cursos: Estudio de campo en la isla de La Palma.
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Afirmaba Rousseau que el hombre era bueno por naturaleza, Voltaire decía lo contrario. Ambas opiniones dieron lugar a encendidas discusiones y terminaron por condicionar teorías sociales y políticas. Por desgracia tengo que relatarles un claro ejemplo de lo acertada que era la afirmación de Voltaire, una muestra más de que la maledicencia del hombre no conoce límites, de cómo la envidia corroe todos los niveles y la difamación se arroja a la calle para que, como decía Miguel Hernández, tizne cuando estalle.
Desde hace algún tiempo están circulando por la isla comentarios acerca de que no se hacía nada con la Fuente Santa porque sus aguas eran radiactivas. Así fue la primera vez que oí hablar de tamaña barbaridad. Lo primero que pensé fue que los archivos históricos hablaban de la Fuente Santa como sanadora de enfermedades y nunca de aguas que provocaran muertes espantosas, tal sería el caso en aquellas cuya radiactividad fuera perniciosa.
Como bien dijo Antonio Castro: la Fuente Santa fue el mejor balneario del Atlántico. Su bien ganada fama era de curativa, nunca de asesina. Desde el año 1500 hasta 1677 se llegó a decir que la cristiandad tenía el triunviro de la salud en tres islas: Cos en el Egeo, La Palma en el Atlántico y Molokay en el Pacífico. ¿Cómo se puede decir, sin el menor asomo de rubor, que las aguas de la Fuente Santa son peligrosas por su radiactividad?
Creí que con este simple razonamiento, pero no por ello menos convincente, se acabarían los difamantes comentarios de la radiactividad y más porque a esas alturas ya eran públicos los análisis de agua hechos por el prestigioso Laboratorio Oliver Rodés de Barcelona para el Ayuntamiento de Fuencaliente de La Palma. Pequé de ingenuo, como decía García Lorca la difamación es el rayo que no cesa y de nuevo volvieron a la carga.
Esta vez y sabiendo ya de donde provenían los tiros, opté por abordar al propio tirador. Tras una penosa conversación, de la que no guardo ningún buen recuerdo, donde quiso convencerme de su centrismo, canariedad y conocimiento del agua, reconoció que hablaba sin conocer los análisis físicos, químicos, bacteriológicos y radiactivos que se habían hecho a las aguas de la Fuente Santa.
Es decir, hablaba sin tener ningún resultado sobre el que asegurar lo que decía. Aún así y ante mi petición de que rectificase sus comentarios no quiso hacerlo; en algunas personas el orgullo puede más que la razón.
Había que cambiar de táctica: puesto que no podía impedir los disparos opté por quitar los blancos para que así no tuviera dónde disparar. A todo aquél que me quisiera oír le decía que las aguas de la fuente no eran perjudiciales por su radiactividad. Si lo fuesen, los primeros agonizantes deberíamos ser los que la descubrimos, tras estar en contacto con las aguas durante los largos años que duró la perforación de la galería. Nadie enfermó de nada.
Hoy, dos años y medio después de terminar, todos están más vivos y orgullosos que nadie, puedo asegurarles que a ninguno se le pusieron los ojos rojos, ni se volvieron fosforescentes en la oscuridad, ni tan siquiera cogieron una ligera tonalidad verde y los pulmones, todos los tienen bien si exceptuamos a aquellos que sucumbimos al penoso vicio del tabaco.
En cambio, sí puedo decir que mientras buscábamos la fuente o cuando la encontramos y se enseñó en las jornadas de puertas abiertas del Ayuntamiento de Fuencaliente, en la que entraron cerca de dos mil personas, algunos mejoraron de padecimientos reumáticos o musculares. Palmeros hay, que pueden darfe de lo que estoy diciendo.
Esta vez pensé que les había convencido, mi optimismo por la raza humana me hizo equivocarme de nuevo, por tercera vez volvieron a surgir los comentarios acerca de que la radiactividad del agua de la Fuente Santa era perniciosa para aquellos que la tocaran e incluso esta vez, también decían que para los visitantes que entraban en la galería y sólo la miraban.
Ahora ya los comentarios venían de mucho más arriba e incluso la duda quedaba en el aire de las páginas de este mismo periódico. Estaba visto que la razón de los argumentos no bastaba, algo más había que hacer: exponer públicamente los resultados obtenidos por dos grandes instituciones que durante más de un año han estudiado el tema
El agua y el aire contienen siempre algo de radiactividad, igual que muchas otras cosas que nos rodean en la vida diaria: los relojes, los ordenadores, los coches, las televisiones e incluso los alimentos. Siempre pensamos que la radiactividad es cosa de laboratorio, nunca que sea algo tan común a nuestras vidas, pero no por ello tienen que ser forzosamente dañina: la clave está en la cantidad.
Por esta razón el Gobierno de Canarias, encargó al doctor Oliver Rodés, que un año antes había analizado el agua de la fuente, que hiciese un informe en el que se determinase si la radiactividad de las aguas de la Fuente Santa era perjudicial para la salud, incluso fue más allá, solicitó a la Universidad de La Laguna un estudio similar para la radiactividad del aire de la galería.
Los resultados de ambos estudios fueron claros y tajantes y creo que deberían aventar toda duda: la radiactividad del agua de la Fuente Santa, basada en la actividad beta, es de 15,8 Bq/L. Fíjense bien en lo ridículo de la situación en la que quedan los comentarios difamadores, este valor es ligeramente inferior a la radiactividad que tiene el agua del mar.
