curso: Espacios Naturales:
Norte de Fuerteventura y Lobos
Breve Historia de la Vegetación Majorera
Cuando los normandos llegaron a Fuerteventura a principios del siglo XV (1402), la vegetación original de la isla ya estaba bastante transformada. Según Le Canarien, crónica de la conquista normanda, los majos tenían unas 60.000 cabras, una cifra enorme que, por si misma, indica que el impacto que estos hervíboros produjeron sobre la vegetación debió ser muy fuerte. Sin embargo, en aquella época aún existían masas arbóreas importantes: grandes bosquetes de tara jales entre Gran Tara jal y Tuineje, en los Barrancos de la Torre, Ajui y Los Molinos, palmerales en Betancuria y valle de Rio de Palmas, atravesados por arroyos de aguas cristalinas, almacigares y acebuch
Estos ecosistemas también estaban constituidos por otras plantas, muchas de las cuales se extiguieron al desaparecer las arboledas. Asimismo albergaban varias especies diferentes de aves, cuyo elevado número asombró a los conquistadores normandos:" es muy rica en pajaritos, en garzas, en avutardas, en pajaros de río, en grandes palomos de cola armiñada de blanco, en halcones, en codornices, en alondras, en otros pájaros, tantos que no tienen número, y en una especie de aves blancas y grandes como gansos, y van siempre en medio de la qente y no dejan suciedad".
La explotación de los escasos recursos forestales, la roturación de las mejores tierras de los cultivos de grano, y la introducción de grandes hervívoros (sobre todo burros y camellos) contribuyó a que, en pocos años, Fuerteventura se transformara en casi un desierto.
Ya a mediados del siglo XV, apenas quedaban árboles en la isla, y la madera se tenía que importar de Tenerife y Gran Canaria (Diego de Herrera, Señor de Lanzarote y Fuerteventura estableció, a mediados del siglo XV, acuerdos con los guanches de Tenerife y los canarios de Canaria, hoy denominada Gran Canaria, para exportar madera de estas islas con destino a las orientales)
Las profundas y fértiles tierras de las regiones centrales (Vallebrón. La Oliva, Valle de Santa Inés, etc.) se dedicaron al cultivo intensivo de cereales. La isla llegó a considerarse el granero de Canarias por la enorme cantidad de grano que producía y abastecía al resto de las islas.
La introducción de burros tuvo consecuencias nefastas para la flora isleña, ya que pronto escaparon al control de los campesinos, y los ejemplares asilvestrados destruyeron las laderas que aun conservaban un manto de vegetación. El número de burros salvajes llegó a ser tan grande que, a mediados del siglo XVII. Se organizó una batida en la que mataron 1500 animales. Aún hoy existen algunos burros salvajes en la zona de Jandía; en ocasiones bajan de las montañas a comerse las flores de la urbanizaciones turísticas de Morro Jable.
El progresivo empeoramiento de las condiciones de vida en la isla, producto del irreversible deterioro de su vegetación, llegó a limites insoportables para los propios seres humanos que la habitaban. En más de una ocasión a lo largo de la historia recíente, los majoreros han tenido que emigrar en masa de su isla, para no morirse de hambre.
Con la llegada del turismo en la década de los 80 (algo más tarde que en las otras islas), el panorama cambió radicalmente, no sólo desde el punto de vista económico, sino del propio aspecto del paisaje que, en cierto sentido, se ha reverdecido, particularmente en las zonas costeras turísticas, donde se han plantado miles de palmeras y otros árboles capaces de resistir las duras condiciones del medio majorero. Pero esto es otra historia.
Península de Jandía.
De gran interés resulta el llamado "Jable", palabra de origen francés (sable) que significa arena. El jable ocupa una considerabie extensión en tomo al istmo de La Pared. Allí se desarrolla una interesante flora adaptada a vivir sobre arenas blancas,en condiciones de extrema aridez: balancón ( traganum moquinii) , cebollín de playa (Androcymbium psammophilum), corazoncillo (Lotus lancerottensis}, rábano marino (Cakile marítima), chaparro (Coüvolvulus caput-medusae) , etc.
En la urbanización "Costa Calma" se plantaron miles de ejemplares de casuarinas (Casuarina equisetlfolia) , un árbol de origen australiano, a principios de los años 80; actualmente forman un tupido bosquete -regado con agua salobre- al borde de la carretera general, que alberga una gran cantidad plantas silvestres que han crecido de forma espontánea bajo su sombra.
Cerca del pueblo de Morro Jable existe uno de los últimos "saladares", una comunidad vegetal que permanece parte del día sumergida bajo el agua salada. La planta representativa es una es pecie de "mato salado" (Arfchrocnemun fruticosum) .
Más al sur de Morro Jable, en dirección hacia el faro de Jandía, se encuentra la única población en el mundo del "cardón de Jandía" (Euphorbia handiensis) , que se encuentra en inminente pe ligro de extinción debido al pequeño tamaño de sus poblaciones.
En las montañas más altas del macizo de Jandía (La Zarza, El Fraile, etc.) se desarrolla la vegetación más interesante de Fuerteventura; allí vive le 90% de la flora endémica de la isla: Echium handiense, Argyranthemum winteri, Bupleurum handiense, Ononis christii, Nauplius sericeus, Carduus bourgaei, etc. Restos de los bosquetes tennófilos pueden aún verse en algunos riscos inaccesibles a las cabras, con arbolillos como el mocan (Visnea mocanera) , el peralillo (Maytemis canariensis) o el aderno (Heberdenia excelsa)
Malpaís de la Oliva.
En este malpaís se desarrolla una densa vegetación rupícola, pionera en la colonización de lavas recientes. Especies caractersticas: Echium bonetii, Senecio kleinia, Kichia heterophylla, Caralluma burchardii, Rutheopsis herbanica, Asparagus pastoriañus, etc.
Los liqúenes son muy abundantes sobre las negras rocas lávicas, destacando el amarillo de Lecanora sulphurella y el naranja de varias especies de Caloplaca y Xanthoria.
Montañas de Vigán.
Situadas al norte de Gran Tara jal, estas montañas áridas albergan una sorprendente flora endémica, donde destacan varias especíes: Crambe sventenii, Sonchus piona tifidus, etc. Recientemente, un miembro de nuestra Asociación, Francisco La Roche Brier, descubrió una nueva especie de salvia para la Ciencia, que fue descrita por el palmero Amoldo Santos y el gomero Manuel Fernández-Galván bajo el nombre de Salvia herbanica.
Vallebrón.
Es una de las zonas más húmedas de Fuerteventura, donde aún se mantienen cultivos agrícolas importantes. La vegetación original está bastante trastocada, todavía pueden verse plantas tan curiosas como un verode, que aquí llaman "farroba" (Aeonium balsamiferum) , la pelotilla (Aichryson bethencourtianum) , la vinagrera (Rumex lunaria) , la azucena de risco (Pancratium canariense) , un helécho (Polypodium macáronos icum) , etc.
Aparte de las zonas citadas, hay otros muchos lugares interesantes, en donde se desarrolla una vegetación muy curiosa, sobre todo en los años buenos en lluvias: Montaña de Tindaya ( con pre cíosos grabados rupestres) , Montaña Cardones (donde dicen que está enterrado el gigante Mahán, que tenía 64 muelas), Riscos del Carnicero (entre Pájara y Betancuria, con la presa de Las Peñitas, lugar de descanso de aves migratorias y donde está la Virgen de La Peña, patrona de la isla), etc.
