curso:
“Itinerarios Naturales en el Suroeste
de Tenerife"
Jables y Saladares
Naturaleza Canaria fascículo 10 (El Día 1993)
Naturaleza Canaria fascículo 10 (El Día 1993) Jable es un término de origen francés utilizado en Lanzarote y Fuerteventura para denominar las extensiones más o menos grandes de arenas, tanto en la costa como en el interior. El establecimiento de los seres vivos en este medio está limitado por la aridez, escasez de nutrientes y fricción producida por el movimiento de la arena. En la costa, la uva de mar y los balancones (sobre dunas ancladas en la trasplaya) son dos de las especies características en estos ambientes.
Al interior, la vegetación del arenal se enriquece con corazoncillos, saladillo, trufa, melosa, cebollón… Algunos insectos, como la tijereta, logran sobrevivir en este medio enterrándose en la arena y adquiriendo hábitos nocturnos. Es sorprendente el comportamiento reproductor de la hembra de esta especie, protegiendo los huevos en el periodo de incubación (varias semanas) y luego a las jóvenes larvas que nacen tras la eclosión de aquellos.
La hormiga-león o recula, en su fase larvaria, vive en el fondo de una cavidad que ella misma construye en la arena. Unas potentes mandíbulas, aguzadas y huecas, le sirven para succionar los líquidos corporales de los animales que caen en el interior de la trampa, expulsando posteriormente los restos fuera del embudo. En algunas zonas del litoral el mar inunda periódicamente áreas del interior que quedan encharcadas temporalmente. Las plantas que viven en estos lugares están adaptadas a la salinidad, hasta tal punto, que toleran inmersiones más o menos prolongadas.
Estos saladares, al margen de su interés botánico, tienen una enorme importancia como zonas húmedas. Destaca especialmente su vinculación con la avifauna nidificante y migratoria, así como la presencia de algunas especies de escarabajos (A. Machado, 1987) que se dan exclusivamente en este tipo de ambientes de salinidad extrema. Grandes dunas, zonas encharcadas, saladares y la vida aso ciada a éstos conforman un conjunto interrelacionado. El litoral avanza a partir de la creación de barras de arena paralelas a la costa que, al aflorar, dejan detrás una hondonada, Esta zona se inunda periódicamente formándose una mareta, de la que sobresalen pequeños montículos coronados por uvas de mar y balancones.
Más atrás está el saladar, una zona de aguas someras con una compleja red de canales, en la que se instala un matorral con una gran riqueza florística y muy frecuentado por las aves. Cuando se interrumpe el flujo de agua hacia el saladar se empobrece rápidamente este ambiente. El sol calienta la superficie del suelo obligando al agua a ascender por capilaridad.
Las sales precipitan sin que posteriormente se produzca el lavado de éstas por la marea, endureciéndose la superficie del suelo al tiempo que aumenta enormemente la salinidad edáfica. La interrupción del equilibrio dinámico impuesto por el ritmo de la marea conlleva la desaparición del saladar, evolucionando este espacio hacia un paisaje mucho más pobre en el que el suelo se va convirtiendo, progresivamente, en una costra.