cursos: Estudio de campo en la isla de La Palma.

P.N. de la Caldera de Taburiente

Situación:

Espacio natural protegido de España, situado en la comunidad autónoma de las Islas Canarias, provincia de Santa Cruz de Tenerife, en la región central de la isla de La Palma. Latitud: entre 28º 40' y 28º 46' N. Longitud: entre 17º50' y 17º55' O. Ocupa, en su mayor parte, la cabecera del Barranco de Las Angustias, parte del barranco del Riachuelo y la ladera sur del Bejenado.

Límites:

Posee una superficie de 4.690 ha rodeada por una zona de protección denominada "preparque" de 5.956 ha. Está incluido dentro del municipio de El Paso, mientras que la zona de protección se reparte entre los municipios de Santa Cruz de La Palma, Garafia, Barlovento, Punta Gorda, Tijarafe, San Andrés y Sauces, Breña Alta y Puntallana. La mayor parte de la propiedad es de origen privado, con un 90,9%, y el 9,1% restante es de propiedad municipal.

Geomorfología y Climatología

Geomorfología:

Al igual que el resto del Archipiélago Canario, la isla de La Palma emergió desde el fondo del océano gracias a diferentes erupciones volcánicas.

Origen de la Caldera.

Taburiente es una gran "caldera" de origen volcánico. Durante mucho tiempo se ha discutido acerca del proceso de transformación de la Caldera. La impresión visual que produce es la de un cráter gigantesco causado por una explosión de proporciones colosales. Sin embargo, estudios de los vulcanólogos no han encontrado restos de una explosión semejante, por lo que se desechó esta teoría. Otra hipótesis mantenía que la caldera viene a ser la suma de multitud de cráteres superpuestos que se hundieron originando una gran depresión, que posteriormente sería vaciada de materiales por la acción del agua.

La actual teoría sostiene que la Caldera no se formó por explosión ni hundimiento violento. Existió una gran acumulación de conos volcánicos separados por barrancos en los cuales el agua ejercitó su acción penetrante y su fuerza erosiva ha ido modelando su geomorfología. Fue socavando la compleja arquitectura levantada en tiempos del Terciario y arrastrando los materiales a través de la salida natural de la Caldera (El Barranco de las Angustias), lo que ha logrado la actual fertilidad de los valles exteriores.

La erosión originada ha sido, pues, el factor determinante de la fisonomía de la Caldera. Sólo que al no actuar uniformemente, ha venido a configurar el violento y abigarrado paisaje interior. Este fenómeno erosivo recibe el nombre de acarcavamiento o abarrancamiento y la morfología resultante se denomina cárcavas. Las cárcavas y barranqueras interiores a la Caldera están totalmente colonizadas por la vegetación. Los roques o formaciones pétreas se mantienen erguidos, indiferentes al proceso erosivo, destacando el Roque de Idafe. El resultado final del proceso ha sido el de una inmensa cubeta cerrada por todas partes menos por una.

El fondo de la hoya se sitúa a una altura sobre el nivel del mar que oscila entre 600 y 900 metros con 8 Km de diámetro en el que se encuentran las mayores altitudes de la isla: El Roque de los Muchachos (2.426 m), Pico de la Cruz (2.351 m), Piedra Llana (2.321 m), Pico de la Nieve (2.236 m), Punta de los Roques (2.085 m), etc.

Desde estas alturas, el relieve se desploma hacia el interior de la Caldera en escarpes casi verticales de al menos 800 m, hasta alcanzar la cota de 430 m sobre el nivel del mar en su parte más baja, lo que supone unos desniveles cercanos a los 2.000 m. Por el suroeste la Caldera de Taburiente se abre hacia el mar a través del Barranco de las Angustias, desagüe natural de los numerosos arroyos del parque. Al sur, encontramos el collado de La Cumbrecita (1.310 m), cabecera del Valle del Riachuelo, antiguo desagüe de la Caldera. El Parque engloba también la ladera sur del Pico Bejenado y parte del Valle del Riachuelo.

