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Algo sobre la isla de Fogo (2ª parte)

Vulcanología de la isla de Fogo

La zona de mayor interés desde el punto de vista vulcanológico es el interior de la caldera (Cha das Caldeiras) ya que las múltiples erupciones históricas han modelado un paisaje volcánico que no tiene nada que envidiar a nuestro llamativo Timanfaya, dado que en dicho lugar pueden observarse un sin fin de formas y estructuras volcánicas, tal como coladas de lavas cordadas, lagos de lava petrificadas, dunas de arenas volcánicas, amplios depósitos de lapilli (picón), conos de cinder, hornitos, etc., todos ellos generados en las erupciones acaecidas recientemente.

foto 01 El edificio principal (Pico de Fogo) es un magnífico cono de unos 900 m de altitud, de paredes muy pendientes y ricas en materiales piroclásticos sueltos de pequeño tamaño (picones), los que configuran unas laderas bastante inestables entre las que aparecen algunas fácies de lavas y piroclastos compactados, sobre todo en la corona del cráter, que se disponen a modo de capuchón en la cima del edificio, bordeando el contorno del cráter que posee una anchura de unos 500 m y una profundidad de 180 m. Este edificio volcánico se configura como un estratovolcán de carácter estromboliano, no obstante las erupciones acaecidas en los últimos siglos (históricas), no han sido generadas por el cráter principal, surgiendo en torno a la base del mismo por bocas subsidiarias o conos adventicios, que a su vez han formado una serie de conos de cinder que salpican todo el fondo de la caldera; intercalándose entre ellos coladas lávicas de diferente textura (aa y pahoehoe) y amplios depósitos de piroclásticos que tapizan gran parte del fondo de la caldera, entre los que aparecen llamativos hornitos, así podemos ver la perfecta alineación de cuatro hornitos muy peculiares de tamaños notoriamente decreciente y que hemos bautizado como “Los Dalton” en recuerdo de los cuatro extravagantes, simpáticos y “malvados” hermanos del famoso comic de Lucky Luke.

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Alineación de hornitos “Los Dalton” y detalle de uno de ellos.

Entre las erupciones más representativas pueden destacarse la de 1951, con dos centros de emisión principales dispuestos al sur y norte de la base del edificio principal, configurando sendos conos y varias bocas eruptivas, quedando las lavas del centro de emisión norte confinadas en el interior de la caldera y fluyendo hasta la costa canalizadas por barrancos las del centro de emisión sur.

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Boca de emisión erupción 1951.

La última erupción se produjo en 1995, existiendo bastantes datos al respecto. El 2 de abril de ese año se inició un nuevo proceso eruptivo, disponiéndose en este caso el centro de emisión también en la base de Pico aunque en su cara oeste, entre los dos anteriores centros de emisión, generando un par de flujos de lavas aa de unos 1000º C, de unos 600 m. de ancho y alcanzando unos 4 km. de largo, aunque tampoco en esta erupción las lavas salieron del recinto de la caldera. Se combinaron emisiones lávicas con explosiones estrombolianas, produciendo columnas de lava y cenizas que alcanzaron unos 300 m. de altitud, construyéndose un pequeño cono de cenizas de unos 160 m. de altitud y quedando cubiertas unos 4,2 Km 2 de tierras productivas, afectando a muchas casas del pueblo de Cha das Caldeiras y destruyendo la pequeña aldea de Boca de Fonte.

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Boca de emisión erupción 1951.
La erupción produjo el movimiento de unas 5.000 personas dentro de la isla, aunque no hubo que lamentar pérdidas humanas. En la actualidad el fondo de la caldera está ocupado, en gran medida, por los materiales volcánicos de estas últimas erupciones, no obstante estos materiales han vuelto a ser reaprovechados para el desarrollo de cultivos que la comunidad que aun vive en el interior de la caldera sigue desarrollando, pese a la amenaza posibles nuevas erupciones, siendo destacable el cultivo de la vid que nos recuerda muchísimo a los típicos enarenados de Lanzarote, configurándose igual que allí un peculiar paisaje en el que se complementa el volcán con la actividad humana adaptada a estos sucesos a lo largo de los años, ya que se conocen erupciones históricas desde mediados del siglo XVIII hasta el momento (1755, 1785, 1799, 1847, 1857).

 

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Erupciones históricas. Cono principal (Pico de Fogo) y lavas recientes.

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El resto del territorio insular, configurado por el macrovolcán que generó la isla, consiste en laderas con cierta pendiente que parten desde el borde costero, bastante acantilado por el fuerte desmantelamiento producido por la acción marina y llegan hasta el borde en cresta semicircular que forma el entorno de la caldera, alcanzando dicha cresta casi los 2700 m. de altitud en algunos puntos de la misma. En las laderas se observa, aparte de algunos antiguos conos volcánicos mucho más degradados que los de la caldera, una fuerte erosión formando una joven red radial de barrancos bastante encajados (en “V”), siendo muchos de ellos las zonas de canalización de las lavas de las últimas erupciones, pudiendo observarse en el fondo de sus cauces auténticos ríos de lavas petrificadas, vertiéndolas al mar y configurando unas amplias plataformas litorales ricas en accidentes y escollos, las cuales en algunos casos son aprovechadas para asentamientos poblacionales como en el caso de Mosteiros, donde se establece el segundo núcleo poblado más importante de la isla.foto 09
Anillo de tobas de Mosteiros,

generado por una erupción hidromágmática.
Entre estas plataformas lávicas surgen algunos antiguos edificios de carácter hidromágmático, que han quedado en medio de las coladas recientes como islotes y contrastan con las negras lavas, dados sus tonos ocres y amarillentos típicos de los materiales que los estructuran (hialoclastitas). Es destacable el anillo de tobas en forma de media luna existente en la costa de Mosteiros, que aunque bastante desmantelado configura una estructura muy llamativa dada la marcada erosión diferencial que posee.

foto 10 Sólo resta mencionar que las playas son prácticamente inexistentes, pudiendo eventualmente encontrar alguna en aquellos sectores más protegidos de la intensa dinámica marina que sufre la isla, teniendo por característica su color negro.Es de destacar por su tamaño, la que se dispone al pie de S. Felipe, la cual ocupa una franja de varios kilómetros, así como la de Ponta da Salina a la que acuden algunos surferos o windsurferos.