Las bodas de las plantas

José de Viera y Clavijo

Cree el hombre fátuo, que es la Flor hermosa
Para adularle con su olor y vista;
Pero se engaña: es ella una Amorosa,
Es una Petimetra, una Modista,
Que piensa en Novios y va a ser Esposa;
Que se propone hacer una conquista:
Así pues, quanto brilla y quanto exhala,
Es su ajuar, es su dote y es su gala.

No lo dudéis: la Flor es una boda;
El cáliz es el tálamo y el lecho;
Los pétalos, lucidos y de moda,
Son las cortinas, que el capullo han hecho,
Y el gran misterio encubren, la aula toda
Se perfuma de olores hasta el techo;
Y el néctar, que la abeja allí codicia,
Es el pan de la boda y la delicia.

En las Flores, que son Hermafroditas,
Naturaleza unió sin inmodestia
De ambos sexos las ansias exquisitas,
Allí sin cruel desdén, veda ó molestia,
Sin galanteos, rondas ni visitas
A diferencia de aves y de bestias,
Se llega a consumar la feliz obra
Que propaga la especie, y la recobra.

Las Plantas Machos, ó Hembras, que aisladas
son monasterios, aunque no con rejas,
¿Al triste celibato condenadas
Estarían siempre hasta morir de viejas?
No, no por cierto: frágiles y amadas,
Zefiros, Mariposas, y aún Abejas,
Haciendo de Alcahuetes, solicitan
Amistades, que todo facilitan.

Que augusta dignidad, y que destino
Esta madre futura ostentadora,
Pues de su especie el Criador Divino
La hace depositaria y productora!
Para este fin el Cielo le previno
De tantas frutas como el Sol colora,
Las cuales son la leche y la papilla
De la planta infantil en su semilla.

Boda impotente y Matrimonio rato
Es el de aquellas flores luxuriosas,
Cuya doble Roseta y mucho ornato
No las deja ser Madres, aunque Esposas:
La abundancia, la gula, el blando trato
Ricas las hace, pero no amorosas,
Pues convertido en Pétalo el Estambre,
Eunuco queda, y su gordura es hambre.

Las plantas emigradas a otro clima,
Conservan a su patria amor tan tierno,
Que a florecer ninguna en el se anima
Si no es verano en el país materno:
Por eso las del Cabo, y las de Lima
Florecen en Europa en el invierno,
Y las que son del Equador trahidas,
Dos veces en el año están floridas.

Yo no sé si también hay etiquetas
Entre las Flores; pero las supongo,
Pues reconozco que hay Bodas secretas
En el Helecho, el Musgo, el Alga, y Hongo
Sin proclamas, billetes, ni estafetas,
Matrimonios clandestinos compongo,
Que evitando al público la infamia,
Puedan formar la clase Cryptogamia.

Extracto del canto de José de Viera y Clavijo (1806)
Extraído de: Naturaleza Canaria fascículo 31 (El Día 1993)
brujula