Cueva del Llano de Villaverde

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Se inaugura en Fuerteventura el Centro de Interpretación de la Cueva con más de Un Millón de años del Llano en Villaverde. 10 Febrero, 2006

El Cabildo de Fuerteventura, a través de las Consejería de la Red de Museos y Centros de Ocio, que dirige Cirilo González inaugura mañana sábado 11 de febrero de 2006 el Centro de Interpretación de la Cueva del Llano, en La Oliva.

Con sus casi 400 metros de cueva visitables, este Centro de Interpretación se convierte en el único de sus características de Canarias, y por su conformación a partir de un tubo volcánico de considerables dimensiones y al que se accede por un gran jameo dividido en dos ramales, una estructura visitable excepcional incluso a nivel mundial. El ramal norte, más largo y pendiente, tiene unos 500 metros de longitud, de fácil acceso, aunque presenta un relleno de sedimentos cada vez mayor conforme se va alejando del jameo. Unos 400 metros de este ramal son visitables al acceder al Centro de Interpretación.Centro de Interpretación de la Cueva

A lo largo de la historia la Cueva del Llano ha tenido distintos usos para el hombre (corral de camellos, gallinero, polvorín, etc.), presentando en las últimas décadas un estado de degradación que amenazaba su ecosistema, ante lo que se optó por poner en marcha este proyecto de acondicionamiento.

En un estudio realizado en su día por la Facultad de Biología de la Universidad de La Laguna aparecieron resultados insólitos. Sin duda el dato más espectacular fue el descubrimiento del opilión Maiorerus randoi, un animal parecido a una araña aunque no fabrica telas. También se diferencia de éstas por el abdomen, que en los opiliones es segmentado y unido al resto del cuerpo, mientras que las arañas se distinguen por tenerlo liso y separado por una estrecha cintura. Este arácnido es exclusivo de la Cueva del Llano, ya que es la única cavidad existente en Fuerteventura con las condiciones ambientales apropiadas. Es además una de las siete especies de artrópodos de Canarias en peligro de extinción.

El Maiorerus randoi es un ejemplo de las adaptaciones a la vida en las tinieblas eternas del subsuelo. Como consecuencia, este arácnido ha perdido el color y su pigmentación es amarillenta. Además, sus ojos "inútiles en las profundidades subterráneas" se han atrofiado por completo.

Este opilión es lo que los científicos llaman un relicto, casi un fósil viviente, ya que no se encuentra ninguna otra especie parecida en Canarias. Sus ancestros llegaron al Archipiélago en épocas anteriores, cuando el clima era más húmedo.

Además, entre la fauna de este tubo volcánico existe también otra especie nueva, la araña Spernophorides fuertecavensis wunderlicht, con adaptación al medio cavernícola, aunque no tan acentuada como la del Maiorerus randoi. Para la conservación de ambos, así como del conjunto del ecosistema, se han adoptado medidas de seguridad, restringiendo el acceso a la zona donde viven y controlando la humedad del ambiente.

En cuanto al ramal sur, se encuentra totalmente colmatado, exceptuando un túnel que fue excavado en una actuación realizada por el Cabildo de Fuerteventura. En este tramo se ha evidenciado también, con la excavación practicada, la presencia de un importante yacimiento paleontológico, muy rico en restos de vertebrados, y gasterópodos fósiles y subfósiles.

Según el presidente del Cabildo de Fuerteventura, Mario Cabrera, "es la importancia de este yacimiento desde el punto de vista científico y cultural, junto al conjunto de toda la cueva, la que llevó al Cabildo de Fuerteventura a afrontar esta intervención museística, valorando las posibilidades para convertirse en un importante centro cultural cuyos visitantes tendrán la oportunidad de acceder a la reconstrucción de una parte muy importante del pasado de nuestras Islas.El resultado ha sido inmejorable, porque el centro, pese a lo limitado de su superficie exterior, ya ha sido tomado como modelo de intervención en múltiples foros internacionales".

