"Aspectos geológicos,botánicos y ecosistemas de La Gomera"

El lenguaje de los riscos

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Cuando los primeros europeos llegaron a La Gomera allá por los albores del siglo XV se encontraron con unos hombres y mujeres que hablaban por los riscos con un lenguaje “como si no tuvieran lengua”.

“La Gomera está a 14 leguas hacia acá, que es una isla muy fuerte, en forma de trébol, y el país es muy alto y bastante llano, pero los barrancos son maravillosamente grandes y profundos. Y el país está habitado por mucha gente, que hablan el leguaje más extraño de todos los demás países de esta banda, y hablan con los bezos (labios), como si no tuviesen lengua. Y aquí cuentan que un gran príncipe, por algún crimen, los hizo poner en exilio y les mandó cortar la lengua, y según la manera de su hablar parece creíble.

El país está lleno de dragos y de otros árboles en gran cantidad y de ganado menor y de muchas otras cosas muy raras, que sería demasiado largo referir”. De esta manera describe Le Canarien (la crónica normanda de la conquista de La Gomera) la primera impresión que se llevaron los conquistadores europeos al llegar a la isla.

Los normandos se encontraron con un pueblo perfectamente adaptado a la geografía gomera que, entre “otras cosas muy raras” utilizaba una versión silbada de su lenguaje para poder comunicarse a largas distancias sin necesidad de atravesar los profundos abismos que marcan la configuración topográfica de la isla.

Lo primero que llama la atención de la isla colombina es su endiablada geografía. Surcada por barrancos de profundos abismos verticales y angostas quebradas, esta pequeña peña del Atlántico nunca ha puesto las cosas fáciles a sus hijos e hijas a la hora de comunicarse. Dicen que las palabras se las lleva el viento.

Pues, según parece, los silbidos son algo más pesados que las voces, porque de esta manera original y casi única en el mundo, los gomeros y gomeras han vencido las limitaciones del medio para hacer llegar las noticias de un lado al otro de la isla. Hoy, cientos de niños de La Gomera aprenden en el colegio el lenguaje del Silbo, una joya antropológica de una isla que se resiste a dejar pasar uno de sus símbolos de identidad más originales.

Y se trata de un lenguaje en toda su extensión, al contrario que otros sistemas de comunicación silbados que no son más que códigos inventados. El silbo gomero es una forma del lenguaje, es una emisión de fonemas que sustituyen al lenguaje hablado. De esta manera si un silbador gomero quisiera silbar en inglés podría hacerlo. En esto esta su singularidad. Es decir la construcción de sílabas de otra manera, existe un abecedario, hay vocales y consonantes, en otras palabras, en el silbo gomero hay 5 vocales que pueden ser expresadas, pero no con la precisión del español hablado.

Las consonantes, se reducen a cuatro con diferentes matices para cada una de ellas. Por lo demás a parte de la emisión de fonemas silbídicos, cobran especial significación otros elementos como la línea melódica del silbo, su ritmo, su frecuencia, sus pausas, y sus interrupciones, así como la duración de unas y otras; lo mismo que ocurre en el lenguaje hablado. Sólo se conoce un caso de idioma silbado similar al gomero y es el de los Zapotecas mexicanos. De resto, todos los sistemas de comunicación que utilizan el silbo como medio de expresión son códigos independientes al lenguaje de quien los silba.

Y otra diferencia más que destaca al silbo gomero sobre el resto de lenguajes similares es la férrea voluntad de los isleños por preservarlo y difundirlo entre las nuevas generaciones. El silbo gomero, en la actualidad, es parte del programa educativo de los niños y niñas de la isla. Los viejos silbadores del interior de la isla se han convertido en profesores y transmiten a las nuevas generaciones un legado único que desde La Gomera se quiere convertir en Patrimonio de la Humanidad.

Las autoridades gomeras ya han iniciado los trámites para que la UNESCO reconozca al silbo como un elemento único que merece la pena ser conservado. En la isla los deberes ya están hechos y sólo falta que este organismo internacional dé el paso y reconozca el valor cultural de un lenguaje que, gracias a la dedicación de los mayores y a la atención de los más jóvenes no se perderá en el tiempo. Las quebradas y los barrancos gomeros seguirán, como hace mil años, escuchando la suave cadencia del silbo gomero.