cursos: Estudio de campo en la isla de La Palma.
Monumentos Naturales
Rubén Naranjo
Caldera de Taburiente
Junto a la espectacularidad de sus formas geológicas, una grandiosa caldera de 10 kilómetros de diámetro y 28 kilómetros de perímetro, este Parque Nacional reúne otra serie de valores naturales, concretados en su vegetación y fauna. Existe un claro predominio del pinar (de Pinus canariensis), considerado como uno de los mejor conservados del Archipiélago. Sin embargo, la lista de especies vegetales es amplia, con abundancia de endemismos.
En el estrato inferior del pinar es posible encontrar la jara o amagante (Cistus symphytifolius), faro (Gonospermum cana riensis), tagasaste (Chamaecytisus palmensis), Los amplios murallones rocosos y sus grietas, acogen una interesante serie de plantas. Es el caso de los verodes o bejeques, con el hermoso Aeonium nobile de flores rojas, orejones (Greenovia sp.), taginastes (Echium sp.), con nada menos que 4 endemismos palmeros, el espectacular taginaste del Teide, etc...
Dentro de la masa del pinar, en zonas convenientemente abrigadas u orientadas, sobre terrenos de aluvión, aparecen especies propias del monte verde, mientras que los bordes de los arroyos suelen presentar comunidades de sauce (Salix canariensis).
A partir de los 1 .800 metros de altitud, se entra en el dominio de las leguminosas de alta montaña, donde el pinar va dejando paso progresivamente al codeso (Adenocarpus visco sus). Aquí también encuentran refugio algunos ejemplares de cedro (Juniperus cedrus). Destacar en estas alturas de la isla, una violeta o pensamiento de la Cumbre (Viola palmensis), similar a la del Teide.
Aunque los invertebrados se hallan ampliamente representados, no puede decirse lo mismo de otros elementos de la fauna. Se señalaba la existencia de cabras salvajes, seguramente ejemplares asilvestrados de los traídos por los aborígenes palmeros desde el continente africano, y de los que se conserva una pareja naturalizada en las salas del Museo Canario. Sin duda, son las aves las más abundantes, con especies propias de la isla, caso de la graja, o subespecies endé micas como el herrerillo (Parus caeruleus palmensis) o el pinzón vulgar (Fringilla coelebs palmae).
Los yacimientos arqueológicos existentes, atestiguan la presencia aborigen, en un lugar de gran importancia ganadera. La Caldera suponía el último foco de resistencia a nivel insular, a la conquista castellana. Sólo a través del engaño y la traición, el conquistador Fernández de Lugo pudo hacer prisionero al rey del cantón de Aceró, Tanausú, logrando de esta manera hacerse con el control definitivo de La Palma.
Bordeada de las máximas alturas de la isla, constituye uno de los cuatro Parques Nacionales canarios, habiendo sido creado en 1954. A partir de los estudios realizados en el pasado siglo por el geólogo alemán Leopold Von Buch, el término caldera quedaría como significativo de aquellas grandes cubetas circulares o elípticas propias de regiones volcánicas. En el caso de Taburiente, la erosión ha labrado una gran depresión, que desaloja sus aguas por el barranco de las Angustias.
Los materiales arrancados se acumulan en el fondo y a lo largo del cauce del citado barranco, sobre todo en su sector inferior. De la magnitud de estos depósitos, formados a lo largo de diferentes períodos climáticos, puede dar idea las dimensiones de la Caldera, que alcanza un perímetro de 10 kilómetros. Su fondo se sitúa a 600-900 metros sobre el nivel del mar, aunque las crestas que la rodean culminan en los 2.426 metros del Roque de los Muchachos.
La actividad erosiva ha dejado al descubierto en su interior, los materiales del complejo basal. Este sustrato, sobre el que se han levantado las Islas, se encuentra visible en contadas zonas del Archipiélago. Es una formación compleja de origen Mioceno, que aparece intruida por una densa red de diques, que incluso hacen desaparecer la roca en que se encajan. Entre estos materiales se encuentran sedimentos marinos y lavas almohadilladas de origen submarino, presentes en la actualidad a 500 metros de altitud, debido al levantamiento del bloque insular.
Elementos singulares dentro del Parque son los roques, que en algunos casos, como el ldafe, representan un referente del mundo aborigen.
La actual red de drenaje se organiza por el norte en el barranco de Taburiente. Siendo el otro gran colector el del Almendro Amargo. Las aguas de éste último presentan un color peculiar, anaranjado, debido a los hidratos de hierro que llevan disueltas. Ambos se juntan en Dos Aguas, dando lugar al barranco de Las Angustias.
