curso: “Gran Canaria Geología y Biodiversidad”

Municipio de Tejeda

Situación: Asentado en el sector centro-oriental de Gran Canaria.

Superficie: 103,30 kilómetros cuadrados

Altitud: 1050 m

Habitantes: 2.565 habitantes

Distancia a la capital: 43,7 Km.

El municipio de Tejeda tiene una superficie de 103 kilómetros cuadrados abarcando la zona habitada más importante de la cumbre de Gran Canaria. Se encuentra inmerso en su totalidad dentro del Espacio Natural Protegido del Parque Rural del Nublo. Dicha declaración responde al elevado valor ecológico del entorno geográfico del municipio que lo ha hecho merecedor de la conservación de todo el conjunto y promover a su vez el desarrollo armónico de la población local.

El relieve abrupto del municipio viene determinado por los procesos derivados de su origen volcánico y su posterior desmantelación erosiva. Este hecho ha condicionado la vertebración territorial, tanto en lo referente a infraestructuras como en lo social, siendo éste un factor que ha condicionado el desarrollo del municipio en combinación con otros, como el alejamiento de los principales polos de desarrollo insular.

Localización y accesos

Tejeda se encuentra en la zona central de la isla de Gran Canaria. Esto hace que tenga varias vías de acceso desde cualquier punto de la isla. La vía más utilizada es la que tiene su origen en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, a 43 kilómetros.

Esta vía une los principales municipios de la zona noreste de la isla: Vega de San Mateo y la Villa de Santa Brígida.

Descripción

Tejeda, el núcleo habitado principal, se sitúa a 1.050 metros de altitud sobre el nivel del mar. El municipio cuenta con multitud de núcleos habitados dispersos que han sabido conservar la belleza de los caseríos rurales, tranquilos y apacibles.

El término municipal se integra dentro de la denominada Caldera Volcánica de Tejeda, elemento configurador de un paisaje caracterizado por la alternancia de barrancos encajados y escarpadas montañas. La Caldera de Tejeda ocupa una parte importante de la zona suroeste de la isla de Gran Canaria. Este imponente paisaje comenzó a originarse a partir de erupciones volcánicas de extraordinaria potencia, hace 14 millones de años. En este periodo comenzó a emerger la isla de Gran Canaria. Fruto de esta dilatada historia podemos apreciar multitud de elementos geológicos. Un ejemplo es el peculiar Sistema de Diques Cónicos o "Cone Sheet" de Tejeda. Esta forma estructural consiste en la aparición de estructuras rocosas que desde un origen común se irradian en todas direcciones. El foco origen, de este "cono invertido" se localiza a unos 1700 metros de profundidad, en las proximidades de lo que hoy es el barrio de El Chorrillo. La importancia de esta estructura es mundial, pues en no muchos lugares del mundo puede apreciarse las formas resultantes de este modelo eruptivo de manera tan perceptible. La erosión provocada, principalmente por las lluvias, ha realizado su importante contribución a la configuración del paisaje de Tejeda, modelando el relieve y dejando a la luz importantes monolitos rocosos en el paisaje: Roque Nublo, Bentayga, Roque Palmé, etc...

La red de barrancos resultante es de extraordinaria importancia a escala insular, albergando un gran número de presas que regulan el uso hídrico en la zona suroeste de Gran Canaria. Además ofrecen un recurso paisajístico que atrae a multitud de visitantes. Presas presentes en el municipio de Tejeda: De los Hornos, Caidero de la Niña , Cueva de las Niñas , Parralillo, Siberio

Estos embalses se localizan en el municipio, pero sus aguas son aprovechadas por otros municipios vecinos, como La Aldea de San Nicolás de Tolentino. Algunos de estos embalses son complementos de Áreas recreativas gestionadas por el Cabildo Insular de Gran Canaria, como la de Cueva de las Niñas.

Clima

Tejeda se beneficia de un clima condicionado por varios factores, que determinan dos períodos claramente definidos. Uno más cálido y seco de junio a septiembre, y otro más frío y húmedo de octubre a enero. Su posición en la zona cumbre de la isla proporciona una atmósfera limpia y despejada durante casi todo el año. La temperatura media anual se sitúa en torno a los 19 º C y la precipitación media anual en 700 mm (Estación Cruz de Tejeda). Estos rasgos permiten una sensación de confort sano y agradable durante la mayor parte del año.

