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La Oliva

El municipio de La Oliva, como su topónimo indica, debe su nombre a la existencia de olivos que en otros tiempos crecieron en su entorno. La Oliva, como todos los municipios de la Isla dispone de dos zonas diferenciadas; costa y medianía.

Su capital se encuentra en el interior a 219 metros de altitud. El término municipal de La Oliva está considerado actualmente como uno de los municipios turísticos de extraordinario porvenir en la región. Está galardonado con el Premio Nacional Conde de Guadalhorre, sin duda bien merecido por la admiración que causa la belleza, de sus calles, plazas y edificios públicos.

La Oliva, que fuera capital de Fuerteventura hasta 1880, fue el centro de la vida política y social de lo que son vivo testimonio las edificaciones señoriales, entre las que destaca no sólo sobre la arquitectura de la zona sino de la insular , la Casa de los Coroneles, excepcional ejemplo de arquitectura colonial.

Fundada en 1650 por la familia Cabrera Bethencourt, cuyo escudo de armas todavía se contempla en el Pórtico de la fachada principal. Denominada por los lugareños "Casa de la Marquesa", fue residencia de los jefes de las milicias majoreras así como su acuartelamiento.

A decir de la gente del lugar "tiene tantas puertas y ventanas como días tiene el año", todavía hoy se percibe en el entorno su carácter señorial e histórico, especialmente en su iglesia en la que se conserva un valiosísimo retablo de Juan de Miranda.

El municipio abarca toda la zona Norte de la isla, incluyendo entre sus maravillas naturales el Parque Natural de las Dunas de Corralejo e Isla de Lobos, con increíbles y evocadores paisajes de arenas doradas y hermosísimas playas de aguas transparentes de sorprendentes tonos azules y turquesas, además de la magnífica formación volcánica de Bayuyo, auténtica prolongación geológica de la isla, visitable a través de los senderos trazados al efecto y el Monumento Natural del Malpaís de la Arena.

Las Dunas de Corralejo fueron declaradas Parque Natural el 15 de Octubre de 1982 por decreto del Gobierno de Canarias, debido al interés científico cultural, faunístico y turístico que representan, incluido el Islote de Lobos y la Lagunilla, con una superficie total de 29,36 Km2 y un relieve variable de 0 a 50 metros de altura de finísima arena blanca que goza de una estrecha protección.

De la variada flora autóctona que puebla las Dunas de Corralejo destacamos el Balancón (traganum moquini), Higuerilla (euphorbia paralias), Meloja (ononis natrix), Pata de Conejo (polycarpea nivea).

Destacan así mismo, esta vez por su inefable sabor marítimo, la Torre del Tostón, del siglo XVIII, la exquisita cordialidad de los moradores de El Cotillo y la versatilidad de sus playas, que permiten desde el relax más absoluto hasta la práctica de cualquier deporte acuático, si bien Corralejo y sus fantásticas playas son las zonas del municipio mejor dotadas de infraestructura para la práctica de deportes como el windsurfing, jet sky, submarinismo... etc., a lo que se suman las perfectas condiciones de temperatura, transparencia y fondo de su mar.

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