Además encontramos en el Parque formaciones geológicas de alto interés científico, como lavas almohadilladas, diques basálticos, aglomerados, roques, coladas, antiguas chimeneas y conos volcánicos; además de los restos de erupciones explosivas, como los piroclastos de llamativos colores.

El agua.

El agua que en otros puntos del archipiélago es protagonista por su ausencia, aquí lo es por su sobreabundancia. La propia Caldera en combinación con los vientos alisios y la altura de las crestas son los protagonistas de este fenómeno. La peculiar situación geográfica del archipiélago canario, en el sector occidental del océano Atlántico, entre la zona templada y tropical, hace que se vea afectado por el régimen de los vientos alisios y las variaciones altitudinales.

El ciclo se inicia cuando las nubes, generadas en el mar, son empujadas hacia la isla por los vientos alisios y tropiezan con el escollo de las paredes exteriores de la Caldera que les obliga a subir. Entonces, por la diferencia de presión, se precipitan bruscamente hacia abajo ocasionando un curioso fenómeno denominado "cascada de nubes". Unas tras otras descienden buscando el fondo de la Caldera hasta que la saturan por completo.

La particular orografía de esta isla determina que el efecto del manto de estratocúmulos no se limite a las laderas abiertas al norte y noreste, como ocurre de forma general en el resto de las islas centrales y occidentales, sino también a la expuesta al este. Debido a la orientación meridiana de la isla, de altitud suficiente como para provocar el ascenso del aire húmedo y la formación del mar de nubes.

Una vez la Caldera saturada de nubes, el pino canario condensa el vapor de agua de las nubes flotantes incorporando el agua a la tierra. Una vez captada, surge en multitud de pequeños manantiales. El agua que fluye de sus nacimientos y galerías produce numerosas cascadas que dan una nota de contraste en el paisaje. Algunos de estos cursos alcanzan cierta magnitud y la distinta composición de sus aguas ocasiona que se tiñan como el cauce del arroyo de Rivancera, por la presencia de sustancias férricas.

En la Caldera existen dos cuencas hidrológicas principales la de Taburiente y la del Almendro Amargo. Ambas se fusionan en Dos Aguas lugar muy cercano al límite del Parque, aunque fuera de él, donde se inicia el Barranco de las Angustias, única salida natural de la Caldera.

Climatología.

El Parque Nacional tiene un clima de tipo mediterráneo matizado. Los desniveles de hasta 2.000 metros que se producen en la Caldera, motivan que las condiciones climáticas varíen notablemente del fondo de la misma a la hilera de las cumbres. Los principales factores que determinan el clima de La Palma son, además de su latitud, el sistema de circulación de los vientos alisios, el relieve, la cercanía del continente africano y la corriente fría del Atlántico.

El régimen de lluvias y temperaturas varían en función de la altitud. Las precipitaciones medias anuales en el interior del Parque oscilan entre los 900 y los 1000 mm. En invierno en las cumbres estas precipitaciones de producen en forma de nieve. La temperatura media entre 3ºC en el mes de enero y 23ºC en el mes de agosto.

Dentro del Parque podemos encontrar ligeras variaciones climáticas en función de la altitud: en la zona baja (400-800 m) no hay heladas, llueve poco y casi nunca tiene nieblas; en la zona media (1.000-1.500 m) domina un clima más contrastado en temperaturas, aunque nunca suele helar y presenta abundantes nieblas; por encima de los 1.500 m son menos habituales las nieblas y las temperaturas son más frescas; por encima de los 2.000 m suele nevar todos los años en invierno y, a veces, se produce el fenómeno de la cencellada debido a los vientos del norte, que no traen nieve sino hielo, y en esos días se pueden alcanzar los 10ºC bajo cero.La cumbre se caracteriza por la baja humedad relativa y las lluvias torrenciales en otoño e invierno, y luego períodos de gran sequía.

