cursos: Estudio del Medio Natural y Arqueólogico en Lanzarote y Archipiélago Chinijo.

El Yacimiento Arqueológico
de S. Marcial del Rubicón[1]

D. José Carlos Cabrera Pérez

El yacimiento de San Marcial del Rubicón constituye uno de los yacimientos más significativos del conjunto del Archipiélago, por cuanto viene a representar un modelo de arqueología de contacto entre dos culturas -la europea y la aborigen- en un momento decisivo para la evolución histórica posterior de las islas.

El estudio del primer asentamiento franconormando en Canarias permitirá reconstruir los diferentes aspectos que rodearon al primitivo enclave bethancuriano, su transformación en núcleo rector de la isla de Lanzarote y su posterior decadencia, debida a la precariedad en recursos de un ámbito de naturaleza semidesértica como el existente en el sur de la isla, así como por la ubicación desfavorable, que convirtió al asentamiento en presa fácil para los ataques piráticos de los siglos XVI-XVIII.

Por otro lado, los fenómenos de aculturación de la población aborigen y su progresiva integración en el marco de la cultura europea pudieran tener su reflejo material entre los restos recuperados del mencionado yacimiento, cuyos orígenes se vinculan a un horizonte de contacto violento entre ambos mundos, rápidamente sucedido por una fase de asimilación más o menos pacífica.

No obstante, y a pesar de que en el yacimiento de San Marcial del Rubicón sólo se ha acometido una labor arqueológica inicial, el vacío documental ha dado pie a una vigorosa discusión científica que aborda su interpretación desde posiciones muy alejadas entre sí.

Las investigaciones más antiguas relacionadas con la búsqueda de los restos del primer asentamiento franconormando en Canarias se remontan a las labores de prospección y excavación realizadas por los hermanos Serra Rafols -Elías y José de Calassanç-, que a principios de la década de los 60 localizaron en el entorno de los denominados Pozos del Rubicón, los restos de una construcción -muros y otros elementos arquitectónicos- identificados como pertenecientes a la torre erigida por J. de Béthencourt a su llegada a la isla de Lanzarote.

Hasta esta fecha, el mítico "Castillo del Rubicón" había sido confundido con la Torre del Águila o de las Coloradas, cuya construcción no es anterior al siglo XVIII, cuando se erige para hacer frente a las incursiones berberiscas en la isla. Guiándose por diferentes testimonios documentales y con la ayuda de pastores de la zona, en 1959 M. Tarquis y E. Serra visitaron los pozos abiertos en el cauce del barranco e identificaron la vieja cruz de madera que señalaba la ubicación de la antigua ermita de San Marcial. En una visita posterior, descubrieron los restos de la supuesta "torre" defensiva, excavada a partir de abril de 1960, junto a la limpieza del más importante de los pozos.

Habrá que esperar a la década de los 80 para que aquella labor tuviera una continuación más rigurosa y científica, acorde con la sistematización y el progreso de la disciplina arqueológica. En las campañas desarrolladas durante los veranos de 1986 y 1988, los profesores A. Tejera y E. Aznar, adscritos a la Universidad de La Laguna, ejecutan la limpieza y estudio de los pozos de San Marcial y de la Cruz, efectúan la delimitación y descripción de las unidades arqueológicas del yacimiento, así como la excavación y clasificación de los materiales recuperados durante la campaña de 1960.

La elección del lugar

La elección del sector de Papagayo para ubicar el primer asentamiento normando parece obedecer a razones estratégicas y logísticas. A priori, se trata de un lugar inhóspito, excéntrico dentro del conjunto del territorio lanzaroteño y alejado de los principales núcleos de poblamiento aborigen. San Marcial del Rubicón nace como consecuencia del pacto entre majos y normandos, por el que J. de Béthencourt y Gadifer de la Salle se comprometían a defender a los habitantes de la isla de las constantes depredaciones esclavistas protagonizadas por marinos procedentes de la Baja Andalucía - en el último cuarto del siglo XIV- y que tan funestas repercusiones habían tenido en la población indígena. A raíz del pacto, los normandos: "Empezaron un castillo que se llama Rubicón [2] ".

