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Archipiélago de Cabo Verde”
El sistema eléctrico de Cabo Verde
Por Enrique Mesa
Hasta hace pocos años, la generación y distribución de energía eléctrica ha sido responsabilidad de los distintos municipios de las islas. Esto ha conllevado a un sinnúmero de problemas debido a los altos costos de producción, la necesidad de mano de obra especializada, no siempre disponible y un sistema tarifario que no siempre cubre gastos. Todos estos factores han conllevado a que la red eléctrica del país no sea la adecuada.
El sector energético se ha desarrollado de diferente manera según la zona del país que tengamos en cuenta. En efecto, mientras que en las ciudades ha habido grandes problemas, las zonas rurales han conocido un importante desarrollo. Así, se han llevado a cabo importantes inversiones que han producido un gran crecimiento de la oferta y de la red de distribución, sobre todo en el medio rural, triplicándose prácticamente la potencia instalada, pasando de los 20.000 KVA en 1990, a 60.000 KVA en 1999. La cobertura eléctrica en el país ha pasado del 25% de 1990 al 60% en 1999. Como se comentó, mientras en el medio rural se llevaba a cabo la mayor parte de las inversiones, las zonas urbanas sufrieron graves problemas de acceso a la energía eléctrica, el caso más paradigmático es el ocurrido en la ciudad de Praia, que con una demanda que aumentaba a un ritmo del 15% anual dio lugar a que durante varios meses de 1999 el sistema eléctrico se encontrara casi en un cero técnico debido a las averías y a la insuficiencia de la red de distribución para atender la demanda.
A todo esto había que unir la gran cantidad de pérdidas que sufría la red eléctrica, cifrándose éstas en un 14% del total producido. No mejor era la situación de las empresas municipales generadoras de electricidad, en las que se llegaban a dar pérdidas de hasta el 33%.
Todo ello poco a poco ha empezado a cambiar, puesto que en 1999 se dictó la ley del sector eléctrico y se creó un órgano regulador y supervisor, aún así uno de los grandes problemas es que sigue sin haber una estructura tarifaria transparente y que no refleja los costos económicos en función del tipo de utilización.
La gran dispersión de los asentamientos rurales hace que todavía unas 20.000 familias no tengan acceso a la electricidad y se espera que unas 12.000 no lo tengan con los medios convencionales de distribución de la energía.
El sistema energético caboverdiano posee dos grandes males, la gran dependencia de los combustibles fósiles, venidos del exterior y a un precio cada vez más alto y la utilización de leña en el 44% de los hogares (77% en el medio rural en 1998), con todo el impacto que esto produce en la escasísima cobertura vegetal del país y para el medio ambiente.
En cuanto a las energías renovables, la única acción que se ha desarrollado consiste en tres pequeños parque eólicos enclavados en Santiago, San Vicente y Sal, financiados con fondos de cooperación daneses, con una potencia de 2,4 MW. Estos parques llegaron a producir, en el año 1996, el 10% de la energía eléctrica. Esta cuota de penetración en el sistema eléctrico representa un elevado valor, pero que no ha significado la instalación de nuevos parques eólicos, alegando la gran inversión inicial y los problemas técnicos que se presentan cuando el índice de penetración se acerca al 30%. Según el plan de acción nacional para el decenio 2001-2010, se pretende crear tres nuevos parques eólicos con una potencia instalada de 10,2 MW y un índice de penetración del 20%. Los beneficios de la implantación son innegables, puesto que por un lado suponen una reducción de la cantidad de CO 2 emitida a la atmósfera y, por otro, una reducción en la balanza de pagos, al disminuir la demanda de combustibles fósiles.
La otra fuente de energía renovable capaz de implantarse con fuerza en el país es la energía fotovoltaica, actualmente las pocas experiencias aparecen ligadas al bombeo de agua de pozos. La apuesta por este tipo de energía se compromete con el acceso a la energía eléctrica a las 12.000 familias que se prevé no puedan conectarse a la red eléctrica convencional. Sin duda, esta acción deberá estar fuertemente subsidiada de diversas formas para conseguir que estos núcleos de población dispersos y, en muchos casos, bastante pobres, posean suministro eléctrico.
Las metas específicas para el desarrollo de los sistemas eléctricos y de canalización de agua potable para los próximos años pasa por las siguientes acciones:
- Cobertura de electricidad entre 65% e 98% en 2005.
- Todas las localidades con más de 200 habitantes deben estar electrificadas.
- En 2005, la tasa de cobertura de agua canalizada debe ser del 70% en Praia (25% en 1998), 90% en S. Vicente (58% en 1998), 85% en Sal (65% en 1998) y 60% en Boavista (37% en 1998).
- En el sector del saneamiento de aguas negras, se prevé para 2005 una tasa de cobertura de 45% en Praia (8% en 1998), y del 80% en S.Vicente (50% en 1998).