Los principales factores que condicionan los rasgos climáticos del área son:

Espacios naturales protegidos

La vida, en todos los sentidos, se ha adaptado a la orografía y el clima, creando un paisaje de espectacular riqueza por los valores naturales y humanos que integra. Estos valores han justificado la declaración de este municipio dentro de los límites de varios Espacios Naturales Protegidos. El municipio de Tejeda tiene la práctica totalidad de sus 103 km2 de superficie inmersa en diferentes categorías de protección de los Espacios Naturales Protegidos de Canarias: Monumento Natural del Roque Nublo, Reserva Natural Integral de Inagua, Monumento Natural de Riscos de Tirajana, Paisaje Protegido de las Cumbres y, el más importante, el Parque Rural del Nublo.

El Parque Rural del Nublo es una categoría de protección creada en el año 1994 por la Ley 12/94 de Espacios Naturales Protegidos de Canarias. La finalidad de protección de este espacio es: "la conservación de todo el conjunto y promover a su vez al desarrollo armónico de las poblaciones locales y mejoras en sus condiciones de vida, no siendo compatibles los nuevos usos ajenos a esta finalidad". La espectacularidad del paisaje de la Cuenca de Tejeda y la sabia relación entre el hombre y la naturaleza dotan al espacio de un amplio catálogo de elementos de gran valor natural y humano. Los monolitos como el Roque Nublo y el Bentayga son de gran belleza y simbolismo, tanto para sus habitantes como para el visitante. El Bentayga y sus alrededores albergan un complejo arqueológico de gran valor que ha sido declarado Parque Arqueológico. Aquí se encuentra una importante representación del modelo de asentamiento fortificado de los canarios. La localización del Bentayga, y su difícil acceso, lo convirtieron en el refugio ideal para los antiguos canarios cuando se defendían de los conquistadores. También se encuentran importantes elementos arqueológicos relacionados con las manifestaciones religiosas y los asentamientos prehispánicos. La fragilidad del conjunto requiere de la concienciación de los visitantes en el respeto, con la finalidad de preservar este importante complejo arqueológico.

Flora y fauna

La posición del municipio en el área de cumbre de la isla dibuja un clima de variadas características. Esta variabilidad radica en la confluencia de los ambientes húmedos y secos de la isla. Esto permite la presencia de variedad de formaciones vegetales de gran valor. El Pinar es una formación vegetal que ocupa dos zonas principales del municipio: cumbre y macizo de Ojeda, Inagua y Pajonales. Sin embargo, la formación vegetal de mayor importancia superficial es la compuesta por vegetación introducida, con el almendrero/almendro como especie predominante. Las formaciones vegetales acogen especies que presentan rasgos adaptativos importantes, lo cual hace que hayan algunos endemismos: tomillos (Micromeria leucantha), retamas (Teline rosmarinifolia), salvias (Sideritis dasygnaphala), etc. La interrelación entre las formaciones vegetales, usos humanos y el relieve hace posible que se genere multitud de habitats que inciden en la proliferación de grupos faunísticos.

Las especies animales más singulares del municipio son el Pinzón Azul de Gran Canaria (Fringilla teydea polazetky) que habita en las áreas de pinar. Otra especie importante dentro del grupo de reptiles es el Lagarto de Gran Canaria (Gallotia sthelini). Los mirlos, alcaudones, alpispas, vencejos, cuervos, etc, son aves presentes en el entorno municipal y muy vinculada a los usos humanos que les facilita de manera indirecta los alimentos y aguas necesarios para su desarrollo.

Historia del municipio

Etapa prehispánica

Los primeros datos de existencia de población en Tejeda datan del siglo III d.C. Los primeros pobladores de la zona de cumbre de la isla, se asentaban en las cuevas existentes que eran adaptadas para hacerlas más habitables. Esta tipología de vivienda pervive hoy en algunos barrios del municipio, como Ronda.

El asentamiento prehispánico más importante se localiza en la Sierra del Bentayga. En esta fortaleza inexpugnable se encontraban los graneros y silos, en donde los canarios almacenaban y conservaban sus alimentos, principalmente cereales. También se localiza el almogarén, santuario donde practicaban sus ritos religiosos. En el Bentayga se refugiaron un grupo importante de canarios, momentos antes de finalizar la conquista, convirtiéndose en uno de los últimos reductos de la resistencia a la invasión castellana. Los canarios practicaban la agricultura y el pastoreo, siendo la base que sustentaba un importante número de pobladores. Esta población disminuyó considerablemente tras la conquista castellana de Gran Canaria en 1496.