Las motivaciones que explican la ubicación de la primera ciudad europea en Canarias vienen dadas por una serie de ventajas, entre las que se ha argumentado la proximidad respecto a las islas de Lobos - de gran interés para los europeos por la abundancia de foca monje [3] , cuya piel y grasa era muy apreciada en esta época- y de Fuerteventura, objeto de conquista por la hueste de Béthencourt. No obstante, existen una serie de factores favorables que justifican con mayor verosimilitud la ubicación del castillo y asentamiento normando.

Los fondos limpios y arenosos del litoral de Papagayo, el abrigo respecto a las corrientes marinas, especialmente las que afectan a la navegación en el Canal de la Bocaina - cuya peligrosidad es reconocida por el propio Le Canarien-, así como la posibilidad de levantar una fortificación en una posición elevada y la existencia de agua potable -aunque salobre-, constituían condicionantes naturales que propiciaban la viabilidad de un asentamiento estable y permanente.

El aislamiento y la lejanía respecto a los núcleos indígenas más importantes -Zonzamas y la Gran Aldea (Teguise)- mitigaban el riesgo de ataques por sorpresa y emboscadas, como las que caracterizaron el proceso bélico que culminó en la conquista de la isla.

El poblado de San Marcial conoció un notable aunque efímero desarrollo durante el siglo XV, sustentado en sus funciones defensiva y portuaria, así como en el creciente papel religioso - sede del Obispado Rubicense desde 1404-, que actúa como acicate de la llegada de pobladores. Sin embargo, la potencia económica y poblacional de Teguise, en una posición más central e interior -y, por tanto, estratégicamente más favorable frente a agresiones externas- le arrebataría la capitalidad política, la residencia señorial y las fundaciones religiosas.

La catedralA partir de 1485, con el traslado de la Catedral a Gran Canaria, la decadencia de San Marcial se acelera, ante la creciente amenaza de la piratería europea y berberisca, de tal manera que hacia 1586 algunos testimonios señalan la existencia de las ruinas y cimientos del castillo, mientras que en 1593, según reza la tradición, dos naves ingleses derriban la iglesia para aprovechar su madera.

La ruina del poblado no supuso la desaparición de su recuerdo, pues en los siglos siguientes recuperó el culto a San Marcial, aunque de forma efímera, al ser trasladado primero al pueblo de Maciot y, más tarde, a su emplazamiento definitivo en Femés. El ámbito de la antigua "ciudad" mantuvo el carácter de tierra consagrada, facilitando su redescubrimiento en el siglo XIX, con la elevación de una cruz en el lugar de ubicación de la antigua iglesia.

El asentamiento mantuvo una ocupación, siquiera esporádica, al ser utilizado como puerto de conexión con la vecina isla de Fuerteventura, como refugio de la reducida actividad pesquera practicada por los habitantes del sur de Lanzarote y, sobre todo, por la presencia de pozos de agua salobre utilizados para abrevar al ganado en épocas de sequía. Los topónimos conservados, como Bco. del Agua o de las Mujeres, hacían referencia al trabajo cotidiano de lavar y abastecer a los rebaños.

La descripción del yacimiento

Las unidades arqueológicas

El yacimiento arqueológico conocido como "San Marcial del Rubicón" se encuentra ubicado en el municipio de Yaiza, al sur-sureste de la isla de Lanzarote, en la zona de contacto de la antigua plataforma de abrasión que desciende del Macizo de los Ajaches y el litoral.

En una de las genéricamente denominadas Playas de Papagayo, la Playa de la Cruz o de los Pozos, desemboca el barranco que atraviesa el yacimiento, entre cuyos nombres figura el de las Pilas o los Pozos. El alcance limitado de las excavaciones no permitió un conocimiento demasiado exhaustivo del asentamiento, por lo que son muchas las incógnitas relativas a su organización interna, la funcionalidad y significado de los distintos sectores/unidades, que se distribuyen en ambas márgenes del barranco:

  1. Sector 1 cauce del barranco, donde se ubican los pozos.
  2. Sector 2 restos de la torre.
  3. Sector 3 restos de la iglesia sobre una colina de suave pendiente.
  4. Sector 4 plaza y acceso de la iglesia.
  5. Sector 5 zona fabril (imprecisa).
  6. Sector 6 estructuras de habitación (tipología rectangular).
  7. Sector 7 zona de ocupación aborigen.
  8. Sector 8 zona funeraria (detectada por E. Serra).