"El objetivo prioritario por lo tanto es la protección de la Cueva del Llano, así como facilitar su visita, sobre todo atendiendo a que hasta que el Cabildo comenzó estos trabajos la Cueva estaba totalmente abierta y sin protección alguna, por lo que las visitas indiscriminadas podrían acabar afectando gravemente al mantenimiento de la riqueza de la fauna que alberga. Una vez finalizadas las obras, se definió su contenido museístico a través de un convenio de colaboración con el Cabildo de Tenerife, que cuenta con especialistas en la materia", explicó el consejero, Cirilo González. El resultado se articula con contenidos en torno a cuatro grandes ejes:
1.- Historia geológica de Fuerteventura
2.- Vulcanismo y formación de tubos volcánicos
3.- Evolución de la biodiversidad de Fuerteventura
4.- Vida subterránea. Endemismo de la Cueva
La actuación se ha realizando sobre una finca con unos 20.000 m2, que es donde se localiza la entrada a la Cueva. El proyecto ha permitido la construcción de una edificación de una planta bajo la rasante, con tipología de casa rural majorera. En el acceso a la Cueva se ha construido, bordeando el jameo, un muro perimetral tipo barbacana.

La intención es que este muro actúe a modo de articulación distribuyendo los accesos, tanto al recinto, como a la Cueva y zona expositiva. La edificación levantada bajo rasante incluye un hall-distribuidor, una sala de exposiciones, un punto de venta, una cafetería, aseos y almacenes, sumando un total de superficie construida cerrada de 425 m2. La cubierta queda ajardinada pero transitable para su mantenimiento, por lo que ha cerrado a modo de gambuesa.

Una cueva singular

Esta cavidad es un caso único entre los tubos de lava de Canarias. Constituye un testimonio especial del “desgaste” generalizado de Fuerteventura, ya que atesora animales fósiles atrapados entre sus sedimentos.

Estos restos convierten a la Cueva del Llano en el yacimiento paleontológico, en tubos volcánicos de Canarias, con mayor concentración de huesos. La Cueva del Llano es un típico tubo de lava que ha funcionado durante miles de años como el "sumidero" de una pequeña cuenca. Las sucesivas corrientes de agua vertidas en su interior han llenado la cavidad de sedimentos y han reducido paulatinamente su longitud. La cueva se ha comportado de hecho como un barranco subterráneo. Otra singularidad que ofrece es su propia existencia, ya que el largo proceso erosivo que ha sufrido Fuerteventura ha borrado la mayor parte de las estructuras volcánicas de la isla. Tan sólo se conservan algunos ejemplos de las manifestaciones eruptivas de los últimos cuatro millones de años.

La Cueva del Llano es la única en Fuerteventura que puede albergar especies cavernícolas. Esto se debe a la elevada humedad y a la estabilidad ambiental, consecuencia de dos circunstancias: la situación de su boca en el fondo de una hoya, actuando de sumidero de aguas pluviales, y el relleno de sus grietas por arcilla, que impide la rápida evaporación hacia el exterior.

La Cueva del Llano tiene un millón de años; cuando se formó, la isla de El Hierro acababa de nacer. Es un tubo de lava cuya longitud topografiada hasta ahora es de 648 metros, aunque los últimos 200 son de difícil exploración, al estar casi obturados por los sedimentos. La pendiente es mínima, de apenas un grado. La zona transitable del tubo es de dimensiones considerables, con anchuras de 7 a 12 metros y alturas entre 3 y 5 metros. Las paredes, carcomidas por el paso del tiempo, tienen marcas de barro que señalan los diferentes niveles de inundación que ha sufrido la cavidad.

