curso: Salida didáctica:
Estudio geológico-botánico de Guajara y Paisaje Lunar
Ecosistema del matorral de cumbre. Características y adaptaciones de las especies de alta montaña
José María Fernández-Palacios, María del Carmen Brito y FranciscoHernán
Materiales curriculares de Medio Natural Canario (Bachillerato)
1. Descripción y localización del matorral de cumbre
El matorral de cumbre o de alta montaña está representado en Canarias exclusivamente en las islas que se elevan a más de 2.000 m de altitud, es decir La Palma y Tenerife. Se extiende aproximadamente a partir de esa cota en ambas vertientes hasta el punto culminante de La Palma (Roque de los Muchachos, 2.425 m) y hasta aproximadamente la altitud del Pico Viejo (3.100 m) en Tenerife. Una variante de este matorral de cumbre, del que se discute su carácter potencial o de sustitución de un pinar original ya inexistente, se extiende en zonas muy concretas de las cumbres de Gran Canaria, y está dominado por la retama amarilla (Teline microphylla), endemismo grancanario ampliamente distribuido.

Foto 1.
Las Cañadas con el estratovolcán Pico Viejo-Teide sobre el mar de
nubes
Sólo en Tenerife, por encima de este matorral de cumbre
se extiende el ecosistema
del Pico, con una vegetación muy poco aparente, caracterizada en su tramo
inferior –hasta
los 3.400 m– por algunas gramíneas y por la violeta del Teide (Viola
cheiranthifolia).
Desde los 3.400 m hasta la cumbre, cerca de las fumarolas se encuentran
gramíneas, la
borriza de las cumbres (Gnaphalium teydeum) y un tapiz de musgos, líquenes
y hongos.
Las cumbres palmeras, aunque carecen de este ecosistema, sí poseen su propia
violeta.

Fotos 2. Vegetación del ecosistema de Pico: borriza de las cumbres y violeta
del Teide
La riqueza biológica del matorral de cumbre es claramente inferior a la del matorral costero y su porte de matorral se debe al rigor ambiental al que está sujeta esta zona, que limita de forma importante la capacidad de carga de los ecosistemas allí presentes, fundamentalmente, por el estrés térmico e hídrico, así como por la juventud de su sustrato. La biomasa –peso seco de materia orgánica por unidad de superficie– del matorral de cumbre se sitúa en torno a 1,5 kg/m2, mientras que su producción primaria neta –velocidad de síntesis de la biomasa– ronda los 0,25 kg/m2 año. La importante altitud que alcanzan Tenerife y La Palma hace que este ecosistema carezca de parangón en el conjunto de la Macaronesia.
2. Características climáticas y adaptaciones de
las
especies vegetales a los factores ambientales
Las características climáticas de alta montaña son las más extremas que se pueden observar en el archipiélago. Los inviernos se caracterizan por las frecuentes heladas nocturnas y las precipitaciones en forma de nieve cuando inciden en el archipiélago las tormentas atlánticas, que pueden vestir de blanco la alta montaña durante semanas e, incluso, meses. Esta precipitación es del orden de 500 mm/año a los 2.000 m, disminuyendo progresivamente según aumenta la altitud hasta equipararse, cerca del Pico del Teide, a la precipitación que cae en la zona costera (250 mm/año).
La temperatura media de la cumbre varía en gran medida según la altitud considerada oscilando desde los 10 ºC registrados en Izaña a 2.375 m hasta unos 3 ºC de La Rambleta (3.500 m). En todo caso, las temperaturas absolutas más bajas registradas en la cumbre se sitúan por debajo de los -5 ºC, alcanzándose en 1912 en Cañada de La Grieta (Tenerife) un registro de -21 ºC. En verano, sin embargo, prácticamente no llueve y las importantes subidas de las temperaturas al mediodía están contrarrestadas por bajadas pronunciadas durante la noche, dando lugar a una amplitud térmica diaria que supera los 30 ºC.