Etapa moderna

Al inicio del siglo XVI, tras la conquista Castellana, la zona de cumbre contaba con una población mermada. Pero esta situación fue fugaz pues, de manera inmediata, comienzan a producirse nuevos asentamientos. Los nuevos pobladores llegaban en busca de lugares próximos a las cuencas hidrográficas, produciéndose una dispersión entre los distintos asentamientos. El agua y su aprovechamiento, adquieren un valor estratégico determinante en la historia, no sólo de Tejeda, sino de la isla en general. Los Reyes Católicos ordenan el primer repartimiento de la zona sobre las aguas del Manantial de la Mina de Tejeda en 1501, en beneficio del Cabildo de la isla y con destino a la capital de la misma, Las Palmas. Los habitantes de la desembocadura de la Cuenca de Tejeda, no ven con buenos ojos el reparto de las aguas de la Mina de Tejeda. Como consecuencia del incremento poblacional que experimenta esta zona, los nuevos colonos cristianos crean la primera ermita, la cual dependerá de la Vega de Sta. Brígida. La Corona realiza los primeros repartos de tierras de la cumbre: Rincón, La Culata, Timagada y Siberio.

Ya en el siglo XVII, Tejeda se ve afectada indirectamente por la crisis producida en los cultivos de la costa, caña de azúcar y parras (vides). El centro de la isla comienza a recibir población desde esa zona de la isla. La escasa disponibilidad de terrenos de labradío en Tejeda incide en la presión sobre los escasos recursos disponibles. La necesidad hace que la población comience a usurpar y roturar por sí misma las tierras que la Corona poseía en la cumbre. El Cabildo se ve obligado a conceder nuevas Datas, y en La Aldea, la Casa de Nava y Grimón roturan tierras de su propiedad y las concede al partido de medias perpetuas. Este fenómeno crea las condiciones necesarias para la consolidación de los núcleos habitados de Tejeda. La importancia de este enclave en la cumbre es ya relevante, contando con alcalde pedáneo. El interés por salvaguardar los derechos de aprovechar los recursos naturales, sobre todo el agua, comienzan a ser determinantes. Los pleitos comienzan a ocasionar movilizaciones de población de tal relevancia que generaron insurrecciones y motines.

El aumento demográfico de la población canaria a lo largo del siglo XVII, generó continuas demandas de tierras para garantizar la supervivencia de nuevas familias. El hecho de que las tierras fueran de Realengo ejerció una dura presión sobre el Cabildo para que concedieran nuevas Datas. Como consecuencia de ello las Autoridades Insulares entre 1648 – 1666 conceden esta jurisdicción a perpetuidad 357 fanegadas de tierra repartidas en lotes. El cambio de siglo (XVII a XVIII) supuso para Canarias una alteración del orden económico, continuas calamidades naturales, malas cosechas, secuelas de crisis sociales y una profunda crisis de producción que llevó a los tejedenses a la desesperación en 1720, llegando a declarar varios vecinos ante la Real Audiencia que sólo se mantenían de helechos y raíces. Esta situación contribuyó a que se siguieran dando roturaciones clandestinas en los baldíos de Realengo y en los bosques de pinos ya bastante mermados. Esta presión demográfica y la crisis por el alza de los precios desencadenan el Motín de 1777. El hambre de tierras hizo que los tejedenses volvieran a usurpar tierras de Realengo. La situación se agudizó cuando el Corregidor Ignacio Joaquín Montalvo (representante de la Corona) ya que la Real Pragmática de 1748 los convertían en jueces privativos en materia de montes y baldíos, interviene para recuperar el patrimonio Real usurpado. Detiene en La Aldea al alcalde de Tejeda José de la Encarnación Sarmiento por desacato a sus órdenes. Enterados los vecinos de Tejeda e instigados por el Sacristán de la Aldea y el Dirigente local, Manuel Araujo, se desplaza hacia la costa y generan un amotinamiento armado y una sublevación general contra el Corregidor para que anulasen las diligencias practicadas contra los usurpadores. El Corregidor asediado por grupos armados (Milicias Locales, cuyos miembros eran usurpadores) accede dos días después a estas peticiones y embara hacia Santa Cruz de Tenerife. Los dirigentes del motín celebran su victoria repartiendo gofio, tabaco y vino. El asunto se remitió al Consejo de Castilla decidiendo archivar el caso y que los usurpadores conservaran las tierras, legalizándose por Real Orden de 1778.

