"Viaje científico al Archipiélago de Cabo Verde”

Reflexiones de coordinador

La A.C.E.C. “Viera y Clavijo” ha sido  precursora e innovadora en la instauración de “encuentros científicos” con los distintos archipiélagos de la Macaronesia( año 1988). Esta realidad nos ha motivado a diseñar unas actividades que a través de un estudio interdisciplinar abarque no sólo la actividad científica natural, sino también los aspectos geográficos, de población, folklore, costumbres, planes de estudio, etc. Es innegable la importancia que tienen estos encuentros para un mejor conocimiento sobre modos y comportamientos en los diferentes hábitat de nuestro entorno archipielágico y sobre todo nos ofrece la posibilidad  de establecer relaciones más amplias con profesores y alumnos de estos territorios.

Nuestra última actividad desarrollada en el archipiélago de Cabo Verde durante los meses de julio y agosto(16/7 al 6/8 de 2005) tendríamos que evaluarla como muy positiva, sugerente y atrayente. Visitamos las islas de Sal, Boavista, Santiago, Fogo, San Vicente y Santo Antao.

El diseño de este curso de campo, se planteó desde la perspectiva  del conocimiento del medio natural a través de una serie de rutas disponibles y asequibles para el senderismo en las diferentes islas, previamente esbozadas por los ponentes y coordinador, por lo que se eligieron excursiones representativas a cada uno de los ecosistemas existentes en las referidas islas. A todos los asistentes se les entregó un  dossier-“cuaderno de campo”- sobre el medio natural y social del archipiélago.

El hecho que los ponentes ya conocieran las islas, facilitó considerablemente la consecución de los objetivos trazados. También y en este sentido, los contactos previos con distintas instituciones, ayuntamientos y centros de investigación, ayudaron a lograr resultados positivos . Así mismo, se reforzaron los lazos que ya unían a esta Asociación con algunas de estas instituciones, fomentando el intercambio de ideas e información con todas ellas. En particular, cabe destacar la colaboración del Sr D. José María Monteiro Semedo, Presidente del Consejo Científico de Cabo Verde, gran aliado y colaborador de esta Asociación.

Los tópicos comentados en las diferentes rutas fueron, principalmente, los siguientes: consideraciones geomorfológicas de las diferentes islas, pisos de vegetación potencial y el proceso de degradación de los mismos, los vínculos florísticos entre los diferentes archipiélagos de la Macaronesia, la fauna vertebrada e invertebrada, energías alternativas, etc.

Como siempre es importante subrayar, que el contar con dos ponentes en las excursiones permitió una mejor flexibilidad al “gran grupo” logrando formar dos grupos, o un único grupo pero con un guía delante y otro detrás, lo que facilitaba la labor de transmitir la información botánica, faunística y geológica. Así mismo se asumió la importancia que han tenido y tienen los aprovechamientos humanos en los diferentes ecosistemas caboverdianos, sobre todo la agricultura, y se expusieron algunos pormenores sobre la relación del hombre con el medio insular.

En Boavista, invitados por Luis Felipe López Jurado, responsable del proyecto y campo de trabajo para el estudio y desove de tortugas sobre todo la  común o boba (Caretta caretta) en esa isla, tuvimos el beneplácito de poder asistir de madrugada a una puesta que resultó sorprendente.

Una vez más, desde la atalaya de coordinador de este evento, quisiera dar la enhorabuena, al grupo en general, por su sensible comportamiento en cuanto a convivencia, respeto y respaldo, necesarios para llevar a buen puerto una empresa de estas características.

Agradecer y reconocer, tanto las instruidas enseñanzas impartidas por Lázaro Sánchez-Pinto y Paco La Roche, como su paciencia, didáctica y sentido del humor para con todos los asistentes al curso.

Mencionar a Agustín Álamo, gran colaborador y transmisor de conocimientos que me permite precisarlo, una vez más, como un excelente naturalista canario del siglo pasado. ¡¡Cuanto nos hizo disfrutar en los traslados aéreos con sus pequeños pero enredados juegos¡¡ y etnográficamente con la representación en vivo del “Baile de La Rama”.

No sería equitativo si terminara esta reflexión sin citar a Miguel Sánchez que, incluso siendo el mayor de la expedición, se comportó como un “titán” en las largas y a veces embarazosas caminatas realizadas en el archipiélago. A Lola Guevara y Gladys que durante diez días cargaron aquella tremenda cartona, haciéndonos creer  que de “pescado salado” se tratara, para luego, ya de regreso en Sal, nos irrigaran la cena de despedida con un gran vino de Fogo. A Chiqui que aunque “metió la pata” pudo comprobar como todos nos preocupamos en reconfortarla. A Mofi por sus “sabias charlas” con carácter de anécdotas  que siempre resultan, por lo menos, entretenidas. Así podría seguir mentando a todos y cada uno de los asistentes ya que, sólo  con su presencia, rematan la grandeza del grupo.

También quiero dejar constancia de reconocimiento y gratitud a la policía de Espargos pues, de no haber sido por su eficacia, capacidad y buen hacer, nuestra despedida no hubiera gozado de esa magia que deseábamos.

Muchas gracias a todos.

L.L.  Beltrán

brujula