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Fuencaliente

Historia

Fuencaliente, cuyo nombre prehispánico era Abenguareme, ocupa el vértice sur de la isla de La Palma, situado en la caída hacia el mar de La Cordillera de Cumbre Vieja, con un territorio marcado profundamente por varias erupciones volcánicas históricas, la más reciente el 26 de Octubre de 1971 cuando entró en acción el Teneguía.

El nombre del municipio viene dado por una fuente de aguas termales con capacidades medicinales conocida como "Fuente Santa" y que se situaba en la costa del municipio, cerca de la actual playa de Echentive, y que posteriormente fue sepultada por lavas volcánicas en el siglo XVII.
En Fuencaliente se encuentran los pagos de Los Canarios (topónimo que designa el lugar donde fueron relegados un gran número de nativos, por ser la zona más pobre de la isla, tras el reparto de tierras posterior a la Conquista), Las Caletas, Los Quemados, Las Indias, La Fajana y El Charco.

Antaño sus habitantes se dedicaban principalmente al pastoreo de ovejas y cabras así como a recolectar frutos y raíces con los que elaboraban una especie de harina a la que llamaban "gofio", hecha con raíces de helecho y amagantes, que tostaban y molían.

La falta de agua hizo que no proliferaran los cultivos en esta tierra pobre y pedregosa; sin embargo, la viña fue colonizando sus negros campos, adaptándose a la sequía. Hoy, con los sistemas de regadío existentes, proliferan las plantaciones de plátanos en el litoral, siendo la agricultura el sector económico más importante.

Fuencaliente, vinculado al municipio de la Villa de Mazo hasta 1832, también sufrió los efectos de la emigración, de ahí que su población descendiera notablemente , Las Indias era el último lugar habitado del que se partía hacia América, pero en estas tierras de escorias volcánicas los fuencalenteros han sabido sobreponerse a las adversidades, creando una de las mejores zonas vitivinícolas de Canarias.

Agricultura

El cultivo tradicional de Fuencaliente ha sido el viñedo que a su vez adquirió importancia en la isla de La Palma en el siglo XIX.

Se localiza este cultivo principalmente en la zona suroeste del municipio, donde alcanza la cota de 1200 metros, siendo más escasa su presencia en la zona de sureste, debido a la acción de los vientos alisios, superando rara vez la cota de 700 metros.

Las variedades cultivadas son el listan, en la zona oeste hasta los 1200 metros y el malvasía, con su mejor zona de producción en Llanos Negro al suroeste, en las faldas de poniente del volcán de San Antonio, con una espesa capa de lapilli procedente de la erupción de dicho volcán, a una altura entre las cotas de los 200 y los 300 metros.

Por el Mando Económico del Archipielago Canario, entre 1941 y 1946, se construyó en Fuencaliente una edificación para la Cooperativa Vinícola, con capacidad prevista para producción de 30.000 hectolitros, que en años posteriores ha pasado por diversas vicisitudes, pasando a ser Bodegas Teneguía y en la actualidad Coopetativa Llanovid, formada por más de 180 socios, en proceso de modernización y tecnificación.

Referir brevemente que la producción fuencalentera de uva alcanza, en un año de cosecha normal, un valor medio aproximado de 1.100.000 Kg. Las mayores producciones se han logrado en el año 2006 con casi 2.000.000 Kg y en 1950 con 900.000 Kg y la menor en 1975 que sólo logró 56.000 Kg.

Las variedades de uva van desde el Listán (65% de la cosecha), el Bujariego (15%), Negramol (5%), Malvasía (2%) y otros variedades de menor importancia.

Con la terminación de las obras del canal intermunicipal, realizado en la década de los 70 por el Estado, que desde Barlovento llega a Fuencaliente, sobre la cota de 348, se posibilita el regadío.

Se trasforman amplias zonas de la costa, en su vertiente suroeste, de terrenos de lava improductivos en bancales de plataneras, para lo que se tiene que aportar tierra vegetal, traída a veces desde considerable distancia. La razón son las condiciones climáticas de la zona, a sotavento, protegida de los vientos dominantes del nordeste, con veranos calurosos e inviernos con medias altas, por tanto favorable a los cultivos termófilos.

