curso: Estudio del impacto geológico en La Gomera

El Lagarto Gigante de La Gomera

Alfredo Valido, Aurelio Martín Juan Carlos Rando, Manuel Nogales

Departamento de Biología Animal (Zoología) Universidad de La Laguna.

Descubierto recientemente,
es uno de los reptiles  más amenazados del mundo.

La información sobre lagartos de gran tamaño (Lacertis grandibus) en las Islas Canarias se remonta a la Antigüedad Clásica, donde ya Plinio habla de una isla llamada Lagartaria. Sin embargo, no existen evidencias claras de la isla a la que se refiere (El Hierro, Gran Canaria e incluso Fuerteventura). Hasta la fecha, únicamente en las islas de Gran Canaria (Gallotia stehlini), El Hierro (G. simonyi) y Tenerife (G. intermedia) era posible encontrar lagartos vivos de grandes dimensiones, aunque se sabía que también existieron en La Palma y La Gomera, tal como muestran los restos óseos (G. goliath y/o G. simonyi) encontrados tanto en yacimientos paleontológicos como antropológicos.

En la literatura no existen datos sobre avistamientos de lagartos gigantes vivos en la isla de La Palma. Sin embargo, no ocurre lo mismo en La Gomera. A mediados del siglo pasado (1863), un naturalista alemán (K. Von Fritsch) menciona la presencia de lagartos grandes diferentes "de la abundante Lacerta galloti". Posteriormente Rainer Hutterer (Museo Alexander Koenig, Bonn) describe dos taxones de lagartos gigantes en La Gomera basados en restos óseos (G. goliath bravoana con una longitud hocico-cloaca estimada en 38 cm, y G. simonyi gomerana con 21 cm). Algunos huesos asociados a estos restos (procedentes de un yacimiento aborigen en el Barranco de Chingüarime) han sido datados en tan sólo unos 500 años de antigüedad.

Esta última información, junto con el hallazgo reciente de especies vivas de este género, una en El Hierro en 1974 (G. simonyi) y otra en Tenerife en 1996 (G. intermedia), y su localización en lugares de difícil acceso, indicaba la posibilidad, aunque remota, de que aún existiese alguna población de lagarto gigante en esta isla. A principios de junio de 1999 iniciamos la fase de campo de un proyecto subvencionado por la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno de Canarias que, entre otros temas, contemplaba la prospección sistemática de lugares potencialmente apropiados para albergar lagartos de gran talla en La Palma y La Gomera. No se obtuvieron resultados positivos en La Palma, pero en La Gomera, el 5 de junio de 1999, se hallaron varios excrementos que, sin lugar a dudas, correspondían a un lagarto de grandes dimensiones.

Tras este primer indicio, se inició un trampeo sistemático y el día 9 de ese mismo mes se capturó el primer ejemplar del Lagarto Gigante de La Gomera. Se trataba de un ejemplar juvenil (posiblemente hembra) de 11,2 cm de longitud hocico-cloaca (LHC). Su parecido a los ejemplares juveniles de G. intermedia y en menor medida con G. simonyi nos llevó a pensar que estabamos antes un nuevo reptil perteneciente al grupo "simonyi". Sin embargo, era necesario capturar individuos adultos para comparar su morfología con el resto de las especies canarias y conocer hasta que punto era diferente al resto de las especies conocidas.

El 25 de junio fue capturado el segundo ejemplar. Se trataba de un macho adulto de casi medio metro de longitud total. Al analizar los caracteres morfológicos in situ se pudo comprobar que era un lagarto bastante diferente al resto conocido en las islas. Lo que más destacaba era su semejanza en talla al Lagarto Gigante de El Hierro, pero presentaba dos diferencias notables respecto a éste: las partes ventrales (incluida la región gular, cola y extremidades) eran de color blanco marfil y en la región lateral destacaban dos filas de ocelos pequeños de color azul.