En cuanto a la radiactividad en la galería, es debida a la presencia de radón en valores inferiores a 140 pCi/L y de nuevo el ridículo, estos valores son más bajos que los que se detectan en cualquier sótano de una cas palmera.
La conclusión es demoledora: antes nos volveremos verdes y fosforescentes bañándonos en el mar que en la fuente y antes también se nos pondrán los ojos rojos y los pulmones podridos en un sótano que en la galería de la Fuente Santa. Los análisis y los informes están a disposición de todo aquel curioso y amante del saber que los quiera contrastar.
Como decía Ramón Muntaner: -¿Qué os diré...?- él mismo se asombraba de lo que tenía que escribir. Me pregunto: ¿Qué hay que decir para que la gente se calle cuando no sabe?, ¿qué hay que hacer para que la calumnia no estalle salpicándolo todo con su miseria?, ¿hasta cuándo hay que esperar para que se den cuenta de que el naciente es una fuente de salud, riqueza y prosperidad para La Palma y para toda Canarias, en vez de un charco malsano y radiactivo que de nuevo hay que sepultar, como alguno está queriendo que se haga? Y… desgraciadamente: ¿qué será lo siguiente?
Carlos Soler Liceras es Ingeniero director de las obras.
Fuente: Diario de Avisos
El Cabildo protege y señaliza yacimientos con motivos rupestres únicos en la Isla
Los yacimientos del Lomo del Topo, la Fajana y el Cementerio.
El Cabildo insular comenzará de forma inminente la protección y señalización de tres estaciones rupestres de gran valor arqueológico, ubicadas en el municipio de El Paso, concretamente los yacimientos del Lomo del Topo, la Fajana y el Cementerio.
Jorge Pais, arqueólogo e inspector del área insular de Patrimonio, manifestó ayer a EL DÍA que la próxima semana se procederá a la señalización viaria desde el casco urbano de El Paso hasta las estaciones de grabados rupestres de la Fajana y el cementerio, obras que serán ejecutadas por la empresa ArqueoCanarias, que se localizan a una distancia uno del otro de apenas 300 metros y en los que también se ubicarán paneles tanto direccionales como informativos.
Los grabados de la Fajana destacan por tres motivos circuliformes, denominados "soliformes", únicos de su tipo que se conocen en la prehistoria de La Palma. Mientras, en la estación del Cementerio se localizan siete paneles donde aparecen las espirales más grandes, en algunos casos con más de un metro de diámetro, que se han descubierto en la Isla.
En ambos yacimientos existen problemas de conservación, básicamente por los líquenes y musgos que los cubren, por lo que está previsto iniciar en un futuro la limpieza y restauración de los grabados.
De igual forma, la Institución insular procederá a la colocación de un vallado de protección a lo largo de todo el conjunto de la estación de grabados de Lomo del Topo, ubicado en el Pico de Bejenado, en unos 80 metros de largo por unos 20 de ancho, que destaca por un total de 36 paneles de tipo geométrico, con espirales y círculos y semicírculos concéntricos, aunque en la ejecución de la pista de Ferrer, que separa el límite entre el parque y el preparque de la Caldera de Taburiente, el extremo norte del yacimiento fue sepultado.
De igual forma, está previsto llevar a cabo tareas de limpieza y restauración de los grabados, además de la instalación de paneles explicativos para orientar al visitante acerca de los motivos prehispánicos.
Finaliza la primera fase de la protección de los grabados rupestres de Tamarahoya
La estación, situada en las laderas del Pico Bejenado, constituye uno de los yacimientos prehispánicos más grandes de La Palma, por el número de paneles, 120 en total, y por su extensión.
El Ayuntamiento de El Paso ha culminado la primera fase de los trabajos de protección de la estación de grabados rupestres del Lomo de Tamarahoya, en las laderas del Pico Bejenado. Esta actuación, que se continúa desarrollando, ha sido financiada mediante una subvención solicitada a Parques Nacionales.
La estación constituye uno de los yacimientos más grandes de La Palma, por el número de paneles, un total de 120, y por la extensión que ocupa. Fue descubierta entre 1973 y 1975, mediante las prospecciones arqueológicas realizadas por el experto Mauro Hernández Pérez con el fin de culminar su tesis doctoral sobre los petroglifos de la antigua Benaohare.
Sin embargo, a pesar de su importancia, hasta la fecha no se había adoptado ninguna medida para su protección y conservación, de tal forma que en la actualidad presenta una serie de graves problemas que amenazan su integridad a corto y medio plazo.
Para el alcalde de El Paso, Higinio Máximo Brito Rodríguez, el objetivo fundamental de este proyecto, cuyo presupuesto supera los 133 mil euros, es "la protección efectiva de la estación de grabados para evitar el continuo deterioro y expolio sistemático a los que está sometida en estos momentos".
Al mismo tiempo, añade, "permitirá que el yacimiento pueda ser visitado, sin peligro para su integridad, por los turistas que visitan el municipio, contribuyendo a su desarrollo".
La estación del Lomo de Tamarahoya, que se divide en tres grupos, se califica como una de las más interesantes de la Isla por sus características. El yacimiento arqueológico se sitúa a 1.250 metros de altitud, en la zona de preparque de la Caldera de Taburiente
www.eldía.es (2003)