Ha pasado a ser el cultivo del plátano en la costa, el más importante producto agrícola del municipio de Fuencaliente, calculándose su extensión hoy en unas 250 hectáreas, con un rendimiento medio de 50.000 Kg/anuales. Así, la producción platanera del municipio, que en los años sesenta era nula, ha pasado en el año 1973 a más de 4.000.000 Kg, más de 10.000.000 Kg en 1981 y a unos 12.500.000 actualmente.

Otros cultivos carecen de interés y no pasan de un ámbito local para consumo propio. se han realizado intentos de invernaderos en la costa, tanto para el plátano como para nuevos cultivos como el pimiento.

Flora y fauna

Flora

Desde el punto de vista florístico probablemente Fuencaliente sea el municipio de la isla que presenta un menor número de especies, debido principalmente a su juventud geológica, con lo que se hace fundamental la presencia de especies pioneras

La especie más abundante es el pino canario (Pinus canariensis) que ocupa gran parte del territorio del municipio, al menos por encima de los 700 metros de altura.

Por debajo de los 600 m. son fundamentalmente dominantes los matorrales de higuerilla (E. obtusifolia) y la retama (R. rhodorhizoides) que junto con los pinos caracterizan gran parte del paisaje insular.

Es importante citar a los líquenes como primocolonizadores, ya que comienzan la sucesión en la colonización de los malpaíses, abriendo paso a las comunidades de helechos xerofíticos y más tarde al asentamiento de bejeques y cardoncillos, sobre todo hacia oriente, mientras que hacia occidente aparece el bejeque rojo (Aeonium nobile). En las zonas más térmicas y edafoxerófilas es la tabaiba dulce la que adquiere un mayor protagonismo.

Fauna

Con respecto a  la fauna en Fuencaliente se puede destacar los siguientes grupos:

El número de endemismos locales es escaso estando en algunos casos seriamente amenazados debido a lo limitado de su hábitat y a las enormes presiones inmobiliarias que existen en la zona. En el Término Municipal de Fuencaliente existen 7 especies singulares, e importantes desde el punto de vista de la conservación  por su condición de endemismos locales.
     

El 49 % de la fauna invertebrada está vinculada a el tajinaste o arrebol (Echium brevirame), la tabaiba (Euphorbia balsamifera) la higuerilla (E. obtusifolia), el pino canario (Pinus canariensis), y el codeso (Adenocarpus foliolosus).

Puntos de interes.

Roque Teneguía.

El Roque Teneguía, testigo de lo que fue el relieve de la zona, hoy sepultada bajo las riadas de lava, se alza digno recibiendo impenitente el flujo de los vientos alisios.
Los aborígenes lo visitaban y, desde esta peña blanquecina, se acercaban a sus dioses. La superficie se encuentra marcada por los grabados curvilíneos del primitivo pueblo. 

Cumbre Vieja.

Las comarcas de El Paso, Mazo y Fuencaliente se elevan hasta la cordillera dorsal de Cumbre Vieja. Aquí el paisaje áspero se ha ido formando por erupciones. 

Los volcanes de Martín (1646), San Antonio (1677), El Charco (1712), San Juan (1949) y Teneguía (1971) han creado vastos campos de lava donde las estaciones pasan sin apenas dejar huellas.
Este sobrecogedor paraje es paradójicamente el más joven de la Isla; colonias de vegetales se instalan lentamente sobre el estéril terreno, también habitado por saltamontes, escarabajos y lagartos. 

Volcán Teneguía.

Los temblores anunciaron la formación de este monumento natural de gran valor paisajístico. El Volcán del Teneguía, de 1971, escupió las entrañas de la tierra a través de los conos que vertieron el material lávico ladera abajo. Configuró un paisaje nacido del fuego, entre sus piedras el calor se deja sentir y el olor a azufre lo impregna todo.

Para los anales de la historia quedó la experiencia de haber vivido la última erupción volcánica del milenio en territorio español. 

 Volcán de San Antonio.

A corta distancia del núcleo poblacional se encuentra el Volcán de San Antonio del siglo XVII. Suaves curvas dibujan la silueta de uno de los conos más bonitos de la Isla, de gran valor natural e ineludible visita. Un paseo por el borde del cráter nos brinda panorámicas del Municipio, el Roque y Volcán del Teneguía. 

Mirador de Las Indias.

