Curso: "Estudio de campo en la isla de La Palma"

Generalidades sobre la flora palmera

Lázaro Sánchez-Pinto Pérez-Andreu

La Palma es una isla joven (no supera los 2 millones de años), de forma más o menos triangular. En su parte central se encuentra la Caldera de Taburiente, un enorme cráter de origen erosivo, que tiene su desagüe natural a través del Barranco de Las Angustias.

El norte de la isla es ancho, y está formado por las vertientes exteriores de la Caldera, de variada morfología, con profundos valles, grandes acantilados costeros, barrancos, etc. El sur está constituido por una larga cordillera de conos volcánicos, la mayoría de origen reciente, cuyas lavas caen por pendientes bastante acusadas hasta el mar. En su extremo meridional se encuentra el Teneguía, el último volcán que entró en erupción en Canarias(1971).

La flora palmera es rica y variada. Se conocen unas 840 especies vasculares (helechos y plantas con flores), de las cuales 170 son endémicas de Canarias (20%), y unas 50 se consideran exclusivas de La Palma (6%). El bajo porcentaje de endemismos insulares, comparado con el de las islas centrales (Tenerife 10,8%, Gran Canaria 8%), se explica porque la isla es muy joven y más pequeña que aquellas.

Casi 70 especies palmeras están incluidas en el Libro Rojo de Plantas Amenazadas de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza). Entre ellas, 16 dentro de la categoría EN; esto es, en inminente peligro de extinción. Se trata , en su mayoría, de plantas con poblaciones muy reducidas y/o que viven en localidades muy concretas y, por tanto, pueden verse afectadas por cualquier intervención humana.

Superficie
altitud
Nº especies
endemismos palmeros
endemismos canarios
708Km²
2426m
842
52  
170

Los primeros datos que tenemos sobre la vegetación de la isla aparecen en Le Canarien, crónica de los normandos que, capitaneados por Jean de Bethencourt, conquistaron en 1402 algunas de las Canarias, aunque no La Palma.

La isla es descrita como « muy alta y fuerte, llena de grandes bosques de diferentes condiciones, como pinos, dragos que producen sangre de drago y otros árboles que producen leche medicinal y frutos de diferentes clases. Y por en medio corre un gran río y las tierras son muy buenas y ricas en pastos. El país está bien poblado de gentes hermosas que no comen más que carne; y es e /país más delicioso que hemos encontrado por esta banda....»

Esta pequeña narración nos indica que, a principios del siglo XV, la vegetación de La Palma o Benahoare, su antiguo nombre aborigen, ya había sido bastante intervenida por sus primitivos habitantes, sobre todo por las actividades pastoriles («tierras ricas en pastos; no comen más que carne...»).

Zonas bajas:

A mediados del siglo XVI, La Palma contaba con varios ingenios azucareros en las regiones costeras ricas en aguas: San Andrés, Los Sauces, Argual, Los Llanos, etc. Una parte importante de los antiguos sabinares, acebuchales, palmerales y otras arboledas termófilas del piso basal, habían sido taladas para obtener leña con la que abastecer los trapiches. Las aguas de muchos barrancos fueron canalizadas para irrigar la caña de azúcar, lo que afectó a las saucedas y, en general, a la vegetación hidrófila propia de los cauces de barranco.

Algunos productos de origen vegetal tuvieron antiguamente una cierta importancia económica, como la goma de almácigo y la sangre de drago. Su explotación, sin duda, debió disminuir drásticamente las poblaciones de los árboles productores —almácigos y dragos- que, por aquel entonces, se distribuían a lo largo de un anillo basal que casi bordeaba toda la isla.

Zonas medias:

Los bosques de laurisilva se extendían principalmente por el noreste y el norte de la isla, formando una banda continua prácticamente desde Mazo a Garafía, entre los 400 y los 1.200 m.s.m. Estas selvas subtropicales fueron objeto de una intensa explotación para ganar terrenos agrícolas y pastizales, carboneo, leña y por la calidad de la madera de sus árboles (vinátigo, barbusano, til, etc.) empleada en construcción interior y mobiliario.

Zonas Altas:

De los pinares se extraían ingentes cantidades de madera para la construcción local y para exportar a otras islas e, incluso, a España. También de los pinos canarios se obtenía la pez o brea, un producto usado para calafatear los barcos.

Los incendios forestales eran frecuentes: es fama que en 1540, después de tres años de pertinaz sequía, se produjo un tremendo incendio en las partes altas de la isla que, hasta entonces, estaban cubiertas de cedros y pinos. Se dice que una plaga de conejos acabó definitivamente con los retoños que salieron al año siguiente.

En esta época todavía se recogía en las cumbres palmeras un producto azucarado de origen vegetal, que se llegó a exportar a España y Flandes. Según algunos, ese maná es una secreción de los amagantes (Cistus symphiytifolius), una especie de jara de flor morada, pero otros piensan que lo producen los codesos (Adenocarpus viscosus).