Etapa contemporánea (XIX)

La transición del Antiguo Régimen al liberalismo fue tranquila en Tejeda, aunque marcada por períodos de crisis económica provocados por las sequías, hambrunas y el cambio de modelo económico de Canarias.

De acuerdo con el Decreto de las Cortes de Cádiz de 1812, la jurisdicción histórica adquiere el rango de Ayuntamiento Constitucional, aunque se configura su infraestructura municipal con dotación presupuestaria propia en 1836.

La fundación de la Parroquia de San Antonio de Padua, en mayo de 1814 en Mogán, culmina con la creación del Ayuntamiento de Mogán y por tanto, la segregación de una importante superficie de territorio. Tejeda pierde su salida al mar.

En esta época y como consecuencia de las crisis, se producen dos fenómenos que caracterizarán el comportamiento de la población. De un lado, la presión antrópica sobre los recursos naturales, y por otro, la emigración. La superficie de masa forestal de pinar viene sufriendo un retroceso desde los siglos anteriores y la administración liberal potencia la vigilancia y el control de los aprovechamientos. Se limita la explotación maderera, pero la crisis hace que la sobreexplotación del pinar, talas y carboneo, se sigan produciendo ante la mirada de los guardamontes. La emigración se convierte en la otra cara de la solución al tiempo de crisis que se vivía. Este fenómeno se dio en todo el archipiélago en general y Tejeda también contribuyó, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX. La búsqueda de una salida a la dura crisis hizo que Cuba se convirtiera en el principal destino de muchos tejedenses. Esta emigración "atlántica" fue protagonizada principalmente por jóvenes solteros, labradores propietarios y pequeños empresarios. Las edades de los emigrantes se comprendían entre los 15 y 20 años. Una de las causas que provocaron el éxodo de los jóvenes fue la obligatoriedad del cumplimiento del servicio militar. El fenómeno migratorio en Tejeda se produjo durante todo el siglo, pero 1879 fue el año en que se produjo un mayor número de emigrantes, concretamente, 109 tejedenses.

Siglo XX

La población se mantiene al margen del desarrollo económico que experimentaba las bajas cotas insulares, beneficiadas por el desarrollo del sistema puertofranquista. Continuaba practicando una producción agrícola de autoconsumo, aunque de especial relevancia eran los ingresos por la venta de frutas de temporada (peras, ciruelas, duraznos, nueces etc.), así como los quesos, cueros y ganados demandados en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. La producción forestal de leña, carbón y pinocha también fue una fuente de ingresos importante, sobre todo la pinocha que se recogía en los pinares de Pajonales e Inagua, utilizadas para relleno de colchones y mayormente para el empaquetado de plátanos.

Aunque se sigue usando los caminos de herradura, se abre en 1932 la primera vía rodada para vehículos, se comunica por carretera La Cruz de Tejeda con el casco del municipio. En la década siguiente se comunica el municipio con San Bartolomé de Tirajana y será hasta los años 70 cuando se proyecten las vías que conducen hasta los diferentes pagos de Tejeda (La Culata, El Toscón y La Solana). Es en este siglo cuando se inician las grandes obras de Ingeniería Hidráulica, La Presa de los Hornos 1933-1958, Cueva de las Niñas 1959, Caideros de las Niñas 1957, Presa del Parralillo 1970, la Presa de Soria 1972 y la de Siberio en 1978. Ideológicamente existe una rivalidad política por el control del poder municipal; una tendencia conservadora frente a la liberal, disensión que pierde fuerza durante la Segunda Republica y se liquida después de la Guerra Civil española con la etapa franquista. La Guerra Civil española no tuvo grandes repercusiones como en otros lugares, pero se vio afectada por el bloque marítimo de la Segunda Guerra Mundial, acarreando el racionamiento de productos básicos, esto sumió más aún en la pobreza a la población tejedense.