Junto a la carretera general se abre este mirador a más de 750 m. de altitud. Desde aquí podemos contemplar el lejano perfil acantilado del Time, contrastando con las costas bajas y rocosas de la Comarca.
Ante nosotros, las entidades de Los Quemados y Las Indias viven de cara al mar y de espaldas al pinar, siempre verde que asciende hasta las cumbres. En la inmensidad del Océano se visualizan las islas hermanas de El Hierro, La Gomera y Tenerife, donde el sol muere cada tarde. 

El Faro. 

El antiguo faro destaca inmóvil en la punta meridional de La Palma. Su torre de sillería basáltica fué erigida a finales del siglo pasado, constituyendo un hito arquitectónico identificativo del Patrimonio Local. Junto a la torre se sitúa un embarcadero donde los pescadores recalan sus barcos al abrigo de los vientos. Su luz intermitente ya no ilumina el horizonte marino, ahora le aguarda un futuro como Museo del Mar. 

Las Salinas.

Donde el territorio huye de las pendientes escarpadas, donde el mar bate sin descanso y los vientos soplan con furia, se asientan las salinas de Fuencaliente. Decenas de blancas montañas de sal van creciendo rodeadas de agua de mar que el sol se encarga de mermar, evaporándola hasta encontrar los cristales de sal. Esta industria no contamina ni precisa maquinaria, constituye una cadena ecológica de interés protegidas por la UNESCO. 

Playa La Zamora.

Varias son las playas y calas que conforman el litoral más extenso de la Isla. La playa de La Zamora, al oeste del faro, es la más popular. Se aloja bajo un pequeño acantilado y está protegida por un conjunto de roques marinos. Sus cálidas y limpias aguas golpean las arenas volcánicas de intenso color negro. Al sumergirnos en los fondos recientemente creados por la naturaleza apreciaremos los encantos de las lavas hundidas y sus ecosistemas. 

Iglesia de San Antonio Abad.

En el agreste enclave de Los Canarios, al pie del pinar se encuentra la iglesia de San Antonio Abad. Este hito arquitectónico, constituido por una sola nave, data del siglo XVI. Su espadaña pétrea realza la fachada del edificio construido bajo el más puro estilo mudéjar. Una bella muestra pictórica se da cita en el presbiterio, cuyos frescos, de 1904, enriquecen el patrimonio cultural.

Pino de La Virgen.

En medio del pinar, a 5 kilómetros de Los Canarios, se alza altivo el pino legendario de La Virgen. Su corazón ateado rezuma la sangre que le da vida y guarda celosamente a la virgen. Las ramas, a modo de brazos protegen la pequeña imagen festejada en romería por los fieles el segundo domingo de agosto. Se accede hasta ella a través de la pista de tierra que nos introduce en este bosque abierto con aromas de resina. 

 Fuente de Los Roques.

Como un perenne manto verde por las cumbres locales, el pino, capaz de rebrotar tras los devastadores incendios, también puede vivir en los áridos terrenos volcánicos. Hermosos y robustos ejemplares prodigan la sombra a esta zona recreativa de Fuencaliente. La humilde fuente no está orlada por románticas leyendas, pero seguro que sacia la sed de los numerosos visitantes que deciden pasar aquí unos ratos agradables contando con toda la infraestructura básica.

Centro de Artesanía.

En la arteria principal de Los Canarios se encuentran los establecimientos que le dan vida al pueblo. El Centro de Artesanía se enclava en esta zona de paso, haciéndose muy accesible al visitante.

Este punto de venta artesanal nos muestra las viejas labores seguidas con empeño y maestría, enseñándonos una variada gama de productos locales que van desde el ganchillo, los tejidos de lana y traperas elaborados en telares, los delicados nudos y trenzados de hilo, cestos, balayos y un sinfín de artículos. Capítulo aparte merecen los elegantes bordados donde flores, hojas, iniciales... toman forma y colorido tras las minuciosas puntadas en presillas, festones, realces y calados que enriquecen los tejidos de los tradicionales ajuares domésticos.

Íntimamente ligado al cultivo de las vides está el oficio del tonelero (fabricante de los recipientes para almacenar el vino), casi extinguido; tuvo especial importancia durante el siglo XVI por la elevada producción de malvasía, elogiada por Shakespeare y envidiada por los ingleses.

www.fuencalientedelapalma.com