A pesar de la intensa explotación de los bosques que, prácticamente, ha perdurado hasta los años 60, y la acción devastadora de las numerosas erupciones volcánicas que han tenido lugar a lo largo de los cinco últimos siglos (Tacande 1470-92, Tahuya 1585, Martín 1646, San Antonio 1677, El Charco 1712, Hoyo Negro 1949, 5an Juan 1949 y Teneguía 1971), La Palma aún conserva extensas superficies arboladas, que hacen honor al nombre por el que también se la conoce: “isla verde”

La laurisilva de Los Tiles

La laurisilva se considera una reliquia de las selvas subtropicales que hace millones de años, durante buena parte del Terciario, cubrieron grandes regiones del sur de Europa. Los drásticos cambios climáticos acontecidos a lo largo del Cuaternario provocaron la práctica extinción de esos bosques, sobreviviendo solamente algunos de sus elementos en los archipiélagos de Azores, Madeira y Canarias que, gracias a su posición oceánica, no sufrieron tanto los rigores del cambio climático.

En nuestro archipiélago, la laurisilva se desarrolla potencialmente entre los 500 y 1200 metros de altitud, en las vertientes de las islas occidentales afectadas directamente por los frescos vientos alisios que se originan en el cuadrante de las Azores.

La laurisilva presenta algunas variaciones en su composición florística en las diferentes islas e, incluso, en distintas localidades de una misma isla. Con respecto a los árboles, el siguiente cuadro muestra esas variaciones en relación a su abundancia, en una escala de 1 a 5, en cuatro islas (ver tabla).

Taganana, (Tenerife) Los Tiles, (La Palma) El Cedro, (La Gomera) Jinama, (El Hierro)
Laurel, Loro
(Laurus azorica)
4
2
4
3
Viñátigo
(Persea indica)
3
2
2
1
Barbusano
(Apollonias barbujana)
2
1
1
-
Til (Ocotea foetens)
1
3
1
-
Acebiño (Ilex canariensis)
4
3
5
3
Naranjero salvaje
(Ilex platyphylla)
1
-
1
-
Sanguino
(Rhamnus glandulosa)
2
1
-
-
Ademo
(Fleberdenia excelsa)
2
1
1
-
Delfino
(Myrsine canarienis) 
1
-
-
-
Mocanera
(Visnea mocanera) 
2
1
-
4
Hija
(Prunus lusitanica ssp. hixa)
4
-
-
-
Palo blanco
(Picconia excelsa)
2
1
1
3
Madroño
(Arbutus canariensis)
1
-
-
3
Brezo (Erica arborea) 
4
3
4
4
Faya (Myrica faya)
3
1
5
4
Sauce
(Salix canariensis) 
1
2
1
-
Sauco
(Sambucus palmensis)
1
1
1
-
Follao
(Viburnum tinus ssp rigidum) 
3
3
3
3
Tejo
(Erica scoparia ssp. platycodon) 
3
-
-
-

En Los Tiles se encuentra una de las mejores manifestaciones de laurisilva que existe en Canarias. Debido o su alta biodiversidad, tanto en flora como en fauna, y a su buen estado de conservación, en 1983 la UNESCO declaró 511 hectáreas de lo finca “El Canal y Los Tiles”, propiedad del Cabildo palmero, como Reserva Mundial de la Biosfera. Posteriormente el gobierno de Canarias la incluyó en el Parque Natural de Las Nieves, dentro de la Red de Espacios Naturales Protegidos (1995).

El nombre de ese bosque alude a la abundancia de tiles, unos árboles robustos, fáciles de reconocer por sus hojas brillantes, provistos de dos o tres glándulas en la base, y por sus frutos que parecen bellotas,

El til de la laurisilva (Ocotea foetens) no tiene nada que ver con el tilo europeo (Tilia). Aparte de pertenecer a distintas familias- el primero a las Lauráceas y el segundo a las Tiliáceas- el porte, las hojas, las flores y los frutos son muy diferentes entre ambas especies. Algunos autores (Wölfel, Cubillo) piensan que el nombre de nuestro árbol es de origen bereber ya que, en esa lengua til quiere decir “sombra” Es cierto que su gran copa, densa y oscura, proporciona mucha sombra, pero vaya Ud, a saber. La madera del til es de colar blanco-verdoso, oscureciendo al envejecer.

Cuando está fresca huele muy mal, de ahí su nombre especifico foetens= fétido. Es dura y resistente, muy apreciada en construcción y ebanistería. En el siglo XVI. se empleó en grandes cantidades para fabricar cajas para el transporte de azúcar de los ingenios isleños. Lo curioso es que esas cajas se cotizaban más por su madera que por el azúcar. Era una forma de burlar las estrictas disposiciones sobre la exportación de maderas de canarias.