La humedad relativa habitualmente es inferior al 50% siendo muy pocos los días que el mar de nubes alcanza esta altitud, por lo que casi siempre las cumbres están despejadas. De esta manera, Izaña se convierte en la estación meteorológica española con un mayor número de horas de sol diarias (10 horas de sol/día) a lo largo del año.
El matorral de alta montaña canario, aunque compuesto por especies diferentes, se asemeja en gran medida a los matorrales montanos presentes en las cordilleras del sur de la Península Ibérica (Sierra Nevada) y del norte de África (Atlas). De la misma forma que éstos, está dominado por leguminosas y al igual que ocurre allí, el porte de matorral también es semiesférico y almohadillado, minimizando de esta manera su contacto con el exterior, esta respuesta evolutiva de esta comunidad se debe al intenso estrés térmico imperante. También debido a ello, el matorral de cumbre constituye el ecosistema con una época de reproducción más predecible y marcada del archipiélago.
La floración ocurre habitualmente a finales de mayo o principios de junio, en ella se producen gran cantidad de flores, generalmente con olor para atraer a los insectos, además los tamaños de las flores son a las que hay en otros pisos de vegetación. Un ejemplo de esta adaptación es la magarza del Teide, que tiene en este lugar las flores de mayor tamaño del grupo. Los frutos se producen en el verano tardío y al comienzo del otoño el ciclo reproductivo ha finalizado.

Foto 3. Retama del Teide, especie dominante del matorral de cumbre en
Tenerife
3. Vegetación y flora dominante
Los matorrales de cumbre de Tenerife y La Palma, pese a que comparten muchas especies, presentan fisionomías claramente diferenciadas. Este ecosistema zonal está dominado en Tenerife por la retama del Teide (Spartocytisus supranubius), algunas pueden alcanzar los 2 m de altura con talos rectos de color verde grisáceo sin pilosidad, hojas pequeñas y lineares, con flores en grupos densos blanco-rosadas de olor dulzón que atrae a los insectos.
De hecho, el nombre científico de la retama en latín, “supranubius” significa en español “sobre las nubes”, haciendo alusión a que esta especie vive a altitudes en las que casi nunca incide el mar de nubes y, consecuentemente, cede su nombre a la formación mayoritariamente extendida, el retamar.

Foto 4. Magarza de flores muy grandes, endémica del matorral de cumbre
de Tenerife
En la isla de La Palma, el matorral está claramente dominado por el codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus), plantas achaparradas y rastreras de poca altura, de hojas pequeñas, grises y pegajosas y flores amarillas que dan lugar a un codesar.
Las razones de estas diferencias están posiblemente ligadas a la historia del uso de la zona y no a parámetros ambientales, pues es sabido que los pastores palmeros han quemado regularmente la cumbre para favorecer a sus rebaños de cabras que prefieren el codeso. No obstante, aunque sin llegar a dominar los paisajes al menos en la actualidad, ambas especies se encuentran presentes en las cumbres de las dos islas.
Otros elementos comunes de interés en ambas cumbres son el cedro (Juniperus cedrus), árbol que tal vez en el pasado formó bosquetes que definieron el límite altitudinal del bosque en Canarias, el cabezón del Teide (Cheirolophus argutus), el alhelí (Erysimum scoparium) fácilmente reconocible por sus flores malvas, la tonática (Nepeta teidea) con inflorescencias de color azul-morado o blancas, el tajinaste rojo (Echium wildpreti) que es la planta más espectacular debido a su gran inflorescencia vertical con numerosas flores de color rojo intenso.

Foto 5. Grupo de tajinastes rojos en floración con desarrollo de una gran
inflorescencia vertical formada por gran cantidad de flores, endemismo
del
matorral de cumbre de La Palma y Tenerife
También encontramos en ambas cumbres especies vicariantes, es decir especies que pese a tener un origen común, se han especializado debido a su asilamiento en las respectivas cumbres, dando lugar a especies emparentadas pero diferentes, como la hierba pajonera (Descurainia gilva y D. bourgueana), la falsa conejera (Pterocephalus porphyranthus y P. lasiospermus), y la magarza o margarita de cumbre (Argyranthemum haouarytheum y A. tenerifae), respectivamente, para La Palma y Tenerife.