Ecosistemas del Parque Nacional

El Parque Nacional de la Caldera de Taburiente se encuentra en un ambiente espectacular. Los desniveles de hasta 2000 metros que se producen en la Caldera, motivan que las condiciones climáticas varíen notablemente del fondo de la misma a la hilera de las cumbres. En este entorno crece un universo vegetal y animal único en el mundo.

La gran diferencia altitudinal presente en el Parque Nacional, junto a la presencia de profundos barrancos que determinan diversas orientaciones y microclimas, provocan la presencia de comunidades vegetales muy diferentes.

Pinar.

La especie arbórea que predomina sobre todas las demás, y que en cierto modo configura su paisaje y lo viste con un manto verde, es el Pino Canario (Pinus canariensis). Se trata de un árbol de gran talla y de corte piramidal. El pino canario desempeña un papel ecológico de primer orden como protector del suelo y del agua.

Al ser una especie marcadamente xerófita y muy adaptativa, con un potente sistema de raíces, arraiga en las laderas y puntos desprovistos de vegetación consolidando los suelos. Esto resulta trascendental en un ecosistema como el de la Caldera, que está sometido a una continua acción de desgaste de sus paredes, observable en los continuos derrumbes que arrastran materiales hasta el fondo. Todo esto hace del pino canario un árbol ideal para la colonización de los terrenos volcánicos.

Además de la capacidad del pino canario para condensar el agua de la niebla que se introduce en la Caldera, esta especie habría desaparecido hace mucho tiempo si no fuera por su adaptación al fuego, agente presente en un área volcánica. A veces permite que las llamas le quemen su superficie, pero sin dejar que afecte a sus órganos vitales, de tal manera que al año siguiente sobre lo que parecía un esqueleto calcinado, vuelven a brotar los retoños verdes. Cuando el fuego se ensaña y reduce el árbol, el pina canario es la única de las coníferas capaz de brotar de la cepa. Esta facultad del pino a sobrevivir al fuego no es compartida por las especies que conforman el sotobosque, por lo que han sufrido las consecuencias del fuego, en los últimos incendios.

En el dorso de la caldera del Taburiente es donde mejor se aprecia la riqueza de los bosques de pino, cuyas zonas más bajas presentan un sotobosque constituido por jaras (Cistus monspeliensis), a cuyos pies crece la batatilla, una planta parásita prácticamente enterrada, de tonos rojos y amarillos.

 Monteverde de los Fondos del Barranco.

La vegetación primitiva, tanto de la Caldera como en general del archipiélago, se muestra escasamente, en zonas bien abrigadas y con cierto grado de humedad. Descubrimos en estas zonas las formaciones de faya y brezo. El fayal-brezal es lo que se denomina en Canarias monte verde. Su importancia ecológica es primordial, ya que no sólo constituye una fuente de carbono abundantísima, sino que además debido a su eficaz acción condensadora de las brumas, incrementa notablemente el caudal de agua recogida por los terrenos sobre los que se asienta.

La faya (Mirica faya) cuya principal exigencia es disponer de una ambiente húmedo para desarrollarse, vive en el interior de los barrancos, donde las condiciones de humedad son más favorables. Los brezos (Erica arborea) crecen mezclados con las fayas, pero al poseer un valor ecológico mayor, los brezos suben monte arriba abandonando el fayal y se entremezcla con el pinar.

En las zonas profundas de los barrancos más húmedas encontramos otras especies como el acebiño (Ilex canariensis), que pueden llegar a alcanzar los doce metros de altura y el laurel (Laurus azorica), llamados también loros, que proporcionan una estructura vegetal más compleja que la propia del pinar.

En los bordes de los arroyos viejos se puede ver algún ejemplar de sauce canario (Salix canariensis). Además podemos encontrar barbusanos (Apolonias canariensis) que crecen en los sitios más abruptos, viñátigos (Persea indica) y marmolanes (Mysine canariensis).

Acompañando al pino canario por encima de la influencia de las brumas encontramos también de manera abundante, el amagante (Cistus symphytifolius) indicando una menor humedad ambiental y edáfica. Se trata de una variante de la jara, endémica de las Islas Canarias, que gracias a sus características ha podido proliferar en estos suelos volcánicos junto al pino canario.

