cursos:
Estudio de los ecosistemas de El Golfo de El Hierro.
La Sabina
Biología
Uno de los vegetales más característicos de nuestra flora autóctona es la Sabina (Juniperus turbinata), árbol de copa verde-oscura y densa, que puede alcanzar hasta 4 ó 5 metros de altura, aunque existen ejemplares de gran corpulencia que rebasan los 8 metros.
Su tronco, muy ramificado y frecuentemente retorcido, posee una corteza marrón-rojiza cuando joven, que se torna pardo-oscura y quebradiza al envejecer.
Las hojas, muy parecidas a las de los cupresos y cipreses, son diminutas, más o menos triangulares, aromáticas, y disponen a modo de escamas imbricadas (como las tejas de los tejados) recubriendo las ramitas.
Tanto las flores masculinas como las femeninas son muy pequeñas y poco llamativas, agrupándose en inflorescencias menudas en las ramas jóvenes.
Los frutos son esféricos, aproximadamente de un centímetro de diámetro, de color marrónrojizo cuando maduran, encerrando en su interior de cuatro a diez semillas. Varias aves, entre ellas el cuervo, favorecen la diseminación de esta especie al ingerir los frutos.
La Sabina es un árbol de distribución típicamente norteafricana (Sur de Europa, Asia Menor, Norte de Africa, etc.), que también crece espontáneamente en Canarias.
En nuestro Archipiélago se encuentra en todas las islas centrales y occidentales, formando parte de la vegetación termófila (junto a otros árboles como almácigos, acebuches, dragos, etc.), en las medianías bajas del territorio insular. Las sabinas son árboles de crecimiento lento y gran longevidad. Algunos ejemplares, , llegan a ser centenarios.
Historia y usos
Los sabinares tuvieron una amplia distribución (en las zonas medias de las Islas) hasta la colonización del Archipiélago. Sin embargo, a partir del siglo XVI, la ocupación de las medianías para el asentamiento de los núcleos de población y su explotación agropecuaria, tuvo como resultado la casi total desaparición de esta magnífica formación vegetal.
El aprovechamiento que hacían los antiguos aborígenes de esta especie supuso las primeras alteraciones. Es probable que provocaran incendios con el objetivo de ganar tierras para pastos y cultivos, pero sin llegar nunca a la intensidad que adquiriría en etapas históricas posteriores.
La Sabina es un árbol muy preciado por la excelencia de su madera, que
se empleaba en la fabricación de herramientas, armas, adornos personales,
artesonados en las cuevas, "chajascos"
o tablones funerarios, etc. También se utilizaba para usos medicinales
dadas sus propiedades antisépticas.
Los sabinares, hasta su casi total
esquilmación, siguieron utilizándose
para la construcción de aperos de labranza, vigas para los techos y como
materia prima para la ebanistería y la artesanía.
De la madera de sus raíces se fabrican las cazoletas de las "cachimbas",
y también –según señalaba Viera y Clavijo-como leña: " se
han ido talando imprudentemente las antiguas espesuras de este arbusto
tan acreedor a la común estimación".
En la actualidad los restos de bosque de sabinas se localizan en zonas poco accesibles y cuyos suelos no han sido roturados desde hace mucho tiempo. Restos de lo que fue este tipo de bosques se encuentran hoy en la Dehesa del Hierro, Afur y Güimar en Tenerife y Vallehermoso en La Gomera. En Gran Canaria el sabinar ha quedado reducido a ejemplares aislados dispersos por distintos puntos de la isla. No obstante los numerosos topónimos existentes en las islas (El Sabinar, Sabinosa, Loma de la Sabina, etc.), nos indican que esta formación vegetal debió ser mucho más extensa y rica en el pasado.
En El Hierro, el árbol deja su huella en el pueblo más occidental que tiene España, Sabinosa, debido a la cercanía del más extenso sabinar de la isla y posible bosque de sabinas antes de la deforestación producida en la zona durante el siglo XVI para construir los asentamientos de la población.
El Sabinar de la Dehesa es el mayor y más espectacular de Canarias, estando catalogado en la actualidad como Espacio Natural Protegido. Otros sabinares importantes con los que cuenta la isla son el de El Julan, Frontera y el ya mencionado de Sabinosa.
Los artesanos de la isla de El Hierro utilizan la excelente madera de la Sabina para la fabricación de diversos útiles como la rudimentaria ratonera o barricas para vino.
Cultivo
La Sabina a pesar de ser un árbol frecuente en las zonas bajas de algunas islas (como La Gomera y El Hierro), donde crece adquiriendo unos portes achaparrados muy llamativos, no tiene un uso destacado como planta ornamental, siendo además una especie que no presenta demasiado dificultad en cuanto a su reproducción y cultivo.
Preparación del semillero
En todo proceso de siembra es muy importante tener en cuenta el estado de madurez, limpieza y conservación de las semillas. En el caso de la Sabina, la recogida de los frutos puede realizarse entre los meses de junio a agosto, y deben mantenerse en ambiente seco hasta el otoño (septiembre u octubre). Durante la recolección hay que advertir que no se encuentren taladrados por algún tipo de insecto. Antes de la siembra es recomendable poner los frutos en agua durante una semana y luego, mediante machaqueo, extraer las semillas. . Estas se dejan una semana más en agua y se da traslado posteriormente a los semilleros.
Siembra
La siembra debe realizarse principalmente en los meses de octubre o noviembre. Las semillas suelen germinar normalmente entre los 30-60 días después.
Transplante
Si la siembra se ha realizado en bandejas de semilleros, una vez que las plántulas superen los 10-15 cm de altura debe procederse al trasplante de las mismas a recipientes individuales o colectivos (macetas, bolsas de plástico, jardineras, etc.) con suficiente profundidad de tierra para que puedan desarrollar bien sus raíces.
Cuidados
La Sabina es un árbol bastante resistente a las condiciones adversas tanto de suelo como climáticas, soporta muy bien la acción del viento como se puede observar en la zona de la Dehesa (El Hierro) donde sobresalen con estos portes abanderados tan característicos.
Por tanto no requiere ningún tipo de tratamiento especial. En zonas de sequedad acusada basta con un riego por semana; en jardines donde la pluviometría es media o alta sólo se debe regar en verano.
Es un árbol de crecimiento muy lento, no obstante si las condiciones del suelo son óptimas y no sufre escasez de agua puede acelerar su desarrollo. Admite bien la poda, permitiendo incluso modelar su porte. Aunque es una planta que vive de forma natural en las medianías bajas de las islas, se puede cultivar en casi todas las zonas del territorio insular.
http://www.islaelhierro.com