curso: “Estudio geológico-botánico en Gran Canaria”
Bentayga y Cuevas del Rey
Fragmento tomado de la Guía del Patrimonio Arqueológico de Gran Canaria.
El yacimiento de la sierra del Bentayga está compuesto en realidad por tres núcleos relativamente separados entre sí, construidos sobre tres singulares formaciones geológicas que se disponen en línea, de poniente a oriente, a saber: el poblado de Cuevas del Rey (conjunto de cuevas de habitación y granero excavado en la toba), el Roque del Camello (una necrópolis de cuevas funerarias abiertas sobre la toba), y el Roque Bentayga propiamente dicho, donde se localiza uno de los más interesantes complejos arqueológicos de la isla.
En la zona de acceso al Roque Bentayga se encuentra, abierto al público, un Centro de Interpretación en el que se ofrece información adicional sobre este enclave. El acceso al conjunto se realiza hoy a través de la carretera de Tejeda a Ayacata (C 811), y por tanto la visita suele hacerse ascendiendo primero al Roque y posteriormente en todo caso descendiendo a Cuevas del Rey por la carretera, pero, para el correcto entendimiento del yacimiento, hay que tener en cuenta que en la época aborigen el poblado principal era el de Cuevas del Rey, y el Roque es el final del mismo, con funciones más de carácter defensivo, funerario, y en todo caso cultual, que habitacional. Un camino de factura aborigen conecta todavía ambos conjuntos por la cara norte.
El poblado de Cuevas del Rey al que se puede llegar siguiendo la vía rodada que une el Bentayga y la localidad homónima de Cuevas del Rey, constituye un asentamiento de cuevas artificiales excavadas en una matriz tobácea de tonos rojizos, usadas como viviendas y granero, que se hayan comunicadas entre si por andenes y escaleras excavadas.
Las cuevas presentan plantas diversas, destacando aquellas de morfología cruciforme, las estructuras mixtas casa-cueva y, particularmente, la denominada Cueva del Guayre, una cavidad de planta cuadrada, elaborada factura y amplia superficie que presenta en su interior decoración pintada en blanco, negro y rojo, así como una compleja red de cazoletas y canales en el piso, suponiéndose constituía la residencia del Guayre o Señor de la zona.
Asociado a este conjunto, pero en un nivel superior, se localiza un importante granero, integrado por numerosos silos dispuestos en diversos espacios. Algunos de ellos muestran en su interior los restos de una pasta blanca que, presumiblemente, fue empleada para lograr la plena impermeabilización de los espacios de almacenamiento.
Esta práctica, documentada también entre los beréberes del norte de África, tendría como fin último asegurar las buenas condiciones de conservación de los productos alimenticios allí custodiados. El acceso a la zona en la que se concentran estos silos no está exento de dificultad, por lo que es aconsejable que se extremen las precauciones. Por el contrario, el resto del conjunto presenta unas condiciones de visita muy accesibles.
El Roque Bentayga, uno de los más hermosos y espectaculares pitones basálticos de los muchos que nos ha dejado la peculiar geología de la isla, se eleva en el centro de la Cuenca de Tejeda hasta los 1404 m. dominando la margen izquierda del barranco, entre Acusa y Artenara por un lado y el Roque Nublo por el otro.
En sus estribaciones tenemos un importante asentamiento prehispánico integrado por varios grupos que suponen en conjunto un centenar de cuevas que acogen habitaciones, silos, enterramientos y otros elementos de oscuro significado.
En la base del Roque, por su lado oriental se descubrió en los años 30 una curiosa construcción excavada en la roca, conformada por un espacio de planta cuadrada, con cazoletas y canalillos, que ha sido interpretado como un lugar de culto o almogarén, y de hecho constituye el punto más visitado del conjunto.
Muy cerca, una cueva-túnel horada el Roque y permite el paso a la cara norte, desde la que sube el camino aborigen que viene de Cuevas del Rey. Junto a éste aparece una curiosa piedra redonda y ahuecada que fue interpretada por Grau-Basas como lugar de ofrendas.
La base del Roque está delimitada por un muro de piedra que lo recorre en todo su lado naciente y sur, y que puede estar delimitando el espacio sagrado de esta elevación, o bien relacionado con motivaciones defensivas.
En el lado sur aparecen todavía los restos del camino aborigen que subía hasta la cima del monolito, aunque algunos tramos se han desmoronado y hoy día es impracticable, salvo escalando.En la cima no existen otros restos que pequeñas cuevas funerarias hoy vacías aunque Wölfel (1996, II, 832) habla de un altar en su parte superior.
Recientemente (1990) se han dado a conocer dos estaciones rupestres de alfabetiformes líbico-bereberes situadas en el Bentayga. Una de ellas, en su extremo poniente, conserva cuatro líneas de signos, con la peculiaridad de que éstos, a diferencia de otros ejemplos, están dispuestos en líneas horizontales, lo que unido a su fino trazado y a la ausencia de pátina arroja una sombra de duda sobre su autenticidad.
En el mismo conjunto de el Bentayga se localizan diversas cavidades, naturales y artificiales, que sirvieron a los canarios para depositar y rendir culto a sus difuntos. Algunas de estas cuevas conservan aún parte del muro de piedra seca que debía sellar completamente la boca de la misma.