- Cuadernillo, El Médano, abr.'06
- Programa
- El Médano, o la lucha por conservar un enclave arenoso único en Tenerife
- Montaña Roja
- Jables y Saladares
- Vida
al socaire
del hotel - Medio ambiente limpia la costa Tinerfeña
- José de Viera y Clavijo. Árboles
- Historia general de las Islas de Canaria de Viera y Clavijo
- Las bodas de las plantas
- María
de Viera y Clavijo.
Detrás de todo gran hombre, hay una mujer - Avance del plan especial del paisaje protegido de Ifonche
- El pino canario
- Adeje
- Vilaflor
- Itinerario Ifonche-Adeje
- Carta celeste
- Foto Álbum
Montaña Roja
Rubén Naranjo
Este enclave del sur tinerfeño guarda paralelismo, en cuanto a su composición geomorfológica y especies vegetales y animales, con otros de las islas orientales. El surgimiento del cono de piroclastos de Montaña Roja (Serie III) posibilita la ocupación de las arenas, que llegan a formar pequeñas dunas o médanos. Precisamente desde la playa de El Médano (al este), el viento mueve los aportes arenosos, que tienen su continuación en La Tejita (al oeste). Los mismos se asientan sobre dunas fósiles, que llegan a alcanzar el metro de altura. Estas dos playas enmarcan un edificio volcánico (de 170 metros de altitud), con materiales de color rojizo, y cortado por la erosión marina, que ha labrado un acantilado de unos 50 metros de altura. Estos arenales dan lugar a la presencia de una variada comunidad de plantas psamofilas, caso del balancón (Traganum moquini), la lechetrezna (Euphorbia paralias), kickxia urbanii, Herniaria canariensis,... En las paredes del cono encuentra refugio un tabaibal (Euphorbia balsamifera), rico florísticamente y donde es común el cardoncillo (Ceropegia fusca). Ya en el litoral, se presentan especies halófilas. Las características de la zona determinan que sea un importante lugar de paso de aves migratorias, acogiendo a otras especies nidificantes, algunas tan amenazadas como el chorlito patinegro o palito (Charadrius alexandrinus). Otras especies de aves son habituales de las islas orientales del Archipiélago: alcaraván (Burhinus oedicnemus), terrera marismeña (Calandrella rufescens), pájaro moro (Bucanetes githaginens). Se han catalogado, asimismo, una amplia lista de especies endémicas de invertebrados. La singularidad de este espacio dentro de la isla, con un ecosistema de arenales único, ha determinado su inclusión como espacio protegido. Ello resulta aun más significativo si se tiene en cuenta la fuerte presión antrópica y la competencia que supone el uso urbanístico del suelo, a que se ve sometido.

