curso: “Estudio geológico-botánico en Gran Canaria”
Roque Nublo
Rubén Naranjo. Canarias 7

Roque Nublo. foto: Iain Jacobs
La erosión ha dibujado en las cumbres grancanarias una serie de formas, que dan personalidad al paisaje, constituyéndose incluso en un referente simbólico para sus habitantes. Desde el punto más alto de la isla, Los Pechos (1.950 metros), el relieve se distribuye y continúa al este y al oeste. La línea de cumbres divide a uno y otro lado, las dos mayores calderas de la isla: Tirajana y Tejeda.
Hacia el oeste, el Roque Nublo (1.700 metros) preside la caldera de Tejeda. Sobre una amplia plataforma, cortada por fuertes escarpes, se levanta un monolito rocoso de 65 metros de altura y unos 35 de base. Junto a él, la erosión ha esculpido otros roques menores, cuya denominación hace referencia a sus formas: La Rana, El Fraile,
La singularidad del Roque Nublo ha hecho que su nombre sirva para designar uno de los ciclos o episodios volcánicos sucedidos en la formación de la isla, así como los materiales que lo constituyen.
Al primer ciclo (Mioceno), que tendría lugar entre los 14 y los 9 millones de años, le siguió un largo período erosivo. Tras este intervalo, surge, ya en el Mioceno Inferior, el segundo ciclo o ciclo Roque Nublo, por ser precisamente en este período cuando se emiten los aglomerados, tipo nube ardiente, en los que la erosión esculpirá, con posterioridad, dicho roque.
Aunque éstos no fueron los únicos materiales emitidos en dicho ciclo y, además, su duración total fuese corta, el espacio comprendido entre los 4,5 y 3,4 millones de años, sí que fueron notables sus efectos.
De hecho, Gran Canaria quedaría prácticamente arrasada, y cubierta por potentes mantos de aglomerados, que llegaron a alcanzar centenares de metros. Los restos de troncos y hojas de especies propias de la laurisilva, fosilizados bajo enormes capas de este material y localizados en algunos sectores de la isla, dan idea del poder destructor de estas emisiones.
La formación de este aglomerado está en razón de la actividad explosiva que destruyó el relieve preexistente en el centro de Gran Canaria, de tal forma, que incluso no resulta fácil determinar con exactitud los centros de emisión. Las mismas dieron lugar a avalanchas de bloques, lava y barro que, a su vez, englobaban todos los materiales que encontraban en su camino.
Resulta así un material heterogéneo, de variada composición y tamaño de las rocas incluidas, y muy moldeable por la erosión.