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El trabajo con palma en Fuerteventura

 

La palmera canaria (Phoenix Canariensis) es una especie endémica de las islas que se encuentra presente en todo el Archipiélago. Ha sido cultivada con profusión desde antes de la Conquista por ser un árbol de diverso aprovechamiento.

Es un árbol robusto, con numerosas hojas –más de cien- elegantemente arqueadas, que forman una copa esferoidal densa, de color verde oscuro. Las hojas poseen gran número de foliolos muy flexibles. Hacia la base de las hojas, en una extensión de más o menos un metro, estos foliolos están transformados en espinas cortas, rígidas y de color amarillento. Los frutos están unidos a unas ramificaciones que se encuentran insertas en el centro de las copas de los individuos femeninos. A estos frutos de la palmera canaria se les denominan támaras.

En el aspecto externo de su tronco, la palma canaria presenta una corteza áspera, rugosa y plagada de cicatrices que dejan las bases de las hojas, siendo bastante alargadas horizontalmente.

Distribución geográfica

En Fuerteventura la distribución de la palmara canaria se concentra predominantemente en la Vega de Río Palma, Antigua, Tuineje y Pájara.
‘Y llegaron a la isla de Erbania, a los pocos días se fue Godifer con los compañeros de la barcaza en número de treinta y cinco hombres, para ir al arroyo de Palmas […]. Allí se vieron obligados a descalzarse para pasar sobre las piedras de mármol tan lisas y tan resbaladizas, que solo puede uno mantenerse a cuatro patas, y, aun así, era preciso que los de atrás sustentasen los pies de los de adelante con el extremo de sus lanzas, y después los primeros arrastraban a estos últimos. Y cuando se ha pasado al otro lado, se encuentra un valle hermoso y llano y muy agradable en que habrá unas 900 palmas que dan sombra al valle, con arroyos de agua que corren por el medio, y las palmas están por grupos de 100 a 120, y son tan altas como mástiles de más de 20 brazas de altura, tan verdes, tan enramadas y tan cargadas de dátiles que da gusto mirarlas’.
(Le Canarien)

Los aborígenes

Entre la población aborigen de Fuerteventura podemos suponer el empleo de hojas de palmeras para la fabricación de diversos artículos: tejidos, esteras, bolsas, cuerdas o recipientes, actividad ésta que sí se encuentra documentada en otras islas del Archipiélago. Este aprovechamiento apenas guarda relación con los trabajos en fibras vegetales desarrollados tras la Conquista.

La sociedad tradicional

Tras la Conquista, los nuevos colonos que se asentaron en todas las zonas del Archipiélago, arraigaron nuevas técnicas artesanales del trabajo de fibras vegetales características de sus lugares de origen. Se pasa de una economía aborigen, pastoril y con rudimentarios conocimientos de la agricultura, a otra protocapitalista introducida por los conquistadores. Una sociedad incipiente que tiene que satisfacer nuevas necesidades y que dispone también de nuevos recursos.

Hasta que el desarrollo económico de los últimos años alteró la forma de vida tradicional, todos los oficios relacionados con este mundo formaban parte de un sistema estructurado y coherente, que cubría las necesidades del mundo agrícola, ganadero y pesquero. 
       

Aprovechamiento y recolección

Existen dos formas de aprovechamiento de las hojas de palmera: la recolección de las hojas crecidas y abiertas de la palma verde, y la recolección de los cogollos (palmito), de las nuevas hojas aún sin abrir.

Normalmente la recolección se efectúa en verano, durante los meses que van de mayo a septiembre. En Fuerteventura el corte de la palmera se realizaba tradicionalmente en el mes de junio.

Conservación y preparación

El procedimiento artesanal para la conservación y preparación del material es diferente según se trate del palmito o de la hoja en verde

Los palmitos se abren uno por uno para que queden estirados. Se tienden al sol y al sereno (rocío) en el suelo, patios o tejados de las casas, dándose vueltas a las ramas todos los días para que vayan cogiendo el color blanco por todas partes.

La palma verde se tiende al sol después de que se ha cortado. Posteriormente se deshoja, separando los foliolos por tamaños y colocándolos en manojos de cincuenta o sesenta; se llevan al taller y se sacan a la intemperie los días de sol para que se sequen del todo. Una vez secos se conservan amontonados en una esquina del taller o de la casa para trabajar con ellos cuando se quiera.

Las empleitadoras

El trabajo de la palma ha sido y es realizado, en su gran mayoría, por mujeres. Donde único trabajan los hombres es en la elaboración de escobas, abanadoras o el trabajo de la palma en verde. Las mujeres, además, trabajan el palmito haciendo empleitas con las que elaboran trabajos más finos.

El oficio ha sido transmitido tradicionalmente de generación en generación por línea femenina, comenzando a corta edad el aprendizaje entre los ocho y los diez años. Lo que se hace primeramente es la preparación del material para empezar a elaborar la empleita, primero con pocas hojas, para, posteriormente, hacerlo con cinco, siete, nueve, once…

El trenzado

La técnica básica en la elaboración de la empleita es la del trenzado. Esta técnica consiste en el entrecruzamiento de varios tallos o ramas, generalmente en número impar (tres, cinco, siete, nueve, once), en forma de diagonal, que luego se irán cosiendo un as con otras para formar una pieza.

Antes de comenzar a entrelazar las hojas de palma se humedecen en agua para ablandarlas ligeramente.

La misma hoja de la palmera, en tiras, se utilizaba tradicionalmente para coser las empleitas unas a otras. Asimismo, por retorcimiento, las hojas de palma toman forma de cuerda, denominada ‘tomisa’, que era utilizada para las mismas funciones.

La longitud de la empleita vendrá determinada por el tamaño de la pieza u objeto a que se va a destinar. Normalmente se suele medir por vueltas o por brazas si son piezas mayores.

Los útiles de trabajo

Para la elaboración de los productos basándose en hojas de palmeras, se suelen emplear útiles de trabajo bastante comunes. En ocasiones, al igual que las técnicas y conocimientos, estas herramientas se transmiten por línea femenina.

Las tipologías

Tradicionalmente, los utensilios elaborados con la hoja de palma cumplían funciones diversas: transporte, medidas, conservación de productos y vestimenta. Las tipologías más representativas y los usos más frecuentes eran los siguientes.

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