Sector1: Los pozos

Se corresponde al tramo final de la desembocadura del barranco, en cuyo lecho arenoso se abren cuatro pozos documentados, aunque se habla de un total de siete. El más importante por su aparejo constructivo es el de San Marcial al pie de la colina donde se ubica la torre. El pozo de la Cruz se encuentra en la vertical de la cruz que se levanta en la margen opuesta, mientras que el Pozo de la Pila (llamado así por la pileta existente junto al brocal) se localiza a corta distancia cauce arriba. El último pozo -de las Cabras- ha sido usado de forma continuada hasta fechas relativamente recientes.

Pozo de San Marcial

Es el más próximo a la playa y a la torre, situado al pie de su colina. Está formado por dos cámaras y una rampa que le da acceso.Pozo de San Marcial

La cámara A: se dispone a continuación de la rampa, con unas dimensiones de 2'95 x 1'87 m y una altura que oscila en torno al 1'70 m, si bien no se ha alcanzado el fondo. Tiene el techo abovedado, construido con sillares y descansando sobre paredes de bloques bien escuadrados, aunque irregulares. En la base existe una hilada de bloques de mayor tamaño, si bien se desconocen sus dimensiones reales. En el fondo de la bóveda, se abre un hueco que asciende hasta el brocal, con una longitud de 2'38 m. Construido con lajas entrecruzadas. En su pared este se abre:

La cámara B: de 3'5 x 1'80 m y altura imprecisa. Se descarta la existencia de una tercera cámara y de un supuesto nicho destinado a una imagen de San Marcial, que en realidad se corresponde con el hueco dejado por desprendimientos de bloques en dicha cámara. El acceso al pozo se realiza por una rampa descendente de 1'70 m de ancho que, al igual que el conjunto del pozo, fue excavada en el subsuelo del cauce sedimentario del barranco.

A lo largo de ella aparecen grandes bloques a modo de escalones, visibles en el último tramo. Mide 13'50 m de largo y la profundidad máxima es de 3'75 m. Las piedras carecen de argamasa y de ripios que refuercen las paredes. La unión entre la rampa y la cámara se resuelve con un arco de medio punto, rematado por una suerte de alfiz constituido por hiladas sucesivas de diminutos sillares.

Pozo de la Cruz

En el centro del cauce y a 40 m del anterior se localiza este pozo, que cuenta con dos accesos -el brocal (a la izquierda) y un acceso escalonado-. En el exterior se aprecian los restos de un antiguo muro de protección, con un posible recinto circular. La entrada está delimitada por bloques que dan paso a un acceso de 18 peldaños monolíticos, con una longitud total de 6'45 m. La escalera está cubierta por una falsa bóveda de cuatro hiladas de bloques, alcanzándose el espacio adintelado que da paso a la cámara.

En este lugar existe un gran bloque horizontal de 0'92 m de longitud que, junto con los del dintel y las paredes laterales presentan grabados rupestres. La cámara es de tendencia oval (2 x 0'92 m) y el brocal se prolonga por un conducto de 4'55 m hasta el nivel del agua. Presenta un cierto paralelismo constructivo con el pozo anterior, aunque de factura inferior. El sistema de obtención del agua en estos pozos es mediante el sistema de eres, conocido en todas las islas del Archipiélago durante su Prehistoria. Las rampas tendrían la finalidad, no de conducir al ganado (debido a la estrechez en el segundo caso), sino para su limpieza, especialmente, en caso de aluvión por lluvias intensas.

La interpretación propuesta por A. Tejera y E. Aznar es que los pozos sugieren la utilización del sistema de eres, conocido por los majos, consistente en la excavación del lecho arenoso, permitiendo el llenado del hueco mediante el agua retenida en el manto arenoso que cubre el barranco. Este sistema da pie a la simbiosis entre una técnica prehistórica con soluciones arquitectónicas europeas. El uso de brocal y rampa no tiene paralelismos en otros casos europeos.