Lagarto gigante de La Gomera

Medio Ambiente CANARIAS
Revista de la Consejería de Política Territorial y Medio Ambiente

Descrito en 1985 como un taxón fósil y encontrado vivo hace tan sólo 3 años en un risco inaccesible de la isla, el lagarto gigante de La Gomera ha sido víctima de una ya larga polémica acerca de su nombre latino. Algunos autores lo han considerado una subespecie del lagarto gigante de El Hierro (Bischoff, 1998), mientras que otros apuestan por su diferenciación a nivel específico (Nogales et al., 2001). Su característica morfología y su obvio aislamiento han hecho que nos hayamos decantado por la segunda opción, siendo sin embargo conscientes del estrecho parentesco que une a todos los lagartos gigantes de las islas más occidentales de Canarias. También existían dudas acerca del epíteto que debía acompañar al nombre genérico. Es este caso los resultados obtenidos en los últimos estudios morfométricos (Barahona et al., 2000), y la aplicación estricta de las normas del Código de Nomenclatura Zoológica han dejado claro que el nombre con preferencia debe ser Gallotia bravoana.

Especie endémica de Canarias exclusiva de la isla de La Gomera. El área de distribución de esta especie incluía, hasta hace apenas cinco siglos, la práctica totalidad del litoral y las medianías de La Gomera, coincidiendo su límite altitudinal con el de la laurisilva, donde las condiciones de luz y temperatura hacían inviable su presencia. La llegada a la isla primero del hombre y más tarde del gato redujeron progresivamente la extensión de su área de distribución, quedando aparentemente limitada en la actualidad a los riscos de la Mérica y a su pie de monte, en el término municipal de Valle Gran Rey.

La Mérica está constituida por coladas basálticas superpuestas y muy fisuradas, alternadas con estratos de piroclastos volcánicos muy degradados. Esta estructura determina que el risco sea muy inestable y que se sucedan los desplomes, especialmente en época de lluvia y viento. La zona presenta una vegetación muy pobre, que se concentra en unos pocos andenes y vetas. Precisamente una de estas vetas, la de la Fuente, constituye más del 90% del área de distribución de la especie. En la actualidad el risco de La Mérica y Quiebracanillas están englobados dentro del Parque Rural de Valle Gran Rey, habiendo sido propuesta recientemente la creación de una reserva integral para proteger la especie.

Según el censo realizado a lo largo del año 2001 el número de individuos en libertad no sobrepasa en estos momentos la quincena, todos localizados en una superficie real inferior a los 1.000 m2. A estos habría que añadir otros 9 individuos cautivos, 3 de los cuales nacieron en 2001. Su estado de conservación es, por tanto, crítico. El Plan de Recuperación puesto en funcionamiento por el Gobierno de Canarias incluye la cría en cautividad, la protección estricta del hábitat y la búsqueda intensiva de nuevas poblaciones.

Después de 97 días de trampeo sólo se han capturado seis ejemplares de este nuevo taxón (2 machos, 3 hembras y un juvenil). Todos ellos presentan características morfológicas similares que los diferencian claramente de las especies conocidas de Gallotia. Su tamaño corresponde con la forma descrita por Rainer Hutterer (a partir de huesos) como G. simonyi gomerana, mientras que por sus características morfológicas quizás deba ser considerado como una especie diferente (G. gomerana).

A pesar de haber prospectado un gran número de localidades potencialmente adecuadas (70), únicamente se ha detectado su presencia en una de ellas, en un enclave de Valle Gran Rey, con una superficie inferior a una hectárea. Este hecho, junto al escaso número de ejemplares capturados, indica que se trata de la especie de vertebrado en mayor peligro de extinción del archipiélago y posiblemente uno de los reptiles más amenazados del mundo.

La presencia de ratas y en particular de gatos (de los cuales se han capturado 8 en tan sólo un mes y medio) en esta pequeña superficie, además de lo anteriormente expuesto, aconseja una intervención contundente y urgente por parte de las administraciones públicas (Viceconsejería de Medio Ambiente, Cabildo Insular de La Gomera y Ayuntamiento de Valle Gran Rey).

Las actuaciones necesarias para evitar la extinción del Lagarto Gigante de La Gomera tendrían que incluir "a corto plazo" las siguientes medidas de conservación: continuar el control de las poblaciones de gatos y ratas, mantener la vigilancia, aumentar la categoría de conservación de la zona, realizar una petición de una subvención a la Unión Europea (con carácter de urgencia) e iniciar los trámites para la construcción de un centro de cría en cautividad en Valle Gran Rey.

Por diferentes motivos (aclimatación, riesgo de enfermedades, integración socioeconómica del Plan de Recuperación, etc.) este último aspecto se considera de alta importancia en las actuaciones a realizar con vistas a evitar la extinción de esta nueva especie de lacértido endémico de La Gomera.