Los manantiales son abundantes en el interior de la Caldera, formando torrentes que, en ocasiones, deben salvar grandes desniveles. Surgen así hermosos caideros, como el impresionante salto de La Fondada. A pesar de la riqueza en aguas, su sobreexplotación, con la abundancia de perforaciones en el interior y exterior del Parque, está llevando al descenso alarmante del acuífero insular.
Conos volcánicos de Los Llanos
Con esta denominación, la Ley de espacios naturales del Archipiélago Canario, catalogó como paraje natural, cuatro edificios volcánicos que se alinean al sur de la ciudad de Los Llanos de Aridane, ocupando este municipio y el vecino de Tazacorte: Montaña de Argual (320 metros), Triana (363 metros), La Laguna (342 metros) y Todoque (349 me tros). Suponen una excelente muestra de volcanismo Cuaternario, en un área ampliamente transformada por la actividad humana.
Se emplazan en la amplia ladera, a la que se denomina Valle de Aridane, aunque en realidad no se trata de un auténtico «valle». La misma queda enmarcada, desde el extremo
septentrional al meridional, por la pared de La Caldera, con el pico Bejanao, la Cumbre Nueva y la Cumbre Vieja.
Estos conos constituyen la alineación más cercana a la costa, de las tres que se presentan siguiendo un eje estructural Noroeste-Sureste. Según esta orientación se ordenan los edificios volcánicos del sector occidental de la isla, mientras que en el oriental siguen una directriz Noreste-Suroeste. Ambas se cruzan con el eje principal, Norte-Sur, que es donde se han desarrollado la inmensa mayoría de las erupciones históricas palmeras, a lo largo de la dorsal de la Cumbre Vieja. El conjunto de centros eruptivos del Valle de Aridane, ha modificado sustancialmente el relieve, dando lugar incluso a represamientos, tanto aluviales como lávicos. Ejemplo de ello es el espacio que queda entre esta alineación y la inmediatamente superior, y cuyas características topográficas determinarían su toponimia: Los Llanos.
Desde el mirador de El Time, sobre la margen derecha del barranco de Las Angustias, se obtiene una excelente perspectiva de todo el conjunto, en el que los conos volcánicos resaltan en medio de las amplias extensiones de cultivos, y donde asimismo se asientan importantes entidades de población, que a su vez reciben el nombre de cada una de las montañas señaladas.
La expansión de la platanera hizo que se sorribaran aquellos terrenos ocupados por malpaíses, para dar lugar a nuevas fincas. Otros espacios, que ya presentaban unas condiciones idóneas para el cultivo, habían sido explotados en regadío, desde los inicios de la colonización, tras la conquista. De esta forma, en la actualidad, los conos de Los Llanos destacan en medio de un paisaje totalmente antropizado.
Teneguía
La última, por el momento, de las erupciones históricas del Archipiélago, tuvo su comienzo el día 26 de octubre de1971, en el extremo meridional de la Cumbre Vieja, en la Palma. La misma sería bautizada con el topónimo que hacía referencia a unas cuevas cercanas, llamadas bocas del Teneguía.
Desde el 15 de octubre se registraba una intensa actividad sísmica, precursora de la erupción. Finalmente, entre las 15.00 y 15.30 horas del día 26, dio comienzo la misma, cesando el 18 de noviembre. Quedaría una pequeña actividad fumarólica y anomalías térmicas (de hasta 400 grados C. en superficie) de carácter posteruptivo.
En un primer momento, surgieron varios focos eruptivos, siguiendo una fractura de dirección norte-sur, que dieron lugar a coladas que se dirigieron al mar y hacia el faro de Fuencaliente, aunque no llegaron a afectarlo.
Junto con los derrames lávicos, también se construyeron, a lo largo de estos días, varios aparatos volcánicos, alguno de los cuales englobaron a los anteriores, y que tendrían un comportamiento diferenciado. Así, la intensidad de la actividad, sus características y los materiales emitidos (lavas, gases, piroclastos) variarían a lo largo de los días. No cesarán los movimientos sísmicos coincidentes con la apertura de nuevas bocas.
Las emanaciones gaseosas estarían compuestas, al margen del vapor de agua, por CO², y en mucha menor proporción, otra serie de gases. Ya en las fases finales, el predominio del anhídrido carbónico va ser casi absoluto.
En resumen, el nuevo volcán tuvo un comportamiento mixto, efusivo-explosivo, con un marcado carácter estromboliano. Las coladas lávicas presentan formas de tipo aa y pahoehoe. En cuanto a las rocas emitidas, son clasificadas como basalto olivínico piroxénico y basalto piroxénico anfibólico.
Los derrames lávicos no sólo sepultaron bajo un manto de unos 4 metros, una superficie de 2.845.000 metros cuadrados, sino que también fosilizaron el cantil costero, ganando al mar 290.000 metros cuadrados, formando un delta de lava. En esta zona de contacto con el agua, se formarían capas de las características pillow lavas o lavas almohadilladas.