curso: Estudio del impacto geológico en La Gomera
Parque Nacional de Garajonay
La superficie del Parque - 3.984 hectáreas - es bastante importante ya que ocupa el 10 por ciento del total de La Gomera. Su altitud general está comprendida entre los 800 metros en su borde inferior y los 1.487 metros del Alto de Garajonay.
Las tierras que hoy forman el Parque pertenecieron a los Condes de La Gomera para pasar a ser dominio municipal en el siglo XIX, convirtiéndose en monte de utilidad pública hasta su declaración como Parque Nacional.
Este Parque fue declarado Patrimonio de la Humanidad en 1986 por la UNESCO .
Casi permanentemente envuelto en nieblas, Garajonay es un bosque siempre verde que mantiene una humedad relativa entre el 75 y el 90 por ciento. Desde los Roques en la entrada suroriental del Parque Nacional, se puede ver como entra el mar de nubes traído por los vientos alisios. Las nubes, al ser arrastradas por el viento, van depositando en los árboles gotitas de agua. Esta "lluvia" es llamada precipitación horizontal. Las hojas lauriformes de los árboles que componen el bosque de laurisilva están especialmente diseñadas para cumplir eficazmente este cometido. y dejar caer hasta el suelo el agua condensada en ellas.
Sin la laurisilva, La Gomera sería un desierto ya que proporciona a la isla el agua de la que dispone. Los usos comunales que los habitantes de la isla dieron a su bosque han favorecido a la conservación de este espacio. Pero este aprovechamiento integral de la isla no ha impedido que en Garajonay se conserven zonas auténticamente vírgenes.
El Parque de Garajonay ofrece al visitante la posibilidad de disfrutar de variados ambientes forestales, a menudo envueltos en húmeda niebla que mantiene la exuberancia vegetal y nutre modestas corrientes de agua, nacidas a las mismas puertas de la aridez. Aquí es posible reconocer todavía una naturaleza casi intacta, que evoluciona para recuperar su esencia.
Las frecuentes nieblas mantienen una selva fascinante, frondosa y espesa, cuyo verdor permanente, a menudo embebido en humedad, destaca sobre la aridez de las costas y zonas bajas de la isla.
Esta formación vegetal recibe el nombre de laurisilva, que significa "selva de laureles", en alusión a que la mayor parte de la amplia variedad de especies arbóreas que la componen presentan hojas similares a las del laurel Éste tipo de hojas son un indicador de su adaptación al ambiente subtropical húmedo y a las temperaturas suaves que reinan en la zona del norte de las islas Canarias, donde la laurisilva se acantona.
El enorme interés científico de la laurisilva canaria se debe a que la mayor parte de las especies animales y vegetales que la componen y habitan son endémicas de las islas, por lo que no se encuentran en ninguna otra parte de la Tierra.
Además, se sabe por el testimonio fósil, que algunas de esas especies eran componentes de los bosques subtropicales que poblaban el área mediterránea hace millones de años y que desaparecieron del continente expulsados por el enfriamiento climático que sufrió esa área del planeta a causa de las glaciaciones. La laurisilva es, por tanto, un auténtico fósil viviente, una reliquia de tiempos geológicos pretéritos.
Destruidas y transformadas en su mayor parte por siglos de intensa explotación, los enclaves más destacados de laurisilva canaria se encuentran hoy protegidos, destacando entre todos el Parque Nacional de Garajonay, considerado como la muestra más extensa y mejor conservada de este tipo de ecosistemas en el archipiélago.
Flora
La variedad de la flora es impresionante y su distribución en el Parque es muy clara. Prácticamente toda la superficie pertenece al dominio natural de la laurisilva y el fayal-brezal. En las laderas bajas y pedregosas se establecen el mocán y el peralillo; y, en los valles del norte, el viñátigo y el til.
Según se asciende, estas especies van siendo sustituidas por otras menos exigentes como el aceviño, brezo, faya, laurel y, a veces, palo blanco. En los lugares de paso de nieblas encontramos brezales arborecentes cubiertos de musgos y líquenes cuyos troncos retorcidos ofrece uno de los más fascinantes espectáculos de los bosques canarios.
En la vertiente sur, más seca, se encuentra la formación de fayal-brezal. En formaciones de laurisilva, el suelo está tapizado de enormes helechos, bejeques , aeonium y tajinastes son frecuentes en escarpes rocosos no boscosos.
Fauna
Destacan asimismo las especies animales que habitan en el bosque, con abundantes invertebrados: arácnidos, lombrices, moluscos, artróprodos, insectos, etc., y numerosos endemismos gomeros.
En cuanto a los vertebrados, las aves están representadas por especies tan singulares como el gavilán (Accipiter nisus granti), la gallinuela (Scolopax rusticola) o las extraordinarias palomas turqué (Columba bolli) y rabiche (Columba junoiae). Estas palomas, endemismos canarios que han evolucionado ligados al bosque de laurisilva, representan una auténtica reliquia. Aquí viven igualmente tres especies diferentes de murciélagos, una de ellas endemismo macaronésico. Los únicos superpredadores son los gatos asilvestrados que controlan la población de rata negra y ratón casero, especies introducidas en el Parque al igual que el conejo.
En la vertiente sur encontramos el lagarto tizón (Lacerta galloti).
Otros reptiles como el lagarto gomero (Gallotia galloti gomerae) y la lisa gomera (Chalcides viridanus coeruleopunctatus), y un anfibio, la ranita verde (Hyla meridionalis), viven en el interior del Parque.
Un posible riesgo de Garajonay son las arañas con las que podemos toparnos ocasionalmente. Aunque escasa, hay viuda negra .Curiosamente, la hembra, a diferencia de las viudas negras de otros lugares, es totalmente negra, careciendo de las trece manchas rojas en el abdomen. Raramente mortal, su picadura es muy peligrosa y puede dejar secuelas permanentes. Otra araña muy impresionante y bastante más abundante, sobre todo en el sur del Parque, es Eresus crassitibialis cuya picadura es muy dolorosa aunque no presenta mayor riesgo. Es endémica de La Gomera y, por el momento, se han encontrado abundantes hembras pero un solo macho. Hasta ahora se han encontrado unas 60 especies distintas de arácnidos en el Parque, 15 de ellas endémicas de La Gomera.