Matorrales de Cumbre.

Cuando el pino canario trepa hasta su techo biológico, hacia los 2000 metros de altitud, aparece primeramente entremezclado con las coníferas y más tarde apoderándose en exclusiva del terreno una nueva especie que se identifica con las cumbres de la Caldera, el codeso (Adenocarpus viscosus), o matorral abierto que constituye uno de los endemismos isleños más importantes.

El codeso forma manchas espesas o bien se afinca aisladamente en los inhóspitos pedregales de las crestas soportando condiciones rigurosas, como el recio viento reinante.
El pino y las especies que van asociadas a él, no soportan estas condiciones climáticas quedando localizadas en cotas más bajas.

Las especies que crecen en estas altitudes son aquellas que se han adaptado a las condiciones de frío y baja presión de oxígeno. Muchas de estas especies muestran adaptaciones, presentando un porte más achaparrado y redondo con lo que ofrecen menos resistencia al viento y delimitan una zona interna más resguardada del frío.

A medida que subimos nos encontramos también una franja de transición donde el pinar se abre y aparecen, además del codeso, los cedros (Juniperus cedrus) que sufren visiblemente las duras condiciones de las alturas presentando un porte retorcido y arrugado. En el codesar aparecen especies endémicas, como la violeta (Viola palmensis), el tajinaste azul (Echium gentianoides), o el retamón (Teline benechoavensis), entre otras.

Las cumbres son un lugar privilegiado para la observación astronómica debido a la limpieza de la atmósfera.

 Comunidades Rupícolas en Roquedos y Paredes.

Numerosas especies de plantas crasas, adaptadas a la vida rupícola sobre roques y escarpadas paredes, salpican a todos los niveles la superficie de este Parque Nacional. Muchas de ellas son endemismos, destacando las distintas especies de bejeques (con los géneros Aeonium, Greenovia y Aichyson) con grandes rosetas de hojas carnosas que salen de las grietas de los altos acantilados y que después de muchos años desarrollan sus llamativas inflorescencias y los tajinastes (Echium) plantas muy vistosas.

En el borde de los arroyos es frecuente encontrar ejemplares de sauce canario y los helechos que se presentan en todas partes, siendo el más abundante el llamado helecho común (Pteris aquilina).

Son muy variadas las curiosidades botánicas que se refugian en este medio, tal vez el mejor conservado del Parque por ser de difícil acceso para los herbívoros y apenas sufrir el castigo del fuego. Si seguimos el sendero que une la Cumbrecita con la zona de acampada se pueden observar: cabezotes (Carlina falcata, Cheirolophus arboreus), cinco uñas (Senecio palmensis), vinagreras (Rumex lunaria), tagasastes (Chamaecytisus proliferus) y lechugones (vegetal de aspecto arcaico).

La flora canaria incluye taxones emparentados con los existentes en otras zonas del globo (Atlántica, Sahariano-Marroqui, Americana, Sudafricana, etc).

 Fauna

La Caldera de Taburiente no destaca por su fauna. La fauna es escasa en contraposición a tan abundante flora. El número de vertebrados que viven aquí es muy reducido. Entre los mamíferos, los diversos autores hacen referencia a un tipo de cabra de pequeño tamaño que pobló en su día la Caldera dotada de retorcidos cuernos y posteriormente extinguida, de la que se conservan dos ejemplares disecados.No se conoce su origen aunque parece ser una cabra doméstica asilvestrada y adaptada fisiológicamente al medio.

Posteriormente se intentaron introducir muflones pero no prosperaron. Esto hace que los únicos mamíferos que en la actualidad viven en la Caldera en estado silvestre, sean unos pocos grupos de conejos (Oryctolagus cuniculus) y algunos enormes gatos cimarrones muy difíciles de observar. En 1972 se introdujo el arrui (Ammotragus lervia) un bóvido emparentado con cabras y ovejas. No se tiene un censo exacto de esta especie, pero se sabe que se ha adaptado perfectamente a la orografía y la dieta del lugar.