Los grabados rupestres

En los bloques que forman el dintel de tránsito a la cámara del pozo aparecen distintos tipos de grabados realizados mediante incisión fina. Motivos geométricos rectilíneos, a veces difíciles de apreciar por la película de barro, así como una figura de 5'5 cm de alto, interpretado como el símbolo de la diosa Tanit. En el bloque dintel monolítico aparecen sendas figuras de tendencia rectangular de 23 cm de largo, geminados y con 4 líneas pequeñas, y otros dos de 22'5 cm de largo y 9'5 cm de ancho.

Realizadas mediante piqueteado y abrasionado, con surco profundo y sección en U, responden a una tipología muy característica en el Archipiélago, el podomorfo. Su aparición ha hecho descartar la teoría inicial de marcas de cantero, para pensar que fueron realizados por la población aborigen que convive con los normandos en el Rubicón. , mientras que el signo triangular con círculo sobremontado, simbolización de Tanit, se explicaría como consecuencia de un poblamiento tardío del Archipiélago, y de la isla de Lanzarote, protagonizado por poblaciones norteafricanas que habrían entrado en contacto en sus lugares de origen con el mundo fenopúnico.

En algunas zonas del actual Magreb el proceso de transculturación a que fueron sometidas estas poblaciones fue importante, constatándose, no sólo en aspectos materiales, sino también espirituales.

Sector 2: la torre

Sobre un espigón a unos 15 m.s.m., que genera un pequeño acantilado sobre la playa y una pendiente sobre el barranco, se localiza una superficie amesetada -de unos 13 m²- donde los hermanos Serra descubrieron dos cubículos separados por un muro de 3'20 m de largo, 1 m de ancho y una altura de 0'45 m.

Los cubículos tienen forma rectangular (2'30x3'20 m y 3'10x2'45 m) y su pavimento es de roca natural desbastada, sin que exista cerramiento en su frente, sino una hilera de losas a modo de escalón. Los muros están configurados por piedras unidas con mortero y cal, interpretándose como una estructura bicameral abovedada que correspondería al torreón defensivo edificado por los normandos. A. Tejera y E. Aznar descartan este modelo, proponiendo una cubrición adintelada realizada en madera a modo de plataforma descubierta Los alrededores de la torre y su acceso debieron contar con elementos de protección complementarios, con algún sistema de cerramiento mediante empalizada o muro, cuyos cimientos no han sido hallados.

Sector 3: la iglesia

En una pequeña colina amesetada en la margen izquierda del barranco se ubicarían los restos de la primitiva iglesia-catedral de San Marcial, con unas dimensiones hipotéticas de 13'5 m de largo por 7 m de ancho. Las labores arqueológicas efectuadas no han proporcionado restos asociables a esta construcción, identificada sólo por la cruz erigida hacia 1862, cuando el párroco de Yaiza reconoce sus cimientos en este lugar. En la cara sur aparecen dos escalones excavados en la roca y un conjunto de pequeñas losas que dan acceso a una explanada -sector 4- igualmente acondicionada mediante un suelo empedrado, a modo de anteiglesia o lugar de reunión.

Sector 4: zona fabril

Está constituida por una terraza que bordea la colina opuesta a la torre, sobre el cauce del barranco. Integrada por varias unidades mal definidas, la primera de ellas es una covacha natural retocada con muro de cerramiento, que sería utilizada como horno de cal, a tenor de los restos de cristalización que impregnan sus paredes. El resto del conjunto se compone de tres estructuras difusas, conformadas por el rebaje de la roca natural y muretes de cerramiento.

Sector 5: estructuras rectangulares

Está conformada por dos estructuras de piedra -una hilada- de tendencia rectangular, que pudieran interpretarse como lugares de habitación del contingente normando, al pie de la colina donde se levanta la torre y muy próximas al pozo de San Marcial.

Sector 6: área aborigen

Se ubica en la margen izquierda del barranco, documentándose restos de estructuras que, por su tipología y por los restos cerámicos asociados, podría interpretarse como un reducido asentamiento aborigen integrado por fondos de casas similares a los existentes en Zonzamas.