Foto 6. Tajinaste picante en floración con inflorescencias de flores azules,
exclusiva del matorral de cumbre de Tenerife
Por último, existen especies que se distribuyen exclusivamente en alguna de las dos islas, como los endemismos retamón (Genista benehoavensis), tajinaste azul (Echium gentianoides) y bejeque noble (Aeonium nobile) en el matorral de cumbre palmero y el tajinaste picante (Echium auberianum), la jara de Las Cañadas (Cistus osbaeckiafolius), el cardo de plata (Stemmacantha cynaroides), que son especies exclusivas del matorral de cumbre tinerfeño.
4. Fauna autóctona del matorral de cumbre
La fauna nativa de las cumbres insulares esta formada por un elevado número de invertebrados de los cuales el 50% son endémicos de Canarias, siendo la mayoría de ellos insectos, algunas especies de aves y reptiles.
Entre los invertebrados destacan por su abundancia e interés científico los escarabajos, como la Pimelia endémica de las Cañadas (Pimelia radula ascendens) de cuerpo globoso y color negro, omnívoro frecuente bajo piedras que también suele deambular lentamente entre las retamas.
Otro escarabajo que destaca por su gran tamaño y contrastada coloración, blanca y negra en bandas, es el gorgojo del Teide (Cyphocleonus armitagei), endémico del matorral de cumbre de Tenerife, fitófago que se encuentra en ramas, troncos y grandes flores de la magarza. Entre las especies xilófagas o comedores de madera de retamas y codesos, destaca el escarabajo longicornio de Las Cañadas (Trichoferus roridus).
Otro escarabajo de gran belleza es el bupréstido (Antaxia fernandesi) de vistosos colores que es endémico de Las Cañadas. Existe en este ecosistema una especie rara de mantis endémica (Pseudoyersinia teydeana), exclusiva de Las Cañadas y pinares cercanos. Los opiliones (Bunochelis spinifera) son muy abundantes e incluso se pueden encontrar en el mismo cráter del Teide.
Entre las mariposas diurnas destaca el manto de Canarias (Cyclyrius webbianus), de pequeño tamaño y de alas azuladas que suele volar en los lugares abiertos. También se encuentran numerosas especies endémicas de escarabajos, mariposas nocturnas, avispas, un pequeño caracol terrestre y arañas.
Entre los vertebrados destacan dos especies de reptiles, el lagarto tizón (Gallotia galloti), que se puede ver frecuentemente durante la primavera y el verano y se extiende en altitud casi hasta el Pico del Teide, y en la Palma se encuentra una subespecie de este lagarto. Es más rara la lisa (Chalcides viridanus), que se puede encontrar bajo piedras en zonas de elevada humedad. Entre las aves, vertebrados más abundantes, son pocas las especies que nidifican.
Es frecuente ver durante todo el año a mosquiteros (Phylloscopus canariensis), camineros (Anthus berthelotii), canarios (Serinus canarius) y vencejos (Apus pallidus y A. unicolor). Además, en Tenerife son frecuentes los alcaudones (Lanius excubitor koenigi), que se alimentan capturando animales que clavan en ramas de algunos vegetales a modo de despensa.
En La Palma, durante todo el año, abundan las grajas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), son el símbolo animal de la isla, que forman bandadas y se caracterizan por su color negro con pico rojo y su típico graznido. En Las Cañadas, los cuervos (Corvus corax tingitanus) fueron muy abundantes aunque actualmente son muy raros.