Las aves son los vertebrados más abundantes en el Parque. Destacan como depredador el cernícalo (Falco tinnunculus), que sobrevuela los cielos de la Caldera. Otras aves que se localizan aquí son las palomas bravías (Columba livia canariensis) y palomas turqué o del laurel (Columba trocaz bollii). De las paseriformes destacan la graja (Pyrrhocorax barbarus) cuyo único reducto es el archipiélago de la isla de la Palma. Las grajas tambien acostumbran a acudir en masa a las cargadas higueras del interior de la Caldera; los cuervos (Corvus corax tingitanus) y el mirlo (Turdus merula agneate). Entre los pájaros más pequeños se pueden ver abundantes herrerillos (Parus caeruleus) y la curruca capirotada (Sylvia atricapilla) llamada aquí capirote, que anida en los matorrales.

Entre los reptiles destacan el lagarto tizón (Lacerta galloti) que vive en el interior de la Caldera en los roquedos y le acompaña una salamanquesa o perenquén (Tarentola delalandii delalandii). Entre los anfibios destaca una especie de rana (Hyla meridionalis).

Entre los invertebrados cabe destacar la abundancia de escolopendras (Scolopendra morsitans) y una araña negra redondeada (Latrodectes sp.), cuyas picaduras pueden resultar muy dolorosas e incluso peligrosas.  

Equipamientos de Uso Público

Centros de visitantes y direcciones de interés:

Existe centros de visitantes, como el de El Paso, en la carretera que une Santa Cruz de La Palma con Los Llanos de Aridane. En las inmediaciones de este centro, existen otros que desarrollan una labor educativa y sus instalaciones pueden ser utilizadas por grupos organizados que realicen programas sobre la naturaleza.

El Paso.

Dispone de cinco salas con información para el visitante, una primera sala de recepción e información; una sala de exposiciones donde podemos encontrar una descripción general de los espacios protegidos, geología e hidrología, vida animal y vegetal, medio humano y visitas al Parque; sala de proyecciones con capacidad para 70 plazas con dos audiovisuales que pueden escucharse en tres idiomas de forma simultánea (la isla verde y La Caldera de Taburiente); videoteca con material audiovisual específico; y por último sala de biblioteca sobre temática de Parques Nacionales, historia natural de las islas Canarias y de la Caldera de Taburiente.

Roque de Los Muchachos

Cuenta con salas temáticas destinadas al Parque Nacional y otras a la astronomía incluyendo un pequeño observatorio estelar para aficionados. Además dispone de área de descanso con tienda y cafetería.

Casetas de información

Los principales puntos de parada o de paso obligado hacia el Parque tienen casetas de información (La Cumbrecita, el Roque de Los Muchachos y la pista del Lomo de Los Caballos a Los Brecitos). Abiertas todos los días del año en las horas de mayor afluencia de visitantes, ofrecen la información más sencilla y práctica del Parque.

Zona de acampada

En el interior del parque hay una zona de acampada junto al Roque Salvaje y el Arroyo de Taburiente. Para poder acampar hay que solicitar un permiso previo en las dependencias del Centro de Información de El Paso. Se puede pernoctar durante dos noches como máximo, en épocas de máxima afluencia (verano y semana santa) y 6 noches el resto del año y la capacidad diaria es de 100 personas. Esta prohibido acampar fuera de la zona de acampada.

Campamento-aula de la naturaleza "el riachuelo"

Cuenta con un edificio central de uso común (comedor, cocina, almacén y aseos) y con siete casetas dormitorio con 11 plazas cada una, destinado a Centros Escolares y grupos organizados que tengan entre sus fines el conocimiento y disfrute de la naturaleza. Los requisitos para su utilización son la elaboración de un programa de actividades y el depósito de una fianza para hacerse cargo de los posibles desperfectos. Se necesita un permiso que se puede solicitar en el Centro de Visitantes.

www.amuparna.com