curso: “Estudio geológico-botánico en Gran Canaria”
Algunas aves del Nublo
El mirlo
Turdus
merula cabrerae
Todo un ejemplo de adaptación. De vivir en lo más intricado de la floresta ha pasado a ser un vecino próximo del hombre, ocupando parques, jardines y, sobre todo, cultivos. Es un pájaro que se ha ganado a pulso la enemistad de los agricultores pues ni lo dicharachero de su canto ni la masiva eliminación de insectos nocivos que realiza no compensan el destrozo que causa en los frutales, cosechas tiernas o recién plantadas.
Pájaro grande (25 cm.) y fácil de reconocer por su color negro intenso y pico amarillo en el macho y tonos parduscos las hembras y jóvenes. El mirlo destaca por lo escandaloso –ruidoso- de su continuo ir y venir en busca de alimento con que saciar un apetito siempre insatisfecho, especialmente en época de cría, en que la hembra, sola, incuba de 3 a 4 huevos en un sólido y voluminoso nido construido también por ella misma.
Avurrión, vencejo unicolor
Apus unicolor unicolor
De 15 cm. De longitud y casi 40 cm. De envergadura apenas llega a los 50 gramos de peso. Todo ello hace de este pájaro endémico de la macaronesia un volador nato que se alimenta de “plancton aéreo” (insectos voladores o arrastrados por corrientes ascendentes) que captura aras de suelo como a gran altura. Se aparea en el aire y de él recoge los materiales con los que construye su nido (2-3 huevos) en riscos e incluso en edificios. Hasta hace pocos años, una familia de avurriones anidaba en la arista norte de El Nublo.
Su característico vuelo rápido, errático, que obedece a su batir alternativo de las alas no simultáneo como el resto de las aves. Otra curiosidad de la especie es la que tiene las crías de aletargarse cuando escasea la comida o en ausencias prolongadas de sus padres, pudiendo permanecer en ese estado hasta diez días. Si se le encuentra en el suelo, y no está herido láncesele al aire: la debilidad de sus patas no le permite la arrancada de despegue.
Hornero, mosquitero común
Phylloscopus collibita canariensis

El hornero, pequeño silbido de no más de 10 cm., es el más abundante de su familia en Canarias. Subespecie del mosquitero común y endémico de las islas centro-occidentales, es más oscuro y de alas más redondeadas que el europeo.
De distribución muy amplia se le encuentra desde la costa hasta la cumbre revoloteando en busca de alimento. Aunque no desdeña frutos y bayas es, fundamentalmente, insectívoro como indica su aguzado pico.En la caza de bichos despliega toda su capacidad de vuelo maniobrero con alocadas acrobacias.
Inquieto y vivaz pero también familiar, construyen su nido que es un primor, en forma de horno –de ahí su nombre popular-, con entrada lateral y algo elíptica, más alto que ancho, donde saca de 3 a 5 crías entre enero y junio. Su canto es un monótono y repetitivo “chip-chip-chip”.