A unos 40 metros del jameo de entrada hay otro, que apenas se nota en el exterior, por el que se colaba la mayor parte del agua y el barro. El derrumbe del jameo que sirve de entrada hizo de contención, de manera que el tramo entre ambos quedó casi lleno de sedimentos.
La erupción volcánica que dio origen a la Cueva del Llano ha sido un misterio durante mucho tiempo. El tubo, como indica su nombre, aparece en medio de un llano sin conexión aparente con algún volcán o erupción cercana. Dado que la erosión, la sedimentación y las erupciones posteriores han borrado las huellas de su recorrido, los científicos han usado medios indirectos, como auténticos detectives, para determinar la procedencia de la cueva.

Es la zona más antigua y representa la etapa de crecimiento submarino de la isla, hace más de 20 millones de años. El margen de edad es muy extenso, con materiales de 70 millones de años y más. Geográficamente está en la zona conocida como macizo de Betancuria, donde se han sumado otros fenómenos geológicos posteriores, al haber constituido el núcleo principal de la isla. Corresponde a las mayores manifestaciones eruptivas de la isla ya emergida.

Se construyeron 3 volcanes principales con edades entre 12 y 20 millones de años; el central, sobre Betancuria, sobrepasó los 3.000 m de altitud. Hoy en día todo está muy desgastado y es difícil reconstruir su historia con exactitud y detalle.

La investigación se ha basado en determinar la edad del tubo volcánico y buscar en las cercanías un volcán con una antigüedad similar. Los investigadores han utilizado dos métodos: la medición del magnetismo de las rocas y la técnica del potasio-argón, con la que se determinó la edad absoluta de la Cueva del Llano: 992.000 años, con un error de 21.000 años.

Los datos geológicos sitúan el origen de la Cueva del Llano en el volcán de Montaña Escanfraga, cuya antigüedad relativa supera los 800.000 años, estimada tanto por la polaridad magnética como por el recubrimiento de caliche. Las lavas de la Cueva del Llano y de Escanfraga tienen polaridad invertida (la inversión más reciente del magnetismo terrestre ocurrió hace unos 800.000 años), mientras que la cercana Cueva de Villaverde la tiene normal, y concuerda con una erupción más joven, no encalichada, que vertió lavas encima de las surgidas de Montaña Escanfraga.

Un lago de lava

La Cueva del Llano es un tubo volcánico que se formó a partir de un remanso de lava, que se vació lentamente. Mientras solidificaba la superficie del "lago", la lava líquida y caliente del interior salió por el punto de mayor pendiente hasta dejar enormes espacios vacíos. Los sedimentos acumulados en la Cueva del Llano proceden de la escorrentía que llega del exterior, e incluso de la erosión del propio tubo volcánico. Esos sedimentos son el resultado de una pequeña cuenca centrada en los jameos de la cueva, que funcionaron como sumideros y tragaron corrientes de agua y barro, junto a restos de los animales que hoy vemos fosilizados. Aparecen cinco fases de depósitos que muestran cómo han alternado dos períodos húmedos con otras épocas más áridas. Las épocas más húmedas se detectan por la abundancia de especies asociadas a la humedad, como es el caso de algunos caracoles terrestres. Los moluscos fósiles del primer período han sido datados en unos 15.000 años, y unos 7.500 años los del segundo.

Los fósiles de la Cueva del Llano nos señalan a Fuerteventura como una isla que ha tenido épocas más húmedas y con más vegetación como indican algunas de las especies aparecidas. Además, los sedimentos han conservado los restos de vertebrados ya extinguidos, como la codorniz canaria (Coturnix gomerae) o el ratón de lava (Malpaisomys insularis). La mayor parte de los vertebrados proviene de la depredación por otras especies, generalmente rapaces, como la lechuza común. Otros restos han llegado a la cueva arrastrados por el agua y el barro. Entre los vertebrados del registro fósil del tubo volcánico han aparecido mamíferos, reptiles y aves.

El medio subterráneo es un ecosistema pobre, donde la humedad ambiental es alta y la oscuridad absoluta. Los animales que pueblan este medio son, en su mayoría, insectos y arácnidos adaptados a vivir permanentemente en la oscuridad.

brujula