curso: “Estudio geológico-botánico en Gran Canaria”

Roque Bentayga

Rubén Naranjo.

En la cabecera de la caldera de Tejeda, entre los barrancos de Tejeda y del Chorrillo, el Roque Bentayga (1.300 metros) es la culminación de una pirámide que se eleva 600 metros sobre el fondo de dicha depresión. Junto con el barranco de Siberio, estos tres colectores suponen los elementos principales de una amplia red de drenaje que, al unirse, dan lugar al barranco de La Aldea, el cual desagua la enorme caldera en el oeste insular.

Destaca el Bentayga en una amplia crestería, donde se alinean una serie de roques, restos del desmantelamiento erosivo. Es una zona rica en yacimientos arqueológicos, existiendo cuevas de habitación, enterramientos, graneros, murallas, grabados y pinturas rupestres. Incluso cabe situar al Bentayga como centro de actividades rituales, con la presencia de un almogarén.

Esta sierra del Bentayga es uno de los relieves destacados, en medio de la gran caldera, en la que entre grandes desniveles, también sobresale la mesa de Acusa, del Junquillo, El Toscón,...Un espectacular paisaje que Unamuno definiera como de “tempestad petrificada,...de fuego, de lava, más que de agua”.

El origen de esta caldera está en relación con los distintos ciclos constructivos y erosivos, que han dado lugar a la isla. En una primera fase, se señala el hundimiento de la cúpula de un gran edificio central. Este hundimiento aparece asociado a la existencia de un sistema cónico de diques (cone sheet), que tendría su vértice en un foco magmático poco profundo.

Modelada posteriormente por la erosión, esta depresión se vería rellenada por los materiales del segundo ciclo volcánico o Roque Nublo. De esta forma, la actual morfología resulta del desmantelamiento erosivo de estos materiales, actividad que incluso ha puesto al descubierto el anterior basamento.

La cubierta vegetal a lo largo de esta cuenca aparece condicionada, tanto por las distintas variables ecológicas, como por la utilización antrópica del espacio. Así, se encuentran altitudes que alcanzan desde los 400 a los 1.900 metros; siendo reconocible la importante actividad ganadera o la repoblación con especies como los almendreros (Amygdalus communis), que actualmente caracterizan al paisaje.

Bibliografía:
ARAÑA, V. ET AL. (1987): Los Volcanes de las islas Canarias. III Gran Canaria. Ed. Rueda. Madrid.
PÉREZ-CHACÓN, E. ET AL (1984): “Caracterización de las principales unidades vegetales de la cuenca Tejeda-La Aldea (Gran Canaria)”. En “Botánica Macaronésica”, n° 11. Jardín Botánico ‘Viera y Clavijo’. Ed. Excmo. Cabildo Insular de Gran Canaria.

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