cursos: "Viaje científico al archipiélago
de Cabo Verde II"

Palabras al margen:

Comentarios sobre el álbum de fotos de Cabo Verde 2007 sacadas por Luis Carlos López Beltrán

Jesús Bravo Bethencourt

A caballo de los meses de Julio y Agosto de 2007, la ACEC “Viera y Clavijo”, ha desarrollado su tercer curso en el Archipiélago de Cabo Verde. Los anteriores en este país insular, transcurrieron en los veranos de 1998 y 2005.

La “inclinación” de la ACEC “Viera y Clavijo” a profundizar en el conocimiento de la Macaronesia es un hecho constatado. Desde el año 1995 hasta el actual la Asociación ha realizado los siguientes cursos: Tres en las Azores (1995, 2000 y 2003), tres en Cabo Verde (1998, 2005 y 2007) y dos a la Madeira (2000 y 2005). Todos en los veranos de los años mencionados.

Esta corta introducción a estas “Palabras al margen”, es para que sirva como marco de referencia a las impresiones que han originado en nosotros, la contemplación de las fotos caboverdianas de L.C.L. Beltrán 2007. (El muestrario de las fotos puede ser contemplado en el álbum de fotos).

Cuando nos adentramos en la piel de la Tierra, cuando viajamos a horizontes diferentes a los nuestros, llevamos con nosotros esos aparatos extraordinarios que son las máquinas fotográficas. El uso que hacemos de ellas es impredecible.

Captamos con ellas aquello que nos parece, en principio, digno de ser inmortalizado y recordado. Optamos por dirigir los visores a los paisajes, a las ciudades, a los monumentos, a la naturaleza…y también a los seres humanos que pueblan las tierras que visitamos.

La personalidad y la sensibilidad del fotógrafo quedan plasmadas en las instantáneas que obtiene. Estos dos factores nos hacen elegir el “motivo” por el que ponemos en marcha el disparador.

L.C.L. Beltrán eligió y seleccionó el lado humano de Cabo Verde. Cuando estuvimos en Cabo Verde en el 2005, sacamos muchas conclusiones y una de ellas fue que las mujeres caboverdianas son el alma de su país.

Sobre ellas se apoyan las familias, son las que mantienen con su dedicación a la prole (siempre muy numerosa), la educación y cuidado de las crianças. Trabajan, mantienen unido el hogar, salvaguardan las tradiciones, son fuertes y participan en los quehaceres más rudos. Para ellas nuestra más profunda admiración y respeto.

Las fotos de L.C.L. Beltrán nos han hecho recordarlas como se merecen. No vamos a comentar de manera exhaustiva las 36 fotos que integran la colección. Destacaremos aquellas que más nos han impactado.

Las mujeres y las crianças, sobre todo estas últimas, constituyen un mensaje de alegría de la vida de este pueblo y de su sencillez y dignidad.

La señora y sus jareas, el molido del grano, las mercerías y sus balanzas
(tan parecidas a nuestras populares “ventas”), las faenas de pesca, el serpenteante camino del descenso a Paul…
Nos queremos detener en dos fotos que estimamos de una gran belleza.

La primera es la dedicada a la señora mayor, delgada, enlutada de la cabeza a los pies, sentada en un muro de “piedra seca” cerca de “Cha Caldeira”. Nos parece una muestra suprema del dolor, manteniendo una elegancia y una mesura llenas de ternura. Sus manos, entrelazadas y descansando sobre su regazo, invitan a estrechárselas y a acompañarla en su soledad.

La segunda es la penúltima de la colección. Un paisaje desolado y árido, donde surge un único y solitario árbol, seco, blanquecino, retorcido, casi sin hojas, bajo cuya sombra está sentado un hombre de edad indefinida y sobre sus rodillas un libro que parece leer. Es una imagen minimalista del desamparo.

Estas dos fotos y las demás muestran la sensibilidad de un ser humano que sabe “mirar” y “comprender”: L.C.L.Beltrán.

No deseamos dejar de comentar la foto del desembarco en Santa Lucía,

Lázaro Sánchez-Pinto parece un emulo de Vasco Núñez de Balboa en las rubias playas del Pacífico.        
                   Un saludo afectuoso a los miembros de la ACEC.  (Jesús Brávo Bethencourt).