Foto 7. Macho del Pinzón azul del Teide,durante
todo el año vive en el Pinar aunque en primavera
y verano se le puede ver en el matorral de cumbre
Los últimos milanos reales (Milvus milvus) de Canarias que desaparecieron del archipiélago, posiblemente al ser envenenados por el DDT que se utilizó para combatir las plagas agrícolas, se vieron por última vez en Izaña en los años sesenta.
Actualmente son muy abundantes los cernícalos (Falco tinnunculus canariensis) que se suelen encontrar sobrevolando en toda la zona de Las Cañadas. Hay cinco especies de murciélagos en Tenerife, de ellos el más interesante es el endemismo conocido como orejudo canario (Plecotus tenerifae), llamado así por sus grandes orejas que se oculta durante el día en cuevas, grutas y tubos volcánicos numerosos en Las Cañadas.
Algunas especies se encuentran en el parque durante la temporada de primavera y verano, como los herrerillos (Parus caeruleus tenerifae) y los pinzones azules del Teide (Fringilla teydea), que aunque habitan el pinar pueden ser observados a estas alturas en busca de alimento durante la época de cría.
5. Fauna introducida
La llegada de los aborígenes (guanches y auaritas), hacia el IV milenio anterior a nuestra era, supuso la introducción y el asilvestramiento de animales domésticos ligados a su cultura, como las ovejas sin lana y la cabra.
Éstas últimas han vivido libremente durante más de dos milenios en el matorral de cumbre, ocasionando un gran impacto sobre las especies vegetales del lugar, por que al evolucionar en ausencia de grandes herbívoros no han desarrollado las medidas defensivas con las que se protegen las plantas continentales de éstos (espinas, sustancias tóxicas, pilosidad).
Ello ha motivado, con seguridad, la extinción de algunas especies de plantas endémicas y la rareza de otras muchas. A raíz de la declaración de las cumbres de Tenerife y La Palma como Parques Nacionales en 1954, las cabras fueron retiradas y algunas especies que hasta ese momento se calificaban de rarísimas comenzaron a prosperar alcanzando amplias distribuciones en la actualidad. Esto ha ocurrido con la falsa hierba conejera (Pterocephalus lasiospermus).
Desgraciadamente, la lamentable introducción de grandes herbívoros en el siglo pasado con fines cinegéticos, concretamente, en 1970, del muflón (Ovis orientalis) en las Cañadas del Teide y, en 1972, del arruí (Ammotragus lervia) en la Caldera de Taburiente, ha interrumpido algunos de los progresos que estaba experimentando la recuperación de la flora endémica de las cumbres.
Estos animales han puesto en peligro la recuperación y la conservación de algunas especies raras, de hecho ya se conoce que el arruí de La Palma ha acabado, al menos, con la única población natural conocida de la jarilla de cumbre palmera (Helianthemum cirae).
El conejo (Oryctolagus canniculus) fue introducido en las islas tras la conquista y, aunque en la actualidad está permitida su caza, al carecer de depredadores, sus poblaciones son muy numerosas en la cumbre. Sus contactos con los conejos de la costa al parecer son escasos, como puede probar el hecho de que la mixomatosis, enfermedad vírica letal presente en la costa, no les haya alcanzado aún.
También en esta zona habitan otras especies introducidas, aunque con poblaciones menos numerosas, como la rata campestre (Rattus rattus) y el erizo moruno (Atelerix algirus).
La conservación de las especies
En la actualidad se están desarrollando diferentes Planes de Recuperación de especies vegetales endémicas amenazadas en las cumbres tinerfeñas y palmeras. De las cumbres tinerfeñas podemos citar la jara (Helianthemum juliae) y al citado cardo de plata (Stemmacantha cynaroides), mientras que en las cumbres palmeras se encuentra el retamón y el rosal del guanche de cumbre (Bencomia extipulata). Estas especies se encuentran en peligro de extinción y se están llevando a cabo de medidas para su conservación. En general, las líneas de actuación incluyen profundizar en el conocimiento que tenemos de dichas especies, a través de estudios demográficos, genéticos y de su biología reproductiva. Además, es necesario conocer cuáles son los factores que amenazan a estas especies y establecer medidas correctoras, al mismo tiempo que se buscan nuevas poblaciones para reforzar demográficamente las ya conocidas y encontrar emplazamientos idóneos en los que instalar estas nuevas poblaciones.
