas dentro del mismo archipiélago. Así, por ejemplo, el reyezuelo presenta tres razas: una en la isla de Pico, Faial, Terceira, San Jorge y Flores (Regulus regulus inermis), otra en San Miguel (R. Regulus santaemariae).
También están presentes en las Azores algunos endemismos macaronésicos como el canario (Serinus canarius), mientras otras especies se cree fueron introducidas por el hombre, como la perdiz, (Alectoris rufa) y el jilguero (Carduelis carduelis).En general, la avifauna azoreana presenta un marcado carácter norteuropeo, es decir, que las islas han sido colonizadas por aves de esa procedencia. Con respecto a los otros grupos de vertebrados, éstos están escasamente representados y la mayoría han sido introducidos por el hombre.
Así, por ejemplo, los peces de agua dulce de los bellos lagos azoreanos fueron introducidos hace mucho tiempo, aunque no todos prosperaron siendo en la actualidad los más abundantes las truchas y las percas. Los anfibios están por una rana introducida(Rana ridibunda), y los reptiles por un lagarto endémico de Azores, Madeira y Salvajes (Podarcis dugesii), aunque muchos autores piensan que este lagarto fue introducido en las Azores, en este caso desde Madeira.
También en otros grupos de invertebrados, como los arácnidos o los moluscos, se deja sentir la distancia al continente. Las 60 especies de arañas conocidas son, en su, mayoría, de origen europeo. El caso de los moluscos terrestres (babosas y caracoles) es muy ilustrativo, ya que las condiciones climatológicas del archipiélago son en extremo favorable para este grupo que, sin embargo, está representado en el mismo por menos de un centenar de especies, casi la mitad de las presentes en Canarias.