Visitando Tejeda

La cultura y el arte están presentes en Tejeda como una opción complementaria de turismo y ocio. Así, el visitante puede acudir al Museo de Esculturas Abraham Cárdenes, donde puede admirarse parte de la obra de este escultor canario de gran importancia, originario de Tejeda y amante de su tierra. Tejeda cuenta también con el Museo Etnográfico, que permite al visitante hacer un recorrido por la historia de la Isla y del municipio. Asimismo, el municipio contará con un Centro de Plantas Medicinales, en el que se invitará al visitante a descubrir las variedades de plantas, hierbas y flores propias de Tejeda y de la Isla, y los distintos usos en medicina, religión, cosmética.

Tejeda es de obligada visita para quienes deseen descubrir el rico patrimonio arqueológico de la isla. Allí podremos encontrar vestigios arqueológicos tales como cuevas de enterramientos, grabados, pinturas y casas. El Roque Bentayga es muestra de ello; es un elemento natural de gran singularidad que fue lugar sagrado para los aborígenes, pues allí se hacían ofrendas y se rendía culto a los dioses. En él se sitúan Las Cuevas del Rey. En su interior se pueden apreciar grutas de habitación, graneros, grabados, pinturas rupestres y varias perforaciones realizadas en roca que denotan la existencia de un centro religioso prehispánico.

El Centro de Interpretación Degollada de Becerra es otro de los lugares de interés en Tejeda. Está localizado en el Carretera entre La Cruz de Tejeda y los Llanos de la Pez. Es un mirador que ofrece un espectacular paisaje al caminante, pero, sobre todo, es un centro dedicado a informar de la etnografía local.

El Parque Arqueológico del Bentayga es un ecomuseo levantado junto al Roque del mismo nombre, cuya finalidad es servir de centro de interpretación, tanto del complejo arqueológico de los roques (Bentayga, Andén de Tabacalete, Cuevas del Rey y el Roquete) como de su entorno. Ofrece un extraordinario paisaje del sur y oeste de la isla.

La visita al municipio no puede pasar por alto la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Socorro. Este templo, que data de 1921, es rectangular, y se divide en tres naves con grandes ventanales que le confieren a la iglesia una extraordinaria iluminación contando además con un hermoso retablo que, recientemente inaugurado, es su elemento más llamativo.

Una de las visitas recomendadas es a La Cruz de Tejeda, que ofrece una de las más relajantes vistas de la Isla. Una gran cruz de piedra preside la entrada del Parador Nacional, a pocos metros de la cual numerosos puestos de venta de productos típicos de la zona hacen las delicias de los visitantes.

El símbolo de Gran Canaria se encuentra también en Tejeda. Se trata del Roque Nublo, una enorme roca basáltica en forma de monolito de más de 70 metros de altura, surgida como consecuencia de actividad volcánica durante el Pleistoceno. A su lado, hacia el noreste, se encuentra otra roca monolítica denominada El Fraile, por su gran parecido a un monje en oración. Y si lo que se desea es apreciar la belleza natural del municipio, es recomendable realizar excursiones por los pinares de Inagua y Ojeda, y, más al norte, el de los Pechos, que tiene unas vistas maravillosas, como casi todas las de este municipio, centro geográfico de la Isla.

Fiestas y celebraciones

El fruto más característico de Tejeda da nombre a sus principales fiestas: Las Fiestas del Almendro en Flor. Estas celebraciones, que tienen lugar durante las dos primeras semanas del mes de febrero, fueron organizadas en sus orígenes por los jóvenes del municipio, celebrándose su primera edición en 1970. Creadas como una manera de conservar y difundir aspectos de la cultura y la tradición propias del municipio y de la isla, en ellas se da cita lo más representativo del folklore canario: la música tradicional, el baile, artesanía, los deportes autóctonos, ferias de ganado y agrarias y una demostración de faenas típicas que hacen las delicias de Tejedenses y visitantes.

Las Fiestas en honor a la Virgen del Socorro se celebran a partir de la segunda semana de septiembre. Son las Fiestas Patronales de Tejeda, ya que la imagen de esta virgen se venera en el templo parroquial de la localidad, al que da nombre. El día grande se realiza una procesión, así como las ofrendas a la Virgen, donde los barrios se acercan a su patrona con los productos de la tierra.

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