Historia de la electricidad en Cabo Verde
La empresa encargada de la producción, distribución y abastecimiento de energía eléctrica en la República de Cabo verde es la firma ELECTRA. Esta empresa surge de la unión de Electricidade e Água do Mindelo (EAM) , responsable de la producción e distribución de agua desalada y de energía eléctrica en la isla de San Vicente; la Central Eléctrica da Praia, (CEP), organismo autónomo encargado de la producción y distribución de la electricidad en la Ciudad da Praia, en la isla de Santiago y Electricidade e Água do Sal (EAS), encargada del suministro de electricidad y agua en la isla de Sal. Esta fusión se realiza en 1982, y tenía como objetivo central asegurar un abastecimiento de calidad que permitiera un mayor desarrollo socio-económico. En el año 1992 se llega a un acuerdo para abastecer eléctricamente a la ciudad de Sal Rei y al norte de la isla de Boavista.
En 1998 el gobierno decide extender la acción de ELECTRA al resto del territorio nacional, integrándose en la empresa las compañías suministradoras municipales que hasta ese momento no lo habían hecho. Con esto, la función de la empresa en las distintas islas era la siguiente:
- S. Vicente (producción y distribución de electricidad y agua desalada)
- Sal (producción y distribución de electricidad y agua desalada)
- Santiago (producción y distribución de electricidad, producción y distribución de agua y recogida y tratamiento de aguas residuales)
- Boavista (producción y distribución de electricidad y agua desalada)
- S. Nicolau (producción y distribución de electricidad)
- Fogo (producción y distribución de electricidad - sólo Mosteiros)
- Brava (producción y distribución de electricidad)
- Maio (producción y distribución de electricidad)
- S. Antão (producción y distribución de electricidad)
A 1 de enero de 2000, no se encontraban integrados en la empresa los servicios de abastecimiento eléctrico de Sao Filipe, Santa Cruz y el servicio de recogida y tratamiento de aguas residuales de Mindelo, consiguiéndose la fusión de las dos primeras en entre 2001 y 2002.
En estas fechas, la producción de energía en el conjunto de las centrales, incluyendo los parques eólicos totalizaba los 142.326.760 kWh , siendo la producción de agua desalada de 2.218.138 m 3 y de agua subterránea de 770.038 m 3.
La unión de todas las empresas generadoras de electricidad tuvo variadas repercusiones, por un lado, se creó una tarifa única en todo el territorio nacional, se amplió y modernizó la red de distribución y se inició el proceso de privatización de la empresa.
En estos momentos el 51% de ELECTRA pertenece a EDP-ADP (Electricidad de Portugal y Aguas de Portugal), el 34% al Gobierno de Cabo Verde, que detenta una “Golden Share”, o acción de oro, que permite que todas las decisiones más relevantes sólo se puedan llevar a cabo con su voto favorable. El restante 15% del capital corresponde a los municipios integrantes de la sociedad.
Es de notar como en muchas de las islas se produce el binomio producción de electricidad – producción de agua, puesto que la mayor parte de ésta se obtiene por técnicas de desalación de aguas que precisan de un gran consumo energético. En efecto, el sistema eléctrico del país está fuertemente unido a la desalinización de agua, en Praia el 50% del agua proviene de desaladoras, mientras que San Vicente, Sal y Boavista se abastecen totalmente por este medio. En 1997 apenas el 23% de la población tenía acceso al agua potable en sus casas, siendo de un 43% en el medio urbano y de un 5% en el medio rural. La mitad de la población se abastece mediante autotanques, que además son potenciales focos de contaminación. Cerca del 20% de la población de las zonas rurales se abastece directamente de nacientes. Además, el hecho de tener agua corriente no supone que se disponga de ella todo el día, como en Praia, que para un 30% de población que tiene acceso, sólo lo hace durante dos horas. Estos datos van variando según las obras de infraestructura, nuevas canalizaciones, depósitos y desaladoras, se realizan y ponene en funcionamiento.
El consumo medio de agua por habitante y día en Praia es de 40 litros, bajando a 16 litros si no se dispone de agua corriente en la casa. Se estima que las pérdidas en las redes de distribución están en torno al 25%, debido a la antigüedad de las conducciones. Por último, apenas el 21% de la población tiene acceso a un baño con sanitario, el 8% de las casas están unidas a la red de saneamiento y el 24% poseen fosas sépticas. El resto de la población no tiene acceso a cualquier tipo de equipamiento sanitario. Todo ello constituye un serio riesgo para la salud de las personas y contribuye rápidamente a la degradación del medio ambiente.
En la imagen adjunta se aprecia la evolución de distintos parámetros del tejido eléctrico de Cabo Verde en el período 1999-2002.
Bibliografía:
Programa de Acção Nacional para o decénio 2001-2010.