El Parque Nacional de las Cañadas del Teide como ejemplo del ecosistema del matorral de cumbre
Aunque el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente en las cumbres palmeras, incluye una representación interesante del matorral de alta montaña, la mejor representación tanto en extensión como en riqueza y diversidad de este ecosistema está presente en el Parque Nacional de Las Cañadas del Teide en Tenerife. En la actualidad, este parque tras su reciente ampliación, ocupa una superficie aproximada de 19.000 ha (=190 km2), con un desnivel altitudinal de más de 2.000 m (1.650 m-3.718 m) superior a la altitud de la isla de Gran Canaria, encontrándose rodeado por el Parque Natural de la Corona Forestal.
Constituye, tras el parque nacional de Yosemite en California (EEUU), el parque más visitado del mundo con cerca de 4 millones de visitantes al año.
Desde el punto de vista geomorfológico este parque corresponde a una gran caldera elipsoidal de unos 14 Km de diámetro mayor, que comprende dos calderas a diferentes alturas separadas por los Roques de García. Se han expuesto varias hipótesis
Sobre la formación de esta depresión calderiforme. Aunque hasta hace pocos años la más aceptada era la del colapso o hundimiento producido por el vaciado de la cámara magmática, al tener lugar intensas erupciones sálicas de nubes ardientes y lluvias plinianas que formaron los mantos piroclásticos de las bandas del Sur, existe hoy la evidencia científica de un gran deslizamiento gravitacional del Edificio Cañadas que tuvo lugar hacia el norte y que destruyó las cumbres de Tenerife. Los materiales de esta gigantesca avalancha se encuentran en los fondos marinos donde alcanzaron distancias de varias decenas de kilómetros. También es posible que ambos procesos hayan intervenido en la génesis de la caldera.

Figura 8. La Montaña de Guajara son zonas escarpadas que corresponden a
los restos
de la pared sur del primitivo edificio que dio lugar a La Caldera.
Hace algo más de 150.000 años, se comenzó a construir de nuevo en el centro de la isla, durante un periodo de tiempo relativamente corto, el actual estratovolcán Teide-Pico Viejo, con 3.717 m de altura, la máxima de Canarias y de la Macaronesia.
Todavía este edificio se encuentra en construcción, como atestiguan el hecho de las actuales manifestaciones gaseosas póstumas y lo reciente de su última erupción, las Narices del Teide, ocurrida hace tan sólo 200 años.
El parque presenta pues un gran valor ecológico, geológico y geomorfológico, pues contiene la mejor representación del matorral de cumbre canario, con una impresionante variedad de formas, estructuras y materiales volcánicos.
Los materiales más frecuentes son traquibasaltos y los sálicos como las traquitas y las fonolitas.
Entre las variadas estructuras, hay conos de cínder, calderas, domos, calderas, roques, diques, distintos tipos de coladas basálticas, traquíticas y fonolíticas con diferente composición química y viscosidad, campos de picón o de zahorra, depósitos de cenizas, llanos endorreicos, afloramientos con alteración hidrotermal, etc.
Además, alberga una interesante riqueza arqueológica, debido a que fue un lugar tradicional donde los guanches acudían con sus rebaños durante el verano sirviéndose así de estos pastos comunales, le llamaban a este lugar Echeyde.
Para ellos este lugar tenía un carácter sagrado, encontrándose en esta zona: cuevas de habitación, cabañas de abrigo, rediles para el ganado, gánigos, molinos, cuentas de collares y abundantes restos de cerámica, además son frecuentes los enterramientos con momias colocadas sobre un lecho con ramas de plantas del lugar y acompañados de su ajuar.