Sector 7: necrópolis

A unos 20 m al SE de la cruz, los hermanos Serra localizaron los restos de dos individuos enterrados en posición decúbito supino, sin ajuar asociado, que podrían corresponder a una zona funeraria más amplia extensible hasta las proximidades de la iglesia. ¿Vestigios romanos y púnicos en el rubicón? En fechas recientes, algunos autores -M.C. Arco et al. (1997)- han propuesto una hipótesis alternativa para explicar la presencia de los pozos citados en el sur de Lanzarote que, sin rechazar la existencia del asentamiento franconormando en esta zona, atribuye la autoría de los mismos a culturas más antiguas -romanos y púnicos-, cuya presencia en el Archipiélago consideran indiscutible.

Para estos autores, los pozos de San Marcial y de la Cruz -cuya obra no es citada en Le Canarien- ya estarían construidos en 1402, lo que justificaría la selección de este lugar por parte de J. de Béthencourt para levantar su campamento. Según esta hipótesis, existen numerosos argumentos que rechazan una posible autoría por parte de los normandos: desde las grandes diferencias estructurales, técnicas y de concepción en su construcción, difícil de admitir en un mismo maestro albañil o en un mismo periodo constructivo, hasta la inexistencia de claros paralelos europeos medievales o incluso en otros enclaves europeos tempranos en las islas.

Por el contrario, la presencia de dos tradiciones culturales diferentes, de dos formas o técnicas de fabricación de los pozos, sólo puede explicarse si corresponden a dos momentos históricos diferentes. Los autores citados sugieren las semejanzas del pozo de la Cruz con modelos de tumbas púnicas, con cámara subterránea, presentes en el Norte de África y reutilizadas para almacenar agua; hipótesis que se reforzaría por la presencia del símbolo de Tanit en el interior de dicho pozo.

El pozo de San Marcial poseería paralelismos directos con las cisternas abovedadas del mundo romano, por lo que su presencia implicaría la existencia de poblaciones romanizadas en Lanzarote en fechas remotas de su Prehistoria. No obstante, y como suele venir siendo habitual en la Arqueología canaria, la mayor parte de los modelos y propuestas que se plantean en relación con el origen y la ocupación de este yacimiento emblemático se mantienen en un nivel en exceso teórico, que sólo puede ser resuelto mediante la necesaria y exigible excavación del mismo.

[1] Esta ponencia ha utilizado como fuentes de información básicas la publicación de A. Tejera y E. Aznar: El asentamiento franconormando de "San Marcial del Rubicón" (Yaiza, Lanzarote), así como los comentarios e impresiones que el autor tuvo oportunidad de compartir con el primero de los autores, durante las campañas de excavación del yacimiento lanzaroteño.
[2] La etimología del término Rubicón no ha podido ser esclarecida. Frente a la hipótesis que lo explica como un trasunto latino del color rojizo de las tierras del sur de Lanzarote, otras versiones le atribuyen una relación con la gesta de Julio César al atravesar el río Rubicón e iniciar una nueva etapa en la historia de la Roma antigua. Tras la ruina del primitivo asentamiento normando a finales del siglo XV, el topónimo pasó a designar la amplia llanura meridional de Lanzarote, definida por su homogeneidad fisiográfica y el carácter comunal del aprovechamiento de sus escasos recursos.
[3] La caza de esta especie alcanzó tan intensidad durante el periodo señorial, que a finales del siglo XVI, según testimonio de Abreu Galindo, se había extinguido en el Archipiélago oriental.

BIBLIOGRAFÍA
Arco Aguilar, M.C./Atoche Peña, P./González Antón, R./Martín Culebras, J./Mendieta Pino, C.A./Ramírez Rodríguez, M.A./Santana Santana, A. (1997) Pozos con cámara de factura antigua en Rubicón. Las Palmas de Gran Canaria-Santa Cruz de Tenerife. Tejera Gaspar, A./Aznar Vallejo, E. (1989) El asentamiento franconormando de "San Marcial del Rubicón" (Yaiza, Lanzarote). Ayuntamiento de Yaiza.

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